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Se necesitan árbitros: la campaña de la URBA para aumentar el plantel de referís
El arbitraje del rugby está en el centro de la escena. Esta situación se expande a nivel global, y quedó expuesta en la decisión del cuerpo arbitral que le impidió el empate a los Pumas ante Inglaterra y que recorrió el mundo, más allá de la inapropiada reacción de Tomás Albornoz, suspendido por cuatro semanas por su inconducta. En un contexto de constantes cuestionamientos y agravios hacia los árbitros, en un deporte que suele jactarse justamente por el respeto a las autoridades, la URBA procura aumentar la cantidad de involucrados en impartir justicia.“El principal desafío que tenemos del área del referato es la captación: conseguir referís. Una vez que los conseguimos viene la parte más linda, de evaluarlos y designarlos a los partidos. Pero no podríamos hacer nada si no tenemos referís” explica Leonardo Borghi, Director de Referato de la Unión de Rugby de Buenos Aires. “El esfuerzo que hacemos es pedirles a los clubes que nos traigan referís. Todos salen de clubes, salvo algún caso aislado. El 99 por ciento son gente que jugamos al rugby”, agregó.La URBA lanzó una campaña “Seguí jugando desde otro lugar”, con un spot protagonizado por Tomás Bertazza, en el que muestra la preparación y el trabajo semanal que realiza a lo largo de cada temporada. “Armamos esta campaña que muestra a Tomás como jugador en sus inicios y como un tipo que se prepara para seguir jugando desde otro lado. Nos ayuda mucho que los que se acercan hayan jugado. Cuanto más jugaron, mejor. Tiene un plus muy importante por el conocimiento del juego y del medio”, desliza Borghi en una entrevista con LA NACIÓN.Una de las premisas de la Unión es conseguir que exjugadores con recorrido en la primera de su club se unan al referato. Gonzalo Figueredo, ex medioscrum de Gimnasia y Esgrima de Buenos Aires, y Nicolás Ferrero, ex capitán y hooker de San Carlos, son algunos de los que asumieron ese papel. El más significativo es Leandro Urriza, de largo recorrido como octavo en la primera de Pucará. Se sumó hace dos años y hoy imparte justicia en los partidos de intermedia del Top 14. “A un ex jugador como Leandro tenemos que ponerle menos valor agregado que uno que jugó hasta menores de 17. Hicimos esta campaña para incentivar que puede seguir jugando siendo referí. El rugby tiene un montón de reglas, formaciones, criterios… no podés jugar en serio sin un árbitro”.-¿Cómo es el camino para los que se suman al arbitraje?-Hacemos dos veces por año el curso de referato, que dura un mes y medio. Si lo aprueban y tienen ganas de seguir, les hacemos una prueba en Parque Sarmiento y los acompañamos a un partido de menores de 15. Va con un tutor que lo acompaña a la cancha. Hay referís que se desarrollan rápidamente y enseguida están en una intermedia, y a otros les lleva un tiempo más largo. Un árbitro tiene una carrera bastante similar a la de un jugador; si es bueno, asciende rápido; si no es tan bueno, le lleva más tiempo. Tenemos cursos zonales, jornadas de capacitación, unificación de criterios. La parte de capacitación es muy intensa, es un trabajo silencioso que no se ve. View this post on Instagram -¿Cómo se prepara un árbitro durante la semana?-Depende mucho de cada uno. Nosotros les damos herramientas para que se entrenen físicamente y mentalmente. También les hacemos una evaluación: los vamos a ver en la cancha y en video. Tomás (Bertazza) es un árbitro de elite, que está en World Rugby. Pero todos los del Top 14 tienen un trabajo similar al de Tomás. Todos los miércoles tenemos jornadas físico-técnicas en seis zonas. Juntamos 20 o 30 en cada cancha y hacemos entrenamientos físicos, técnicos y de análisis de video. Hay referís que se entrenan mucho más que otros, de acuerdo a su nivel.-¿Hay devolución de cada partido?-En todas las divisiones del plantel superior tenemos videos. Los clubes tienen la obligación de subirlos a una plataforma. En juveniles, la mayoría también están filmados. El Top 14 es más fácil porque tenemos las imágenes de ESPN. Somos cuatro rentados en la URBA. Yo soy el director; después está Martín Cortés, que es el secretario técnico; Ignacio Cicarelli, encargado del área del coaching, y Agustín Monzón, a cargo de las cuestiones administrativas y designaciones. Todos los árbitros tienen una devolución, no todos los fines de semana. Es imposible mirar todo. Tenemos cerca de 450 partidos por fin de semana. Contamos con muchos coaches y vamos evaluando. También hay devoluciones no formales. Con los árbitros del Top 14 yo hago devoluciones informales, porque son tipos ya perfeccionados y trabajamos sobre cosas puntuales: toma de decisiones en momentos precisos, errores que terminan en puntos, distintos enfoques. Si un árbitro no tiene nadie que lo mire y le diga qué está haciendo bien y qué mal, nunca va a tener posibilidades de crecer.-¿Cuántos árbitros hay?-Estamos en 380 activos. Hay 450 partidos, y el ideal sería uno por partido. Hay muchos que hacen un partido el sábado y otro el domingo, o dos el domingo. Cubrimos todos los partidos de la URBA, desde el Top 14 hasta la menores de 15 B. Nosotros manejamos un número: si vos tenés diez equipos anotados en la URBA, deberías tener cinco árbitros oficiales. Hay clubes que tienen 22 equipos y tienen dos referís: están en deuda. Otros tienen diez equipos y diez árbitros. Es complicado. Los clubes tienen muchas cosas que hacer: necesitan entrenadores, managers y muchas otras funciones. El referato es lo último en lo cual los clubes quieren colaborar, tienen muchas cosas en su propio club. Hoy, cada plantel requiere de un montón de colaboradores en los staffs. Entendemos que les cueste aportar, pero de una manera u otra hay que sumar. Cada vez hay planteles más amplios y necesitamos árbitros. Llega un momento en el que no sabemos de dónde sacarlos. El juego crece y los referís no llegamos a cubrir ese crecimiento. Los clubes saben la cantidad de equipos que tienen y la cantidad de árbitros que tendrían que aportar para que el sistema sea sustentable”.Los clubes que más aportan son Pueyrredón (10), Olivos (8), San Luis (8), Ciudad de Buenos Aires (8) y DAOM (8). Del Top 14, el que más proporciona es La Plata Rugby (7). “En la pandemia perdimos un 30% de personal. Estamos dentro de un crecimiento estable, pero lento. Hay árbitros que dejan por lesión, por viajes, por trabajo. Sumamos, pero también perdemos”, asegura Borghi.-¿Cómo conviven con el maltrato y la histeria que se vive afuera de la cancha?-El referato no es una actividad muy vendible. Primero, porque estás solo, y después porque te vas de tu club el sábado. Vos tenés que dejar el club para ir a hacer una actividad a otros dos clubes. Eso no invita mucho a referear. Nuestra sociedad es bastante compleja, eso hace que a veces se grite más de la cuenta, y eso tampoco ayuda si la gente los insulta y les cuestiona todos los fallos. Yo me siento en los terceros tiempos y me hablan de los fallos de árbitros y les digo: “¿Cuántos errores tiene un referí en un partido? ¿Seis o siete? Bueno, tu equipo tuvo 20 errores por tirar mal un line, fallar un pase o un tackle”. Los errores de los equipos son mucho más grandes. El tema es que esas equivocaciones del equipo son subsanadas por los compañeros o forman parte del juego. Y el error del referí no es visto de esa manera, y en realidad tiene que ser entendido como una vicisitud más del juego. ¿Te cobró mal un pase forward o un penal? Bueno, a levantarse y seguir adelante, que si jugás bien vas a ganar igual. Los árbitros saben convivir con este griterío. Hoy también están las redes sociales y se publican las jugadas mal cobradas. Son las que venden más, las que generan más likes y es lo que todo el mundo ve. Nunca ves un buen acierto del referí. Forma parte de nuestra actividad.-Hace unas semanas tuvieron una reunión con referentes de scrum del Top 14. ¿En qué consistió?-Desde hace un mes tenemos un programa que corta videos de todas las divisiones y eso nos arrojó una estadística importante: notamos que el ball out (pelotas jugadas del scrum) son muy bajos en el Top 14. La reunión con los referentes del scrum básicamente fue para decir: “¿Qué scrum estamos jugando? ¿Qué hacen los referís para el scrum? ¿Qué hacen los entrenadores y los jugadores?" Fue una linda jornada, en las que nos dijimos lo que pensábamos de un lado y del otro. Vamos a seguir haciéndolo. Increíblemente, en la Primera B y C se juegan muchos más scrums de lo que se juega en el Top 14. Forma parte de nuestro ADN, pero no se están jugando los scrums y ninguno es por culpa del árbitro. No derrumbamos el scrum ni nos cruzamos. Son los jugadores, mediante sus técnicas y sus mañas que no lo juegan correctamente.-¿Qué conclusiones sacaron?-Muchas. El equipo que entró mal derrumba el scrum… el equipo que está dominado va a buscar cruzarse, para que su pilar no sea doblado. Cuando uno tiene un scrum dominante va a querer someter al otro, y está bien. En ese escenario pasan cosas… Queremos que se trate de jugar lo más leal posible y traten de darle al árbitro una foto muy clara para que entienda qué está pasando.
Fuente: La Nación Deportes