Economía
Súper Niño: un reconocido meteorólogo desmitificó el “marketing” en torno de un temor
ROSARIO.- A menos de dos meses del inicio de la siembra de granos gruesos [soja y maíz] y con la preocupación creciente por un posible “Súper Niño”, el meteorólogo Leonardo De Benedictis buscó llevar tranquilidad al sector agropecuario. Durante el Congreso de Aapresid, organizado con el impulso de Expoagro, sostuvo que el fenómeno no debe generar temor, sino planificación, y aseguró que los productores deben apoyarse en información técnica para anticipar decisiones. Según explicó, aunque el evento El Niño será muy intenso y traerá lluvias por encima de lo normal en varias regiones, sus efectos no serán iguales en todo el país.En ese sentido, el especialista desmitificó el término “Súper Niño”, una expresión que comenzó a instalarse con fuerza en los últimos meses. “Súper Niño es un término acuñado por el marketing porque en realidad el evento se llama El Niño muy fuerte”, afirmó. Explicó que, desde el punto de vista meteorológico, los eventos se clasifican como débiles, moderados, fuertes o muy fuertes y que la categoría “Súper Niño” simplemente no existe.Gustavo Idígoras, presidente de Ciara-CEC: “Es importante que los productores no se queden dormidos”De Benedictis indicó que el calentamiento excepcional del océano Pacífico provocará cambios importantes en la circulación atmosférica y favorecerá precipitaciones superiores a los valores normales sobre el Litoral, el sur de Brasil, el este de Paraguay y Uruguay. Sin embargo, insistió en que el principal error sería extrapolar ese escenario a todo el país.“Lo peor que podemos hacer es generalizar”, sostuvo. Explicó que cada región responderá de manera diferente al fenómeno climático y que, mientras algunas zonas tendrán excesos hídricos, otras podrían atravesar déficits de humedad.Lácteos Verónica: anunciaron que vuelve a funcionar, de manera “parcial y transitoria”, una planta que estuvo siete meses desactivadaSegún detalló, las áreas cercanas al río Paraná presentan un elevado riesgo de excesos y nuevas crecidas, mientras que el oeste de Santa Fe, Córdoba, el noroeste de Buenos Aires y el norte de La Pampa muestran perspectivas favorables para la producción, con lluvias suficientes para alcanzar buenos rendimientos sin que necesariamente se registren anegamientos generalizados.En cambio, indicó que provincias como San Luis, Mendoza y parte de Cuyo podrían enfrentar déficit hídrico durante buena parte de la campaña, mientras que el noreste argentino aparece entre las regiones con mayor riesgo de lluvias extraordinarias. Para la zona núcleo, en tanto, prevé un escenario intermedio, con algunos excesos puntuales, pero un panorama general favorable para los cultivos de verano: “Es una zona que puede llegar a tener muy buenos rendimientos”.Frente a ese escenario dejó un mensaje especialmente dirigido a los productores. “No se dejen llevar por un titular y no tengan miedo”, pidió. Recordó que durante una recorrida por el noreste argentino encontró a muchos productores preocupados únicamente por el nombre del fenómeno climático.En lugar de actuar desde el temor, recomendó utilizar los pronósticos como una herramienta para planificar la campaña. “No hay que asustarse, sino que tienen que empezar a ocuparse y empezar a tomar decisiones con tiempo”, afirmó. Como ejemplo mencionó la situación de las islas del Paraná, donde sugirió comenzar desde ahora a evaluar alternativas productivas y logísticas antes de que eventuales crecidas compliquen la actividad. Según explicó, esa es precisamente la finalidad de los pronósticos meteorológicos. “El pronóstico lo que busca es eso, buscar decisiones con anticipación”, sostuvo. Por eso insistió en que hoy existen aplicaciones, modelos y herramientas suficientes para reducir la incertidumbre y mejorar la planificación.🟠⛈️#Tormentas fuertes a severas irán avanzando sobre el centro del país y NEA.En #alerta naranja: oeste y norte bonaerense (incluye AMBA), Sta. Fe, Entre Ríos, este y sur de Cba. y Corrientes, hasta 80 mm, ráfagas de 90 km/h, importante actividad eléctrica y ocasional granizo. pic.twitter.com/HO1cYujZDz— Meteored Argentina (@MeteoredAR) August 6, 2026También pidió que las decisiones se apoyen en información técnica y no en publicaciones que buscan impacto en redes sociales. “Mi mensaje y humilde consejo es que empiecen a no dejarse llevar por un titular de Meganiño o de Súper Niño”, señaló. Además recomendó consultar información oficial y respaldada por instituciones y modelos meteorológicos porque, según advirtió, “comúnmente se cometen los mayores errores cuando se actúa por sensaciones y no por datos”.Otro de los aspectos que abordó fue el efecto del fenómeno sobre las heladas, una variable clave para la producción agrícola. Explicó que existe una importante relación entre la fase del ENOS (El Niño-Oscilación del Sur) y la frecuencia de estos eventos.Recordó que durante los años La Niña suele registrarse una mayor amplitud térmica, lo que incrementa la frecuencia de heladas y el riesgo de heladas tardías. En cambio, durante los años El Niño ocurre el proceso inverso y hay menos frecuencia de heladas y, por ende, también menor chance de eventos de helada tardía.El meteorólogo también respondió otra de las inquietudes frecuentes del sector: hasta dónde puede proyectarse un pronóstico con un grado razonable de confiabilidad. Diferenció los pronósticos de corto plazo de las tendencias estacionales y señaló que, si bien para saber si lloverá un día determinado el horizonte útil es de tres o cuatro días, para analizar una campaña agrícola pueden utilizarse proyecciones de entre cuatro y nueve meses, siempre que se actualicen periódicamente.Como ejemplo indicó que el pronóstico para octubre comenzó a elaborarse desde enero y fue ajustándose mes tras mes. “Voy viendo la película del pronóstico”, explicó, al remarcar que la confiabilidad aumenta cuando una misma tendencia se mantiene en sucesivas actualizaciones.No obstante, advirtió que la incertidumbre forma parte de la meteorología. “Hay veces que tenemos mucha certeza de un pronóstico y hay veces que tenemos que decir: ‘Hay mucha dispersión’”. Por eso aclaró que el objetivo de los pronósticos estacionales no es anticipar un día exacto de lluvia, sino identificar regiones con mayor potencial de riesgo. “El objetivo no es adivinar”, resumió.Finalmente volvió a insistir en que cada región presenta comportamientos diferentes y que el impacto del fenómeno no implica lluvias superiores a lo normal durante todos los meses. Explicó que un año Niño suele alternar períodos relativamente normales con episodios de precipitaciones muy intensas que modifican el balance hídrico de la campaña.En el Litoral y el noreste argentino, precisó, esos eventos podrían concentrarse entre octubre y comienzos del verano, mientras que en provincias como Córdoba o Santiago del Estero podrían registrarse varios meses con lluvias inferiores al promedio antes de la ocurrencia de precipitaciones aisladas de gran magnitud entre noviembre y diciembre: “Probablemente tengan varios meses en los cuales la lluvia esté por debajo de los promedios, pero si hay un gran potencial de tener eventos de gran magnitud en forma más aislada”.
Fuente: La Nación