El Gobierno introdujo cambios en los criterios de selección de libros para los colegios primarios

El Gobierno introdujo cambios en los criterios de selección de libros de Lengua y Matemática que distribuirá en las escuelas primarias de todo el país a través del programa Libros para Aprender. La medida, oficializada este jueves, fija un procedimiento unificado para evaluar los textos que presenten las editoriales y establece los requisitos pedagógicos y técnicos que deberán cumplir los materiales que podrán ser luego adquiridos y distribuido por las provincias. La Resolución 476/2026 de la Secretaría de Educación, firmada por el secretario Carlos Torrendell, convoca a las editoriales y personas físicas a presentar libros destinados al primer y segundo ciclo y a séptimo grado de primaria. Las obras deberán haber sido editadas o actualizadas desde el enero de 2024, contar con el Número Internacional Normalizado para Identificación de Libros (ISBN), estar escritas en español, adecuarse al Plan Nacional de Alfabetización y respetar la obligatoriedad del mapa bicontinental. Cada título deberá presentarse junto con una guía de orientación para docentes. La evaluación estará a cargo de una Comisión Asesora Nacional integrada por especialistas designados por las 24 jurisdicciones. Esa comisión analizará cada libro y emitirá un dictamen que podrá calificar los textos como “recomendados”, “no recomendados” o “descalificados”. Luego, cada provincia seleccionará los títulos que pondrá a disposición de las escuelas y, finalmente, cada establecimiento elegirá el libro que utilizarán sus alumnos. Entre los criterios de evaluación, se dispone que los materiales deberán ajustarse a los Núcleos de Aprendizajes Prioritarios, contener información actualizada, carecer de errores conceptuales, gramaticales u ortográficos y garantizar la “neutralidad política e ideológica” de sus contenidos. También deberán presentar un “lenguaje claro”, gráficos adecuados y propuestas que promuevan el “pensamiento crítico”, la “comprensión lectora” y la “resolución de problemas”. En el caso de Lengua, se priorizarán los libros que fortalezcan la comprensión lectora, la práctica sostenida de la lectura y la escritura y el desarrollo de la conciencia fonológica, en línea con el Plan Nacional de Alfabetización. Para Matemática se valorarán propuestas centradas en la resolución de problemas, la argumentación, la comunicación de ideas matemáticas y el uso de estrategias y recursos que favorezcan el aprendizaje. La convocatoria permanecerá abierta durante diez días hábiles para la presentación de las obras y el listado definitivo de los libros seleccionados tendrá una vigencia de 30 meses. Según pudo saber LA NACION, este nuevo sistema incorpora un nuevo criterio pedagógico caracterizado por “la pluralidad de enfoques”.El cambio más relevante es la incorporación de la selección escolar. Antes, la selección jurisdiccional definía directamente los títulos. Ahora las escuelas podrán elegir dentro del universo de títulos que aprueba la jurisdicción, lo que traslada la decisión final a cada institución, indicaron fuentes.Antes, la provincia definía un canon de títulos y Nación distribuía esos títulos entre las escuelas de forma equitativa, por sorteo. Si la provincia había elegido una determinada cantidad de títulos, cada escuela recibía una asignación fija, ajena a su proyecto educativo, agregaron.De esta manera, dentro de los títulos que elige la provincia, cada escuela podrá decidir cuál se ajusta más a su propuesta de enseñanza.La compra de librosEl programa Libros para Aprender fue creado por el gobierno de Alberto Fernández en el que se gestionaba la compra de millones de libros para ser distribuidos en escuelas de todo el país. Sin embargo, en abril del 2024 el Gobierno definió descargar la compra en las provincias que estén interesadas en adquirir los ejemplares. Se amparó en la presunta “falta de transparencia” del programa nacional heredado y optó por no hacer el gasto. Desde Capital Humano apuntaron a los costos de la distribución y aseguraron que en años anteriores “los libros llegaron de forma azarosa a las escuelas, sin contemplar su diseño curricular”.

Fuente: La Nación