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Un incidente entre el helicóptero de Trump y un vuelo comercial generó alerta en el espacio aéreo de Washington
WASHINGTON.– Las autoridades de aviación de Estados Unidos investigan un incidente ocurrido el martes en el espacio aéreo de Washington, cuando un helicóptero militar que trasportaba al presidente Donald Trump y un avión comercial se aproximaron más de lo permitido por los protocolos de seguridad, en un episodio que reavivó preocupaciones sobre la congestión aérea en la capital.La Junta Nacional de Seguridad en el Transporte (NTSB, por sus siglas en inglés) inició una revisión del hecho, que calificó como un “evento reportado de pérdida de separación” entre el helicóptero presidencial, conocido como Marine One, y una aeronave comercial que había desplegado del Aeropuerto Nacional Ronald Reagan. De acuerdo con las evaluaciones preliminares citadas por medios estadounidenses, ambas aeronaves llegaron a situarse a menos de 1,6 kilómetros de distancia horizontal, tras una serie de comunicaciones confusas entre la tripulación del helicóptero y los controles aéreos. En su punto más cercano, la separación habría sido de unos 1,3 kilómetros horizontales y 213 metros verticales, valores que, si bien no implicaron una colisión inminente, sí constituyen una violación de los márgenes de seguridad establecidos.La Administración Federal de Aviación (FAA) confirmó que se produjo una “pérdida momentánea de separación” y señaló que los controladores mantuvieron contacto en todo momento con ambos pilotos, quienes lograron maniobrar para alejarse entre sí. El organismo subrayó que el incidente fue breve y que no derivó en una situación de riesgo inmediato. Desde la Casa Blanca insistieron en que el presidente no estuvo en peligro. “Los vuelos del Marine One son piloteados por algunos de los mejores aviadores del mundo y en ningún momento el presidente estuvo en riesgo”, afirmó el vocero Kush Desai. El Cuerpo de Marines, encargado de operar la aeronave, también defendió el procedimiento y calificó el desplazamiento como un vuelo “rutinario”. “Tráfico visual”El episodio ocurrió alrededor de las 14.30 (hora local), cuando el helicóptero presidencial partía desde las inmediaciones de la Casa Blanca hacia la base aérea Andrews, en el inicio de un viaje oficial hacia la costa oeste. Al mismo tiempo, un avión Embraer E-170 operado por Envoy Air, subsidiaria de American Airlines, despegaba desde el aeropuerto Reagan con destino a Pensacola, Florida. Registros de audio de las comunicaciones revelaron que la tripulación del Marine One intentó en varias ocasiones advertir a la torre de control que se encontraba a tres minutos de despegar, pero no recibió respuesta clara. Finalmente, el helicóptero avanzó, lo que lo colocó en la trayectoria de ascenso del avión comercial. El controlador aéreo pareció advertir la situación instantes después y emitió una alerta de tráfico. La tripulación del helicóptero respondió que tenía “tráfico visual”, indicando que había identificado al otro avión, y realizó un ajuste momentáneo antes de continuar su ruta. El incidente ocurre en un contexto de especial sensibilidad en materia de seguridad aérea en Washington. En enero de 2025, una colisión entre un avión de pasajeros y un helicóptero militar Black Hawk dejó 67 muertos, lo que llevó a las autoridades a endurecer los protocolos en el área, una de las más complejas y congestionadas del país. Tras aquel accidente, la FAA dispuso restricciones más estrictas para evitar que aeronaves militares y comerciales compartan el mismo espacio aéreo en momentos críticos, incluyendo la prohibición de despegues o aterrizajes cuando helicópteros presidenciales operan en las cercanías. Sin embargo, el incidente del martes sugiere posibles fallas en la coordinación y en las comunicaciones, un factor que ya había sido identificado como clave en el siniestro de 2025. Un informe posterior de la NTSB sobre aquel choque determinó que problemas de recepción de radio y la sobrecarga de trabajo de los controladores contribuyeron a la tragedia. El espacio aéreo alrededor del aeropuerto Reagan y la Casa Blanca combina vuelos comerciales, operaciones militares y traslados oficiales, lo que exige una coordinación permanente y altamente precisa. A esto se suma que, desde hace semanas, el Marine One opera desde una ubicación alternativa debido a obras en el helipuerto habitual de la residencia presidencial, lo que alteró las rutas y rutinas habituales. La FAA indicó que continúa revisando lo ocurrido y que aún no ha determinado si se abrirá una investigación formal más amplia. En ese contexto, familiares de víctimas del accidente de 2025 reiteraron sus reclamos al Congreso para que se implementen todas las recomendaciones de seguridad pendientes. Agencias AP y AFP y diario The New York Times
Fuente: La Nación