Cuadernos de las coimas: un testigo dio detalles de un auto clave para el presunto circuito de recaudación

El juicio oral de los Cuadernos de las Coimas, donde se juzga un mecanismo de sobornos vinculado al reparto de obra pública durante los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner, continúa este jueves con la declaración de nuevos testigos pedidos por la fiscalía. El primero en declarar fue César Neira, de 69 años, quien durante cuatro años estuvo a cargo de la cochera presidencial, ubicada en la intersección de las avenidas Alem y Córdoba y dependiente de la Secretaría General de la Presidencia.Neira explicó que tenía bajo su órbita a los choferes y que se ocupaba de los vehículos oficiales. La acusación le preguntó si había tenido contacto con un auto en particular: un Ford Focus, patente HBU-606.Se trata de un vehículo que la automotriz le otorgó a Presidencia como un “préstamo de cortesía” y que figura en los cuadernos del chofer Oscar Centeno como uno de los autos utilizados para la recaudación.Neira, que declaró de manera virtual, dijo hoy no saber nada sobre el vehículo, aunque luego de que la fiscalía le exhibiera un acta firmada por él, en la que constaba que lo había retirado de la automotriz en 2008, afirmó recordar la entrega.El auto es una pieza de peso en la acusación porque aparece en varias de las anotaciones del chofer Centeno. El 30 de julio de 2009, por ejemplo, los cuadernos registran un viaje al domicilio de la familia Kirchner en Recoleta para que Roberto Baratta le entregara a Daniel Muñoz, secretario de Néstor Kirchner, una recaudación estimada en 2.400.000 de dólares. Muñoz llegó al lugar, siempre según las anotaciones del chofer Centeno, en un “Ford Focus HBU 606 gris plata”.En agosto de 2009, Ceteno registra que le entregaron a Muñoz un bolso y una valija carrito llena de pesos y que Muñoz se trasladaba en el “Ford Focus 5 puertas HBU 606″. A Neira lo siguieron empleados de Vialidad. Andrés Levi, quien trabaja en el área de presupuesto desde 2008, brindó precisiones sobre la dinámica interna del organismo y sobre una planilla que consta en la causa en la que distintas áreas volcaban información vinculada con licitaciones, adjudicaciones y obras ejecutadas entre 2003 y 2015.Luego declaró Marcelo Bianchi, contador e integrante de equipos de auditoría, quien se refirió a aspectos de la “redeterminación” de precios en las obras públicas, el mecanismo técnico mediante el cual se actualizan los valores y costos de los contratos.Negó haber recibido órdenes para “acelerar” algún trámite en particular o haber detectado sobreprecios, y explicó que el pago de anticipos financieros era una práctica habitual. “Depende de la decisión política o decisión de gestión de cada año. En la actualidad no se están pagando anticipos financieros y hubo épocas en que sí”, afirmó.Consultado por la UIF, sostuvo además que en las auditorías detectaron una concentración de obras en la provincia de Santa Cruz en favor de un mismo grupo empresario, en alusión a Austral Construcciones, que no fue nombrada porque no forma parte de este expediente. Explicó que no era algo necesariamente irregular porque las empresas locales cuentan con “ventajas competitivas” respecto de otras. Noticia en desarrollo

Fuente: La Nación