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7 joyas ocultas que el algoritmo no te muestra y dónde encontrarlas
Las plataformas tienen una cantidad absurda de material, pero la mayoría es relleno y, por eso, a veces es difícil encontrar buenas propuestas, acá algunas producciones recomendadas
Padecemos el síndrome de la abundancia. Estamos llenos de plataformas que tienen una cantidad absurda de material fílmico y series, y sin embargo, ¡ay!, no encontramos nada para ver. Dado que está de moda culpar al algoritmo, digamos pues: “¡Es culpa del algoritmo!”, aunque casi nadie sabe que “el algoritmo” es nada más ni nada menos que un programita que más o menos repite nuestras elecciones. Sí, amigos: un poco la culpa de “no encontrar nada” es nuestra, porque no salimos de lo que creemos que nos va a satisfacer. También hay otro problema que nos excede: las plataformas tienen esa cantidad absurda de material, pero la mayoría es relleno. Cuando ejercemos la curiosidad sobre ese enorme iceberg que es la historia del cine (y de la cual, como de cualquier iceberg, sólo vemos la décima parte), es dificilísimo acceder a aquel título que encontramos en tal o cual texto, reseña, recomendación o lo que fuere. Para la mayoría de los que se encargan del negocio del streaming, lo único que importa es lo que se produjo hoy. Ni siquiera ayer y olviden antes de ayer. Dicho esto, si se bucea con tiempo, se encuentran joyas, incluso obras maestras, ocultas en medio de tanto caos. Vamos a darles unos cuantos ejemplos en un género que está —diríamos— sobrerrepresentado: el terror.Es cierto que el terror tiene sus ventajas: como la comedia cómica, sabemos lo que buscamos en una buena película del género. Si allá son risas, acá son sustos y punto. Dejemos de lado el hecho incontrovertible de que no a todos nos causa gracia o miedo lo mismo: uno va a por ello con optimismo. Y por otro lado, el terror tiene un público muy fiel que ve prácticamente todo, desde las obras maestras que exceden el marco del género y llegan a todo el mundo, hasta ese producto clase Z donde quizás haya un buen monstruo. A la hora de buscar en plataformas, quien quiera buenos títulos originales la tiene bastante difícil porque es sencillo chocar con alguna precaria colección de gritos, sangre falsa y cucos de cuarta categoría. Pero sí, hay cosas excelentes también.En Prime Video pueden encontrar y ver una de las mejores adaptaciones de un relato de H.P. Lovecraft, nunca estrenada en estos pagos aunque pasó por alguna edición del festival de Mar del Plata. El film en cuestión es El color que cayó del cielo -Color out of Space- (no confundir con el bellísimo documental del argentino Sergio Wolf sobre meteoritos, que homenajea en el título al relato de Lovecraft -y se puede encontrar en YouTube, de nada-) y lo protagoniza Nicolas Cage. El cuento original es sobre algo que viene del espacio y, como dice el título, tiene un color que no es propio de este mundo. Ese “algo” poco a poco drena la vida de una pobre familia y los va destruyendo de manera horrorosa. La película es fiel al extremo al clima opresivo y de horror en crescendo del cuento original. Pero allí donde Lovecraft usaba la adjetivación abundante para comunicarle al lector lo —justamente— inefable, el realizador Richard Stanley opta por jugar con la fotografía y los tonos que generan un efecto notablemente similar. Es un gran film totalmente ignorado que no sólo respeta al género y a un autor clásico, sino que además puede considerarse un notable experimento en el uso del color.En la misma plataforma, otra película más que notable que es de terror y es comedia, dirigida por Joe Dante unos años después de sus maravillosas Gremlins y Gremlins 2. Se trata de Matinée y es de una ternura y una ambición histórica notable. A un pueblo de la Florida llega un productor de cine con un estreno llamado Mant! (hombre y hormiga al mismo tiempo). Al hombre lo interpreta el señor John Goodman que, como todo el mundo sabe, le sube tres puntos a cualquier película. Aquí es una especie de William Castle, ese director y productor de cine de terror que llenaba las salas con trucos para asustar a los espectadores (esqueletos colgando de sogas, choques eléctricos en algunos asientos, etcétera). Y hay un adolescente enamorado que no solo quiere a una chica sino que además ama el cine (de algún modo, el propio Dante). El “terror”, en esta comedia cinéfila, lo da la historia: todo sucede durante la crisis de los misiles de 1962 en ese pueblito que teme el apocalipsis nuclear, la invasión comunista y ciertos problemas edilicios de un viejo cine. El resultado es hermoso y profundo, pero —adivinen— nunca se estrenó en nuestro país.Algo que no sucedió (queremos decir que sí se estrenó y es una especie de película de culto) con Poseídos, película protagonizada por Denzel Washington, Donald Sutherland y sí, claro, también John Goodman. La dirigió Gregory Hoblit; está en HBO Max muy escondida y en su momento nadie le dio demasiada importancia. Hoblit es uno de esos directores que no defrauda nunca, que no hizo una sola película mala y de los que nadie lleva real registro; quizás alguna vez se lo tome en cuenta como el perfecto artesano que es. Así que esta recomendación no es sólo para que vea una joya del género con una inteligencia extraordinaria, sino para vindicar a un gran realizador. En la película, un demonio nos cuenta sobre la vez que casi murió. Es un espíritu muy escurridizo: posee a una persona y puede salir de ella con solo rozar a otra. Así que vayan a agarrarlo. El detective interpretado por Denzel no puede entender lo que pasa hasta que va atando cabos y, aunque todo es increíble, va a por el diablo de marras. Si quieren una película inteligente, con una premisa genial y económica, actuada como los dioses, es esta.También en HBO Max pueden encontrar un clásico de clásicos que, aunque parece increíble, no tuvo tampoco estreno comercial en la Argentina. En la plataforma la van a encontrar como El despertar de los muertos. Pero es Evil Dead, la original filmada con dos pesos con cincuenta, un grupo de amigos (entre los que, detrás de cámara, estaban los hermanos Coen) y mucho humor loco por Sam Raimi. Para dato duro: aquí se conoció recién la segunda (Evil Dead 2) como si no hubiera existido esta. Pero aquí es donde se creó toda la mitología de manos locas, el Libro de los Muertos, las presencias diabólicas y el vértigo de una cámara que se dedicaba a combinar el horror con el dibujo animado más desaforado. Es, por esa y otras razones, un auténtico ejemplo del cine de los años 80, cuando mezclar géneros y tonos era casi la obligación de una ola de directores que decidieron sanamente faltarle el respeto a muchas tradiciones para inventar otras. El estilo del realizador futuro de Darkman y El Hombre Araña aparece aquí, ya, con todo su esplendor sardónico.Otro gran autor que tiene alguna película olvidada —pero que, buscando, podemos recuperar en plataformas— es Brian De Palma. Hay una en especial que fue un semisemifracaso comercial y pasó por los cines sin pena ni gloria en el momento de su estreno, aunque en cierto sentido fue su primera gran producción con un elenco de estrellas. La película en cuestión es La Furia y está en Disney+. En cierto sentido, podría considerarse que es una especie de “secuela” de Carrie, dado que no solo aparece Amy Irving en un rol similar al de aquella obra maestra, sino que el elemento fantástico es otra vez la telequinesis. Pero aquí hay otra trama que gira alrededor del poder (político) y del espionaje: al hijo de un espía le hacen creer que su padre ha sido asesinado por terroristas árabes. El hombre no está muerto (y es Kirk Douglas) y al hijo lo entrena otro agente más diabólico para usar poderes mentales (el diablo aquí es John Cassavetes en un trabajo extraordinario). Y en el medio, hay otra chica con poderes. Enorme film de suspenso y horror que culmina con uno de los finales más terribles y liberadores del cine moderno. Ahí nomás de la obra maestra.Más cercana en el tiempo, aparece una gran película de horror y suspenso, también en Disney+, que llamó la atención sobre la realizadora independiente Mimi Cave, a la que se conoce un poco más por su segunda película, la sátira oscura Holland, protagonizada por Nicole Kidman. Pero Fresh, el film del que hablamos aquí y que no tuvo estreno comercial en la Argentina, es otra cosa. Protagonizado por Sebastian Stan, es de algún modo una especie de mirada sardónica sobre las relaciones entre los géneros, los estereotipos de seducción y el culto a la imagen. Porque detrás de un señor que podría ser el novio que toda mamá quiere, hay un caníbal hecho y derecho que también tiene otros amigos igualmente comepersonas. La película utiliza todas y cada una de las herramientas del género —y las utiliza bien— para crear un clima opresivo y de miedo constante. Pero como sucede con los films que vale la pena ver (siempre, siempre sucede), va más allá. El trabajo de puesta en escena es preciso (es decir: no hay nada meramente decorativo, todo está allí porque significa algo) y Stan muestra que es de lo mejor de su generación.Entre lo que pasó inadvertido por pantallas varias, vale la pena acercarse a La Cacería (Netflix), de Craig Zobel —atención al nombre—, una película que causó varias controversias antes de su estreno y, cuando iba a ocupar pantallas, se encontró con la pandemia. El film cuenta cómo gente de muchísimo dinero, una élite loca y malvada, secuestra personas para cazarlas a campo traviesa. Lo que no esperan es que una señorita tenga algunas habilidades para frustrarles la diversión. Muy negra hasta el delirio satírico, es una especie de remake del clásico de los años 30 The Most Dangerous Game, donde también un millonario salía a cazar gente común por deporte. Pero aquí nos encontramos con los EE.UU. de la era Trump, con clivajes sociales nuevos, con un director que decide decir las cosas por su nombre y que no le tiene miedo a la incorrección política. Casi nadie la vio (las circunstancias del momento influyeron), pero merece ser recuperada, además de que es muy divertida en su grandilocuencia.Y vayamos, finalmente, con una obra maestra absoluta de un genio del cine que, créase o no, aquí sólo se estrenó en VHS a mediados de los n