“La rentabilidad es mínima o a veces no existe”, advierten desde los frigoríficos bonaerenses, donde algunos ya pagan a los matarifes para sostener la actividad

La caída de la faena vacuna ya golpea de lleno a los frigoríficos orientados al mercado interno. Así lo advierteó Ricardo Matina, directivo de la Cámara de la Industria Cárnica de la Provincia de Buenos Aires (Cinca), quien asegura que las plantas trabajan con entre 15% y 20% menos de actividad y, para sostener el nivel de producción, muchas resignan rentabilidad e incluso operan a pérdida.
El dirigente explicó que la situación no responde tanto a una falta de hacienda disponible sino más que, fundamentalmente, a un problema de demanda. “La caída en el consumo en los frigoríficos viene desde hace varios meses, desde que tuvimos el incremento de la hacienda en pie. Venimos tratando de acomodar la venta a base de resignar rentabilidad, pero el poder adquisitivo de la gente no acompaña”, señaló.

Ese escenario obliga a muchas empresas a acotar márgenes para intentar sostener el movimiento de las plantas. “Para poder vender y sostener los kilos en la fábrica empezás a resignar rentabilidad, tratás de vender un poco más barata la carne para ver si la podés colocar. Entonces la rentabilidad es mínima o a veces no existe. En algunos casos, trabajás a pérdida”, reconoció.
Consultado sobre el hecho de que el precio de la carne prácticamente no haya aumentado en los últimos meses, pese al incremento previo del valor de la hacienda, Matina fue contundente: “No aumenta porque el consumidor no la puede comprar. Entonces el precio no se mueve”.
Al mismo tiempo, el reemplazo consumo de carne vacuna por otras proteínas más económicas, también golpea a la actividad. “Hoy una carnicería que vende 500 kilos de carne vende prácticamente lo mismo de pollo. Hace 20 años consumíamos unos 20 kilos de pollo por habitante y hoy entre 50 y 51 kilos, más de lo que comemos de carne vacuna con hueso, unos 45 kilos”, comparó.
Con la retención de hacienda en marcha, la faena cayó 12% interanual en julio: el consumo fue el más bajo del año y las exportaciones siguen altas

Ese cambio en los hábitos también empieza a modificar el negocio industrial. Según Matina, algunos frigoríficos bonaerenses ya avanzan hacia una diversificación de la actividad, incorporando la faena porcina además de la vacuna, un proceso similar al que ya se observa en Santa Fe y Córdoba.
“En algunos frigoríficos ya están tratando de reconvertirse y hacer las dos faenas. La situación está bastante complicada, tanto para vender como por la rentabilidad”, explicó.
En el primer cuatrimestre la crisis nos robó otro kilo de carne a los argentinos y ya no hay chancho que nos salve

Otro síntoma de la crisis es la fuerte competencia por captar matarifes para mantener ocupadas las plantas. Tradicionalmente los frigoríficos cobraban el servicio de faena, pero ese esquema comenzó a cambiar.
“Hay de todo. Hay algunos que están cobrando por la faena, hay otros frigoríficos que están pagando a los matarifes para sostener los kilos que se producen en las fábricas. El que paga va a pérdida, pero tampoco quiere seguir perdiendo trabajo”, describió el directivo de Cainca.
Aunque quienes pagan por captar hacienda todavía son minoría, se trata de una práctica que refleja el delicado momento que atraviesa el sector. “Hay muy pocos que pagan, pero esos terminan perdiendo dinero y cada vez quedan en una situación más complicada”, concluyó.

Fuente: Bichos de Campo