Los productores yerbateros empezaron a mover su proyecto de emergencia en Misiones y suman argumentos para demostrar que la desregulación de Milei hizo fracasar al mercado

La crisis que atraviesa la producción de yerba mate en Misiones empezó a recorrer un nuevo camino. Después de haber presentado la semana pasada al gobernador Hugo Passalacqua un proyecto para declarar la emergencia yerbatera, los representantes del sector dieron este lunes el siguiente paso, ya que comenzaron a trabajar junto a diputados provinciales para darle forma legislativa a esa iniciativa e intentar que llegue cuanto antes al recinto.
La reunión se realizó con integrantes de la comisión agropecuaria de la Cámara de Representantes de Misiones. Participaron tres diputados provinciales, el subsecretario de Asuntos Yerbateros, autoridades del Ministerio del Agro -de manera virtual- y también directores del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM), que siguieron el encuentro a distancia. Allí los productores entregaron formalmente el proyecto elaborado por las entidades y comenzaron a discutir los aspectos técnicos y jurídicos necesarios para convertirlo en un proyecto de ley.
El principal impulsor de la iniciativa, el productor de Aristóbulo del Valle Jorge Skripczuk, consideró que el encuentro representa un paso importante para intentar contener una crisis que, según advirtió, ya no admite más demoras.
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“La crisis yerbatera ya no da para más. Más allá de las diferencias políticas que puedan existir, tenemos que seguir luchando para resguardar sobre todo a los pequeños productores. Ese es el espíritu del proyecto”, explicó el dirigente.
Skripczuk señaló que el texto ya había sido presentado días atrás al gobernador Hugo Passalacqua y ahora quedó en manos de los legisladores, que deberán analizarlo, introducir los ajustes técnicos que consideren necesarios y avanzar con su tratamiento parlamentario.
“Esto es lo que se entregó a los diputados. Lo van a analizar, seguramente le harán algunos detalles técnicos y ojalá dentro de algunos días tome estado parlamentario y se apruebe. Tenemos confianza en que así será”, sostuvo.
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El proyecto apunta a establecer un régimen extraordinario de protección para los productores primarios de yerba mate cuya unidad económica no supere las 50 hectáreas, es decir, la enorme mayoría de los colonos misioneros. Entre otras herramientas, prevé la implementación de un precio de sostenimiento para la hoja verde y distintas medidas destinadas a evitar el cierre de explotaciones familiares que hoy producen por debajo de sus costos.
La discusión parlamentaria comenzó en un escenario político particular para Misiones. La ruptura del oficialismo provincial y la conformación de nuevos bloques modificó el equilibrio de fuerzas dentro de la Legislatura, un dato que tanto productores como legisladores consideran que puede abrir una instancia distinta de negociación.
Uno de los participantes del encuentro fue el diputado provincial Juan José Szychowski, ex presidente del INYM, quien confirmó que el proyecto será trabajado junto con sus autores antes de ingresar formalmente a la Cámara: “Vamos a darle la estructura legislativa para presentarlo formalmente. Hay otro proyecto impulsado por otros espacios políticos y trataremos de consensuar la mejor herramienta posible porque estamos ante una verdadera emergencia”, explicó a Bichos de Campo.
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Para el legislador, la situación social del sector ya alcanzó niveles críticos: “Hoy al productor no le alcanza para mandar a sus hijos a la escuela, no le alcanza para comer, no llega a fin de mes. Hace apenas dos años, cuando existía un mercado regulado, recibía un precio justo por su producción”, afirmó.
Szychowski consideró que la declaración de emergencia aparece hoy como una respuesta transitoria frente a una crisis que, a su juicio, tiene origen en las decisiones adoptadas por el Gobierno nacional desde fines de 2023.
Durante la reunión con los productores, el ex presidente del INYM desarrolló además una explicación que busca fundamentar por qué, según sostiene, la política de desregulación impulsada por el gobierno de Javier Milei terminó produciendo el efecto contrario al prometido, ya luego de dos años y medio de su modificación.
El dirigente recordó que el Instituto Nacional de la Yerba Mate nació justamente después de la profunda crisis que atravesó la actividad durante la década del noventa, cuando el mercado también funcionaba sin regulaciones y los productores cobraban valores que no cubrían sus costos.
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“El INYM fue creado por los propios productores a comienzos de los años 2000 justamente para resolver un problema muy parecido al actual. Con ese esquema se logró recuperar el precio y toda la cadena funcionó durante más de veinte años”, recordó.
Según explicó, el escenario cambió con la entrada en vigencia del DNU 70/2023, mediante el cual el gobierno nacional eliminó las facultades más importantes del Instituto para intervenir en el mercado yerbatero. A partir de entonces, dijo, comenzó a verificarse una situación que contradice incluso las reglas básicas de la oferta y la demanda.
“Cuando uno toma diciembre de 2023, el productor cobraba alrededor de 370 pesos por kilo de hoja verde. Después vino la desregulación. En estos dos años la producción cayó más del 30%, mientras que las ventas en el mercado interno se mantuvieron y las exportaciones incluso crecieron. Si hay menos oferta y la demanda se mantiene, el precio debería subir. Eso dice cualquier manual de economía. Pero pasó exactamente lo contrario”, resumió.

Actualmente, explicó, el productor recibe entre 270 y 290 pesos por kilo de hoja verde en el mejor de los casos: “Eso demuestra que la teoría del libre mercado no funciona para la actividad yerbatera porque estamos frente a un mercado imperfecto”, afirmó.
Szychowski elaboró incluso un documento para respaldar esa afirmación con estadísticas oficiales del propio INYM.
Según esos datos, entre el primer cuatrimestre de 2024 y el mismo período de 2026 la producción de hoja verde cayó 43,28%. En ese mismo lapso, las ventas al mercado interno apenas retrocedieron 7,1% respecto de 2023, mientras que las exportaciones crecieron cerca del 30%, favorecidas por la competitividad cambiaria.
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En un mercado competitivo, semejante reducción de la oferta, acompañada por una demanda relativamente estable, debería haber impulsado una mejora del precio recibido por los productores. Sin embargo ocurrió exactamente lo contrario.
El documento sostiene que el precio pagado por la hoja verde cayó más de 35%, pasando de unos 370 pesos por kilo a fines de 2023 a alrededor de 240 pesos en la actualidad, que incluso los molinos los pagan en cheques diferidos hasta 120 días. “Es decir, cae la producción y el productor recibe cada vez menos. No se cumple la ley de oferta y demanda”, resume el trabajo.
Para Szychowski, esa situación constituye una demostración empírica de que la actividad yerbatera no responde a las condiciones necesarias para que opere un mercado competitivo y que, por lo tanto, requiere mecanismos regulatorios.

Incluso, para sostener ese argumento, cita a referentes históricos del pensamiento liberal. Recuerda que Adam Smith advertía sobre la posibilidad de que actores con poder económico distorsionaran los mercados; que John Stuart Mill entendía que la libertad económica encontraba límites cuando perjudicaba a terceros; y que el premio Nobel Joseph Stiglitz sostuvo que “la mano invisible muchas veces es invisible porque no existe”.
“La situación que atraviesa actualmente la actividad yerbatera no sólo constituye una crisis productiva y social, sino también una evidencia empírica del fracaso de las condiciones necesarias para que opere el libre mercado. Cuando la competencia deja de funcionar, cuando la reducción de la oferta no mejora los precios, corresponde al Estado actuar para corregir esas distorsiones”, concluye el documento elaborado por el diputado.
Durante la reunión, Szychowski insistió en que la declaración de emergencia no reemplaza el papel que históricamente cumplió el INYM, sino que intenta cubrir un vacío generado por las decisiones adoptadas desde el gobierno nacional.
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“Nunca hay que olvidarse de que esto debería hacerlo el INYM. Es función del Instituto. Pero ante la pérdida de sus atribuciones, la provincia va a tener que intervenir de alguna manera”, sostuvo.
También se mostró optimista respecto del futuro parlamentario de la iniciativa, en un contexto político diferente al de los últimos años. Tras la reorganización de la Legislatura misionera, el oficialismo perdió la mayoría automática y deberá negociar cada proyecto con otros bloques.
“Vamos a tener un espacio de mucho debate, donde cada proyecto se va a enriquecer con las propuestas de los distintos sectores. Creo que eso aumenta las posibilidades de encontrar consensos para avanzar con una herramienta que hoy resulta indispensable”, señaló.
Mientras tanto, los productores mantienen la expectativa de que la emergencia avance rápidamente. Entie

Fuente: Bichos de Campo