Buñuelos de acelga perfectos: la fórmula para que salgan crujientes y livianos

Los buñuelos de acelga son ese clásico infalible de la cocina hogareña: rinden, son económicos y gustan a todos. Sin embargo, lograr ese equilibrio soñado —un exterior bien crujiente y dorado con un interior tierno y sabroso— suele ser un desafío recurrente. En muchos hogares, el resultado termina siendo una masa blanda que absorbió más aceite del deseado.Para dominar esta receta no se necesita ser un chef profesional, sino entender cómo interactúan la humedad de los ingredientes y el calor del fuego.Ingredientes1 atado de acelga2 huevos200 g de harina leudante100 ml de leche50 g de queso rallado1 diente de ajo y 2 cdas. de perejil picadoSal, pimienta y nuez moscadaAceite para freírPreparación paso a pasoCocinar y secar: Herví la acelga dos minutos. Escurrila bien y presionala para sacarle todo el exceso de agua (clave para que no queden pesados).Mezclar: Picá la acelga y unila en un bowl con los huevos, el ajo, el perejil, el queso y los condimentos.Integrar: Sumá la harina leudante y agregá la leche de a poco. Debe quedar una mezcla espesa que se sostenga en la cuchara.Freír: Calentá abundante aceite a fuego medio-alto (175°C). Echá porciones con una cuchara y dorá de ambos lados.Escurrir: Apoyalos en papel absorbente o rejilla antes de servir.Los tres trucos anti-aceiteAcelga superseca: Menos agua en la verdura significa menos harina en la masa y un resultado mucho más liviano.Aceite en su punto: Si echás un poquito de masa y burbujea al instante, está listo. Si el aceite está frío, la masa lo absorbe como esponja. Pocas unidades por tanda: No llenes la sartén para evitar que baje la temperatura del aceite.

Fuente: La Nación