De la agricultura a un corral con 100.000 animales: el modelo que alimenta al feedlot más grande de Argentina

En el centro de San Luis, una estrategia productiva que combina agricultura intensiva, riego, tecnología y economía circular demuestra que la integración entre actividades puede transformarse en una ventaja competitiva.
Allí, Ser Beef, empresa integrante del CREA Valle del Conlara, produce buena parte del alimento que abastece al feedlot de mayor capacidad del país, donde hoy se engordan 100.000 animales bajo un sistema de hotelería.
La historia, según reprodujo la plataforma Contenidos CREA, comenzó hace casi tres décadas, cuando la firma adquirió cinco establecimientos cercanos a Granville y apostó por desarrollar agricultura bajo riego en una región donde las precipitaciones no alcanzaban para sostener altos niveles de productividad.
La incorporación de pivotes centrales fue el punto de partida de un proyecto que, en paralelo, dio origen al feedlot.
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“En esta zona de San Luis el régimen de lluvias es de 590 milímetros anuales, con un pico en enero y un mínimo en julio. El planteo fue desarrollar una producción agrícola intensiva bajo riego, con el principal objetivo de producir maíz como forraje para el consumo bovino“, explicó Nicolás Ríos Centeno, gerente de Producción Agrícola de la empresa.

“Mientras avanzaban el desmonte y la instalación de los equipos de riego, también se armó el feedlot”, recordó el entrevistado.

Ese crecimiento fue constante hasta convertir al establecimiento en el de mayor capacidad de Argentina. “Hoy tenemos 100.000 animales encerrados. Es todo hotelería: la hacienda pertenece a nuestros clientes y nosotros brindamos el servicio de engorde. La empresa no es propietaria de una sola vaca”, destacó.
EL RIEGO, UNA HERRAMIENTA QUE ASEGURA RESULTADOS
La agricultura del establecimiento gira principalmente alrededor del maíz. El esquema de rotación es maíz-maíz-soja, una decisión directamente vinculada al negocio ganadero. “Al tener el feedlot dentro del campo, el negocio del maíz es muy atractivo porque el costo de trasladarlo hasta los corrales es mínimo”, explicó Ríos Centeno.

La empresa trabaja unas 13.700 hectáreas agrícolas, de las cuales cerca de 9.500 se destinan a maíz y poco más de 4.000 a soja. Para la próxima campaña proyectan sembrar 1.800 hectáreas de maíz bajo riego, donde esperan rendimientos de entre 90 y 100 quintales por hectárea, frente a los 60 quintales que logran en secano.
Sin embargo, el mayor aporte del riego no pasa únicamente por incrementar los rindes, sino por reducir la incertidumbre productiva.

“En secano tenemos un coeficiente de variación interanual cercano al 35% por la irregularidad de las lluvias. Con riego baja al 12 o 15%, lo que nos brinda mucha más previsibilidad y permite saber que una parte importante de la producción está prácticamente asegurada”, señaló el entrevistado.

Ese mayor potencial productivo también exige un manejo específico. Los lotes bajo riego se siembran antes, utilizan mayor densidad de plantas, reciben dosis superiores de nitrógeno y emplean híbridos diferentes respecto de los planteos de secano. Además, toda la superficie se maneja con ambientes y siembra variable.

DOS NEGOCIOS INTEGRADOS, PERO CON CUENTAS INDEPENDIENTES
Aunque agricultura y feedlot funcionan de manera complementaria, la empresa administra ambas actividades como unidades de negocio separadas.
“Tratamos de manejarlas como centros de costos independientes. En agricultura hacemos lo que más le conviene a la agricultura y el feedlot es simplemente un cliente más. Nos compra el maíz a precio de mercado y cada actividad tiene que defender su propia economía”, explicó.
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Toda la producción de maíz se destina al establecimiento ganadero, mientras que la soja se comercializa. “Nunca enviamos maíz al puerto porque estamos muy lejos. Históricamente vendíamos a compradores locales, pero hoy todo el cereal queda para abastecer el feedlot“, indicó.
Aun así, el volumen producido no alcanza para cubrir toda la demanda del sistema. “Con las 9.500 hectáreas de maíz abastecemos aproximadamente un tercio del consumo del feedlot. Como el establecimiento creció mucho, hoy también somos un comprador importante de maíz en la región”, comentó.

La integración también contempla la confección anual de silo de maíz y de cebada, cuya superficie varía de acuerdo con las necesidades nutricionales del rodeo.
CUANDO EL ESTIÉRCOL SE TRANSFORMA EN FERTILIZANTE
Uno de los aspectos más distintivos del sistema es el aprovechamiento integral de los residuos generados por el feedlot. “Hace ocho años que aplicamos estiércol en todos nuestros lotes y los resultados fueron espectaculares”, aseguró Ríos Centeno.
La cantidad producida supera incluso la capacidad de utilización del establecimiento, por lo que desde hace varios años el material también se entrega gratuitamente a productores vecinos.

“Con nuestras 13.700 hectáreas ya no alcanza para absorber todo el estiércol que genera el feedlot. Hoy hay cinco campos de la zona que se lo llevan y ojalá sean más, porque sigue sobrando material”, sostuvo.

Los principales beneficios se observan sobre la fertilidad de los suelos. “Lo que realmente aumenta es el fósforo y el zinc. En materia orgánica no vimos un salto importante porque ya partíamos de suelos muy sanos gracias a muchos años de siembra directa. Lo importante es que no cae. Los suelos de hoy son mejores que cuando compramos estos campos hace tres décadas”, afirmó.

Para el gerente agrícola, esa evolución terminó despejando una incógnita que existía desde los comienzos del proyecto.

“No sabíamos si un sistema de agricultura continua, sin pasturas ni participación de la ganadería en la rotación, podía sostenerse en el tiempo. La materia orgánica demostró que no solo se mantiene, sino que aumenta lentamente año tras año, así que hoy estamos tranquilos con el planteo que desarrollamos”, destacó.

Además de mejorar la fertilidad, el estiércol permitió reducir significativamente la compra de fertilizantes minerales.
“Hoy solo adquirimos algo de urea. El estiércol aporta fósforo, zinc, azufre, boro y muchos otros nutrientes. Para agricultura representa un costo cercano a un tercio del valor que tendría comprar esos nutrientes en el mercado”, explicó.
La aplicación se realiza durante el invierno mediante equipos esparcidores de aproximadamente 20 toneladas. “Es, en definitiva, lo que antes hacíamos con fertilizantes fosforados, solo que ahora distribuimos estiércol“, resumió.


 










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EL COSTO ENERGÉTICO REDEFINE EL USO DEL RIEGO
A pesar de contar con 34 pivotes centrales capaces de regar unas 3.500 hectáreas, esta campaña la empresa pondrá en funcionamiento solo 20. “Regamos menos de lo que podríamos porque el costo del riego aumentó mucho y hoy no todos los equipos son rentables”, afirmó Ríos Centeno.

El costo promedio de aplicación ronda los 1,35 dólares por milímetro, con la energía representando más de la mitad del gasto operativo. El resto corresponde a reparaciones, repuestos, personal y al canon por el uso del agua.

“Este año funcionarán únicamente los 20 pivotes más económicos y los otros 14 quedarán detenidos. Es una lástima porque la inversión ya está hecha, pero hoy no resulta rentable utilizarlos”, lamentó Nicolás Ríos Centeno.

Las diferencias responden principalmente a la ubicación de cada equipo respecto del río Quinto. “Los pivotes más cercanos al río consumen menos energía porque requieren menor presión para bombear agua. Los que están más alejados y en zonas elevadas necesitan mayor esfuerzo y eso incrementa considerablemente los costos”, detalló.
Frente a este escenario, la empresa analiza incorporar energía solar para abastecer parte del sistema de riego.
“Estamos evaluando la instalación de paneles solares. Algunos productores de la zona ya trabajan completamente desconectados de la red eléctrica y alimentan sus equipos únicamente con energía fotovoltaica”, comentó.

No obstante, aclaró que esa alternativa obligaría a modificar la estrategia de manejo. “Desde el punto de vista productivo, habría alguna pérdida porque solo podríamos regar cuando hubiera radiación solar. Aun así, es una opción muy interesante”. Por el momento, la utilización de baterías quedó descartada debido a su elevado costo.

Fuente: InfoCampo