Stephen Baldwin explicó por qué decidió alejarse de Hollywood: “No quería ser Tom Cruise”

Stephen Baldwin podría haber tenido un lugar destacado en Hollywood: a mediados de los 90, su papel protagónico en el thriller Los sospechosos de siempre (1995) lo catapultó a la fama mundial y todo indicaba que estaba destinado a convertirse en una de las grandes figuras de la industria. Sin embargo, el actor decidió dar un paso al costado. ¿El motivo? Abrazó el cristianismo y se dio cuenta de que no le interesaban ni la fama ni el dinero. “No quería ser Tom Cruise”, explicó.Durante muchos años, Baldwin fue conocido como el menor de los cuatro hermanos Baldwin, el clan de actores integrado también por Alec, Daniel y William. En la actualidad, sin embargo, para buena parte de las nuevas generaciones su nombre suele aparecer asociado a otro vínculo familiar: es el padre de la modelo Hailey Bieber y el suegro de Justin Bieber. En una entrevista con la revista People, el actor de 60 años repasó el momento en que decidió cambiar el rumbo de su vida.Una carrera en claro ascensoA mediados de los 90, la carrera de Stephen Baldwin avanzaba a paso firme. En 1994 interpretó a Pablo Mármol en Los Picapiedras y, un año después, alcanzó el reconocimiento internacional con Los sospechosos de siempre, el thriller dirigido por Bryan Singer que se convirtió en un éxito de crítica y público y ganó dos premios Oscar. Al año siguiente compartió cartel con Pauly Shore en la comedia Bio-Dome (1996), una película que con el tiempo se convirtió en un film de culto.Visto en perspectiva, Baldwin reconoció que aquel era el momento ideal para consolidarse como una de las figuras más importantes de la industria. Sin embargo, aseguró que ese nunca fue su verdadero objetivo. “Probablemente podría haber orientado mi carrera para convertirme en una gran estrella. Pero ese no era yo. No quería ser Tom Cruise y tener que recaudar 100 millones de dólares en la taquilla. Prefería ser un tipo común de Massapequa”, aseguró. “Soy bueno siendo ese tipo”, agregó.Por qué decidió alejarse en su mejor momentoEl punto de inflexión para Baldwin llegó en 2001. En ese entonces el actor, que había dejado el alcohol en 1989, abrazó al cristianismo evangélico y comenzó un profundo camino espiritual. Según contó, el proceso empezó a gestarse años antes, cuando una mujer brasileña llamada Augusta comenzó a trabajar en su casa para ayudar a su esposa, Kennya.Un día, aquella mujer le reveló algo inesperado. “Mi esposa me dijo: ‘Acabo de hablar con Augusta y dice que la verdadera razón por la que está acá es porque Dios le habló y que, en el futuro, nosotros nos convertiremos en cristianos renacidos y tendremos nuestro propio ministerio’”, recordó. Su primera reacción fue de incredulidad. “Le respondí: ‘Somos de Nueva York, pero estamos en Arizona. Creo que necesitás volver adentro, prender el aire acondicionado y acostarte un rato’. Me parecía algo completamente absurdo”, admitió.Tiempo después, tras el nacimiento de su hija Hailey, la familia regresó a Nueva York. Fue entonces cuando su hermana Beth, que ya se había convertido al cristianismo, lo invitó a participar de un festival evangélico. Más adelante asistió a otro encuentro en Fort Lauderdale y allí vivió la experiencia que terminaría de cambiar su vida.“En la playa habían construido un skatepark sobre la arena. Había skaters tatuados, con piercings, que hacían una demostración, frenaban, agarraban un micrófono y empezaban a predicar. Había unas 5000 personas mirándolos porque primero se acercaban por el skate”, relató. “Sentí un llamado”, resumió.La vida de Stephen Baldwin de la mano del cristianismo View this post on Instagram Impulsado por esa experiencia, Baldwin comenzó a desarrollar un proyecto que unió la cultura del skate con el mensaje cristiano. Así nació Livin’ It, una serie de videos protagonizados por skaters que mezclaban deportes extremos, música y evangelización. El éxito fue inmediato.“En los primeros seis meses distribuimos 10.000 copias. Después una de las iglesias más grandes nos llamó para preguntarnos cuánto costaba llevar a los skaters para hacer un evento en vivo. Ahí fue cuando dejé Hollywood”, explicó. Durante los cuatro años siguientes recorrió 125 iglesias junto al grupo y aseguró que ese trabajo le resultó mucho más gratificante que cualquier éxito cinematográfico.Hoy, Baldwin sostiene que no extraña la industria. Aunque continúa vinculado al mundo audiovisual con proyectos orientados al público joven, asegura que ya no siente la necesidad de perseguir el reconocimiento masivo. “Hice 100 películas y gané mucho más dinero del que alguna vez imaginé. Jesús es mi roca. Mi esposa es mi ancla. Tuve una vida extraordinaria y apenas tengo 60 años. Me siento muy bendecido y creo absolutamente que lo mejor todavía está por venir”, completó.

Fuente: La Nación