General
Domi Faena: la ansiedad detrás del streaming, el vínculo con dos chicos de un hogar y el lado más difícil de la exposición
La creadora de contenido habla sobre salud mental, el impacto del hate en redes, su relación con Twitter y cómo el vínculo con dos hermanos que acompaña desde hace años se convirtió en su refugio más importante
Con una exposición cada vez más fuerte dentro del universo del streaming, Domi Faena se convirtió en una de las figuras más destacadas de Luzu TV. Entre personajes exagerados al aire, momentos virales y una audiencia hiperactiva en redes, construyó una comunidad que la sigue tanto por el humor como por la honestidad con la que habla de ansiedad, depresión y salud mental.Pero detrás de esa versión explosiva que aparece frente a cámara, Domi reconoce una cabeza que “no para nunca”. Sobrepensar lo que dice, imaginar qué opinarán los demás y convivir con el hate forman parte de una rutina que muchas veces termina desbordándola. “Siempre me voy a arrepentir de lo que hago y de lo que no hago porque mi cabeza funciona así”, admite.En la charla con Mai Pistiner también aparece una faceta mucho más íntima y menos conocida: desde hace años acompaña a dos hermanos que viven en un hogar convivencial y a quienes considera parte central de su vida. Los fines de semana compartidos, los dibujos, las meriendas y los pequeños rituales cotidianos se transformaron para ella en un refugio emocional. “Yo sentía que la sonrisa de ellos me curaba”, cuenta.La exposición constante y la relación con las redes también atraviesan la conversación. Domi habla de los ataques en Twitter, del antisemitismo que recibe online y de la dificultad de despegarse del teléfono incluso cuando sabe que le hace mal. “Me entero de todo por Twitter. Es una adicción”, reconoce.Entre el streaming, la ansiedad, los fandoms y su vida fuera de cámara, Domi Faena muestra una versión mucho más vulnerable de sí misma: una chica que todavía intenta entender cómo convivir con el ruido permanente de internet sin perder de vista quién quiere ser cuando se apagan las cámaras.¿Alguna vez te chatgpiteaste?No, a mí no.Bueno, esta es como la presentación. “Domi es Dominique Faena”. Ese es un dato que no sabía mucha gente. Hay gente que piensa que soy Dominica o Dominik.“Una creadora de contenido argentina que ganó mucha popularidad en TikTok, especialmente por su participación en Luzu TV. Se hizo conocida por contenido lifestyle, pero también por hablar de forma muy abierta sobre salud mental, ansiedad y depresión. Algo por lo que muchas personas la siguen y valoran”.Me encanta eso. Pensé que iba a ir más a lo superficial. Siento que hago medio un papel tipo Sharpay Evans en la radio, como que soy más “la minita”, y pensé que podía haber puesto algo de representar a las mujeres. Pero la verdad es que este año gané mucho público masculino también.¿Y tus seguidores, tu núcleo más duro, sabe que es un papel el que hacés en Luzu?Sí. O sea, hay una parte que es un poquito real. Soy medio una minita así, uso todo rosita, pero también hay una parte potenciada para el aire.¿Y te pasa a veces que decís “che, me pasé de rosca hoy”?Sí. La cantidad de veces que salí del aire y dije “¿para qué hice esto?”. La gente va a pensar que soy esto o aquello. Estoy trabajando mucho en terapia qué hablar y qué no.Porque se da un paralelismo: sos una persona que declara ser muy ansiosa y a la vez trabajás en streaming, que es improvisación constante.Sí. Me pasa mucho querer controlar las cosas. Necesito saber de qué se va a hablar en el programa. Y hay veces que al aire no sucede lo que habíamos repasado. Entonces pienso: “Si digo esto, me van a bardear por tal cosa. Si no lo digo, también”. Mi cabeza va a mil y a veces me quedo en blanco.Después me bardearon igual por haber estado callada, entonces dije: “Bueno, voy a empezar a decir lo que siento en el momento, aunque después me arrepienta”. Porque siempre me voy a arrepentir de lo que hago y de lo que no hago.¿Y no te agota pensar todo el tiempo en lo que piensa el resto?Sí, es agotador. Depende mucho de cómo estoy yo. La semana pasada estuve muy ansiosa y me afectó más lo que decían. Hubo un día que no fui al programa y les dije a los chicos: “Hoy háblenme con mucho amor porque estoy muy atacada”.Entonces trato de no entrar a Twitter, de no subir mucho y me apoyo más en mis seguidores, en un canal de difusión de WhatsApp donde hablo con los más fieles, que son 15 mil personas, y en mis amigas. Pero tengo una cabeza que no para nunca.¿Qué querías ser de chiquita?Muchas cosas. Por un momento quería ser veterinaria. Después decía bombera, y lo quiero seguir siendo en algún momento. Voy a hacer el curso porque amo a los bomberos. Y siempre quise ser mamá.¿Y seguís queriendo ser mamá?Sí. Este año recién empezó el planteo de verdad. No sé si viene con la edad o con el contexto, pero empecé a pensar en qué pierdo, qué tengo que tener, cómo sería mi día si tengo un hijo. Pero sí, quiero tener una familia enorme.¿Y cuando empezás a salir con alguien ya pensás “este podría ser el papá de mis hijos”?Yo lo pienso la primera noche.¿Así de ansiosa?Sí. No lo hablo, lógicamente, pero pienso todo: el apellido, si sería buen padre. Después en la tercera cita digo “este es un boludo”, pero sí. Con todos los novios que tuve, inclusive Ferbo [Fermín Bo], que no llegó a ser mi novio, siempre les hablé de Francesca, que es mi hija imaginaria.¿Ese va a ser el nombre de tu hija?Sí. Y Ferbo se apropió del nombre. Ahora no estamos juntos, pero si algún día tenemos hijos con otras parejas, van a ser dos Francescas.¿Y cómo es trabajar con un ex todos los días?Por momentos es difícil y por momentos tenemos tanta confianza que hay un vínculo muy distinto. Yo a Fermín le cuento todo. El otro día le mandé un TikTok que decía: “Si yo fuese superhéroe y nadie pudiera saberlo, vos serías la única persona que lo sabría”. Él sabe si tuve un ataque de ansiedad, sabe cómo estoy.¿Pero podés ser amiga?No. El vínculo de amistad no está. Porque a un amigo le cuento si tengo una cita y con Fermín esas cosas no las hablamos porque sabemos que al otro le hace mal.¿Y se puede saber por qué no prosperó esa relación?Siento que estar expuesta me hizo muy mal. Tener el vínculo tan en el ojo de la gente me mató por momentos. Veía edits donde parecíamos súper enamorados y decía “uy, quiero eso”, pero después en la realidad discutíamos por boludeces. Fue algo de todo el año. Yo soy muy indecisa también.¿Y él está enamorado de vos?Hoy en día no sé. Se lo tendríamos que preguntar a él.¿Y vos?Es muy complicado lo que me pasa con Fermín. No siento ese enamoramiento de querer estar pegada todo el tiempo, pero sí siento algo mucho más profundo. Hablo cosas con él que antes no hablaba con nadie.¿Y si fuese por él estarían juntos?Hoy no sé. La última vez que cortamos fue de mi lado y yo no me manejé muy bien. Él dice que tengo un monstruo interno que aparece cuando las cosas están bien y las quiero arruinar. Con Fer siempre nos pasó que cuando estamos distantes se hace más fácil cortar. Y cuando nos vemos, explota todo.¿A qué edad te diagnosticaron ansiedad?A los 15 años tuve un psicoanalista pero lo dejé porque era muy ansiosa y tenía mil mambos. Cuando volví en pandemia, por decisión propia, fue que me dijeron claramente: “Tenés ansiedad generalizada y depresión”. Me costó mucho que me dieran ese diagnóstico porque no querían encasillarme, pero insistí tanto que me lo terminaron diciendo. ¿Y cómo se manifestaba esa ansiedad cuando eras chica?Desde los seis años hago terapia. Me comía las uñas, estaba todo el tiempo alterada, exaltada. Era la intensa. Mi cabeza maquinaba todo el tiempo.Y muchas veces estos cuadros también son genéticos, vienen de la familia.Sí. Yo creo que la ansiedad me vino mucho por el lado de mi rama paterna. Mi papá a los 20 años tuvo su primer ataque de pánico, que en ese momento no entendían bien qué era. No quería salir de la casa, no quería ir a la calle. Lo llevaron a médicos clínicos hasta que se dieron cuenta de lo que era. Él siempre tuvo una personalidad muy ansiosa, de tener que tomar algo para la ansiedad, de tener una cabeza que maquinaba mucho. Eso lo saqué de él.Yo siempre tuve una fantasía: sentía que salía a Avenida Libertador y no había nadie, que me había quedado sola en el mundo. Cuando se lo cuento a mi papá a los 21, se queda en shock y me dice: “Es la misma fantasía que tenía yo de chico en Avenida Libertador”.Entonces hay muchas cosas muy iguales a mi papá. Y ahí él dijo: “Esto lo quiero trabajar para que mi hija no herede lo mismo”. Obviamente un poquito lo tengo, no sé si al nivel que él, pero sí se trabajó mucho. Hizo terapia, estudió filosofía, buscó herramientas para ayudarme. Y de mi mamá heredé un poco la depresión. No sé si solo de mi mamá, sino de esa rama materna.¿Y qué le respondés a la gente cuando dice “cómo puede ser que Domi, que tiene todo, esté mal”?Me lo dicen un montón y yo también me castigué mucho por eso. Decía: “¿Cómo puede ser que fui la nena más mimada del mundo, que tuve todo, la familia, la plata, el techo?”. Soy muy consciente de que tuve muchísimos privilegios.Pero hubo algo, sobre todo en pandemia, donde empecé a sentirme vacía y no entendía de dónde venía. Hubo una noche donde exploté mal y me di cuenta de que todos los fines de semana me juntaba con mis amigos para emborracharme, llorar y angustiarme. Era la única manera que tenía de largar todo.Y ahí lo hablé con mis papás. También me daba culpa porque decía: “¿Cómo puede ser que esté tan mal si ustedes me dieron todo?”. Pero uno no puede elegirlo. La salud mental va más allá de cualquier tipo de vida que tengas. Es como un dolor físico. Me dolía el corazón, me dolía la cabeza. Entonces dije: “Bueno, esto es terapia y psiquiatra”.Vos también contás mucho que apadrinás a dos chicos…No me dejan decir ni los nombres ni el hogar. Son casos judicializados, es un hogar especializado en violencia familiar, entonces prefieren reservarlo.¿Y cómo te conectaste con eso?Los amo. En 2018 hice un test vocacional porque nada me gustaba y a la vez todo me gustaba. Me dio psicología y trabajo social. Yo no sabía lo que era trabajo social hasta que vi El Marginal y quedé fascinada con el rol de una trabajadora social.Cuando arranco la carrera en 2019, empecé a hacer voluntariado en un hogar e