El emblemático edificio porteño del 1900 se reconvierte en departamentos de más de US$10.000 el m²

De un lado, la plaza. Del otro, El Plaza. Entre ambos se construyó durante más de un siglo una de las postales más reconocibles de Buenos Aires. Por sus puertas pasaron Luciano Pavarotti, Jorge Luis Borges, Nat King Cole, Louis Armstrong, reyes, empresarios y figuras que dejaron parte de su historia entre salones, mármoles y escaleras monumentales.El edificio mira de frente a Plaza San Martín y comparte escena con vecinos ilustres: el Kavanagh, que también se prepara para remodelar su fachada, y la Basílica del Santísimo Sacramento, escondida detrás de los árboles. Allí, en una esquina donde conviven distintas épocas de la arquitectura porteña, el Plaza vuelve a ocupar el centro de la escena.Sus puertas enormes, los techos altos y una fachada imposible de confundir hablan de otra Buenos Aires, una de principios del siglo XX que quiere volver a latir, con una nueva forma de habitar, pero sin perder la esencia que la caracteriza. Tal es así que, 120 años después se prepara para volver a abrir sus puertas con una renovación total. Con una inversión de US$150 millones, el proyecto de la nueva puesta en valor del Hotel Plaza combina unidades residenciales con hotelería y una propuesta gastronómica propia. La obra comenzó hace dos años y esperan que esté completamente terminada en 2029. “No hay contradicción entre los departamentos contemporáneos y el carácter tradicional del edificio: hay diálogo. Lo nuevo no busca imponerse sobre lo antiguo, sino acompañarlo, amalgamarse con él y darle una segunda vida”, cuenta Andrés Kalwill, director del Grupo Alvear, la empresa que desarrolla la puesta en valor, junto con el estudio de arquitectura BMA, mientras recorre el edificio que poco a poco va tomando forma. “Es un lugar donde se han dado muchos sucesos políticos. Entre sus paredes se respira constantemente historia argentina”, agrega Kalwill sobre el edificio que fue un emprendimiento del empresario Ernesto Tornquist en 1909, cuando todavía no existía su emblemático vecino Kavanagh, la estación Retiro, ni la Plaza San Martín como hoy la conocemos.Esa historia también determinará la estética de la renovación. “Se acordó llevar el edificio nuevamente a la imagen que tenía en la década del 30. Queremos conservar la identidad del hotel de aquel momento, cuando era frecuentado por la aristocracia argentina y mantenía un vínculo muy fuerte con Buenos Aires y con el país. Eso es, en parte, lo que buscamos recuperar”, explica Marcelo Lozano, gerente de construcción de Grupo Alvear. La propuesta busca incorporar las comodidades actuales sin borrar las huellas de su historia. “Son todos productos distintos: no hay dos unidades iguales. El perfil de la demanda de este tipo de proyecto busca la combinación completa. No quiere solamente un departamento con los servicios de un hotel, sino vivir en un edificio que forma parte de la historia y convivir con ella, pero con el confort y la tranquilidad de hoy”, señala Kalwill.De esta manera, a partir del tercer piso, el antiguo hotel se adaptará para construir 55 unidades de vivienda, de entre 60 m² y 250 m² que hoy se venden en valores desde los US$10.000/m2 -las de dos ambientes- y llegan a los US$20.000 -los dos penthouses-. Vale aclarar que son unidades con plantas que se pueden anexar y generar departamentos más grandes. Las unidades se comercializan con un esquema de pago que contempla un anticipo del 30% al momento del boleto, un 60% financiado en cuotas ajustadas por el índice de la Cámara Argentina de la Construcción (CAC) y el 10% restante en la posesión.Además de la reconversión del hotel en viviendas, se contempla otro edificio que fue levantado y donde funcionará la parte del hotel en sí. Contará con 180 habitaciones para el sector del hotel, una recepción y nuevos salones que se integrarán a la planta del primer piso del edificio histórico, donde se restaurarán los salones originales. De esta manera, entre ambos edificios se contabilizarán 30 mil metros cuadrados en total.El proyecto tendrá diez pisos destinados a residencias y doce niveles correspondientes al hotel. Los propietarios de los departamentos ingresarán por la histórica entrada sobre la calle Florida, mientras que el acceso hotelero estará ubicado sobre San Martín.El Plaza por dentroLa renovación del Plaza no busca congelar el edificio en el tiempo, sino recuperar su identidad y hacerla convivir con una arquitectura contemporánea. “Se hizo una obra a la altura de las grandes restauraciones de edificios públicos”, afirma Martín Zanotti, responsable del proyecto de interiorismo que, además, intervino emprendimientos emblemáticos como Le Parc Punta del este, Polo Decó, entre otros.La propuesta toma como referencia la estética que el hotel adquirió durante la década de 1930, marcada por el art déco y el racionalismo. “En Buenos Aires, las corrientes arquitectónicas llegaban más tarde y muchas veces se superponían. El art déco se encontró con el modernismo y dio origen a algo muy propio de la ciudad: el racionalismo. Este edificio tiene una impronta muy fuerte de ese estilo”, explica Zanotti.Para la restauración, se recuperarán el revoque símil piedra París, los revestimientos de mármol y piedra del basamento y otros materiales originales utilizados a comienzos del siglo XX. Uno de los trabajos más delicados se realiza sobre los cinco murales encontrados en el interior. El de mayor tamaño, con una fuerte impronta gauchesca, está ubicado en uno de los salones de fiestas del primer piso y permaneció oculto durante años debajo de siete capas de pintura. Actualmente, especialistas trabajan en su recuperación con láminas de oro. En ese mismo espacio también se restaurará el piso original y se conservarán elementos decorativos de distintas épocas del hotel.El mármol tendrá un papel protagonista en todo el proyecto. Parte del mármol de Carrara de las antiguas escaleras internas, que había quedado en desuso, será reutilizado en el piso de la recepción y en otros sectores comunes. “El primer mármol de Carrara llegó a la Argentina en 1905, y el del Plaza es de 1909”, destaca Lozano.También se recuperará el piso de roble boliviano de la década del 30 de uno de los salones principales y se conservará una araña original instalada en la escalera que conduce hacia los salones del primer piso. Esa planta estará destinada a eventos y contará con dos grandes salones de fiestas que podrán subdividirse de ser necesario.El Plaza Grill y el Plaza Bar recuperan su identidad: “Lo viejo funciona”Otro de los espacios emblemáticos que volverá a cobrar vida será el Plaza Grill. Alfred Zucker, el arquitecto alemán con el que trabajó Ernesto Tornquist para proyectar el hotel, luego de desarrollar parte de su carrera en Nueva York, concibió un edificio con estructura metálica, ladrillos y una impronta francesa, aunque en el Grill incorporó una marcada influencia alemana.Ese ambiente conserva piezas traídas de distintos lugares del mundo: la parrilla fue importada de Inglaterra, las cerámicas son holandesas y los antiguos ventiladores traídos de Pakistán, que todavía funcionan, formaron parte de uno de los primeros sistemas de climatización instalados en Argentina. Tanto el Plaza Grill como el Plaza Bar, dos símbolos de la vida social y política del hotel durante la década del 30, serán restaurados y volverán para integrar la propuesta gastronómica.En la parte superior se sumará uno de los espacios que más entusiasma a Kalwill: la terraza del bar del hotel, con vista directa hacia Plaza San Martín. A un costado se desarrollará un patio francés que pertenecerá al restaurante. Algunas de las residencias también estarán orientadas hacia ese espacio interior, con una atmósfera que, según el empresario, “hace pensar que uno está en París”.“El residente vivirá en un edificio de principios del siglo XX completamente restaurado y con todos los servicios de un hotel, pero dentro de un departamento con una arquitectura y una resolución contemporáneas”, sintetiza Lozano sobre las residencias que comercializan Sotheby y BDA Realty.El impacto en una zona que busca recuperar su brilloDurante décadas, Plaza San Martín fue sinónimo de hoteles de lujo, oficinas corporativas, grandes residencias y comercios de alto nivel. Sin embargo, en los últimos años, el corredor sufrió el impacto de la caída de la actividad de oficinas, el cierre de locales y una menor circulación cotidiana, especialmente después de la pandemia.La reapertura del Plaza no solo promete devolverle vida a uno de los edificios más emblemáticos de Buenos Aires, sino también impulsar una transformación más amplia en todo su entorno. En el Grupo Alvear aseguran que existe una fuerte expectativa entre vecinos, comerciantes e inversores, que siguen de cerca el avance de la obra.“Hay gente invirtiendo en los alrededores y apostando a que, una vez que el Plaza vuelva a funcionar, se produzca un cambio cualitativo muy importante en la zona”, sostiene Kalwill.No es menor el hecho de que el barrio está rodeado de construcciones icónicas: desde el Kavanagh, declarado Patrimonio Mundial de la Arquitectura Moderna por la UNESCO, hasta el Palacio Paz del Círculo Militar y su reciente anexo construido. No quedan atrás el Palacio Anchorena, sede del ceremonial del Ministerio de Relaciones Exteriores, y el Edificio Plaza San Martín, entre otros. Además, a metros del lugar, también se emplaza el Palacio Estrugamou y la elegante calle Arroyo, repleta de galerías de arte, tiendas de diseño, restaurantes, bares premiados, embajadas y el hotel de cinco estrellas de la cadena española Único Hotels.Más de un siglo después de su inauguración, el Plaza se prepara para recuperar su lugar frente a la plaza y volver a escribir la historia de esa esquina. “Queremos rescatar la magia del edificio y lograr que sea distinto de cualquier otra propuesta de la ciudad: encontrar el equilibrio entre su historia y la vida contemporánea de un departamento”, concluye Kalwill.

Fuente: La Nación