En River no funciona nada: ni lo que quedó de la limpieza, ni los refuerzos por más de 30 millones de dólares

A River no le funciona nada. Ni lo viejo, lo que le quedó tras la limpieza profunda; ni lo nuevo, los refuerzos que no son más que piezas sueltas en un descalabro general. Parece un equipo gastado y desmotivado cuando la temporada está empezando, y le exige mostrar otra imagen, instalar alguna expectativa que no despunta por ningún lado, ni en lo individual ni en lo grupal. Volvió al banco Eduardo Coudet después de la suspensión y comprobó en primer plano el desbarajuste que lo tiene como uno de los principales responsables, junto a una dirigencia que tampoco acierta el rumbo con la política futbolística. A punto de incorporarse el juvenil Tobías Andrada, River pasó los 30 millones de dólares en refuerzos en este mercado de pases. Toda inversión necesita su tiempo para fructificar y dar réditos, pero, junto a la base que ya estaba, debería ser más que suficiente para conseguir algo más decoroso que derrotas frente a Barracas y Gimnasia La Plata, sin hacer un gol. River acumula cuatro derrotas en sus últimos cinco partidos, contando desde la final ante Belgrano, un triunfo de rutina sobre Blooming en la Sudamericana, la eliminación frente a Aldosivi y las dos fechas del Clausura. En el medio hizo una reingeniería, con 15 jugadores colgados y contrataciones que fueron llegando en cuentagotas, sin que haya un equipo que se ponga en marcha. Todo lo contrario, este River sigue desarmado, cruje y, si se afina el oído, suena a roto. De fútbol, seguro; y de alma, debería preguntárselo seriamente.Este River está en oferta. Es una oportunidad que aprovechó Barracas. Gimnasia también hizo caja, como si tuviera muy en claro al rival desflecado que venía al Bosque. Primero lo anuló con un planteo férreo y cerrado; luego lo empezó a preocupar por la vía del contraataque, y le dio el golpe de nocaut a 15 minutos del final, cuando River seguía yendo mal y volvía peor. El cabezazo de Steimbach ante un desarmado Otamendi puso el 1-0 que pudo llegar unos segundos antes con Auzmendi en la boca del arco.Lo más destacado de Gimnasia 1 - River 0En el bosquejo de equipo que sigue siendo River, Coudet solo parece tener en claro la composición de la defensa, que tampoco es una garantía. El resto es prueba y error, poner y quitar, ver quién está en mejor forma y si se da algún tipo de entendimiento colectivo, o surgen sociedades. El Chacho hizo cuatro cambios con respecto al desolador debut frente a Barracas. Fueron titulares Arambarri, Freitas, Correa y Beltrán. Variantes para intentar paliar el déficit ofensivo, tanto en la generación de juego como en profundidad.Freitas arrancó de wing derecho, con Correa metido un poco más adentro, una especie de enganche, maniobrando detrás de las espaldas de los volantes locales y saliendo del radio de los zagueros. El ex-Atlético de Madrid es capaz de algunas pinceladas, con un toque puede limpiar un avance, pero no es un armador; es una función que no siente, porque en su ADN sigue llevando al delantero que en cuanto puede busca el arco.River se encontró con una dificultad conocida y previsible: al igual que Barracas el sábado, Gimnasia le cedió la iniciativa, lo esperó con un esquema 4-1-4-1. El Lobo se plantó con las líneas juntas y se desplegó con intensidad. Máxima concentración para cubrir espacios y escalonar las marcas. Mucho convencimiento y actitud para ejecutar un plan. Podía prescindir de la pelota, pero de su territorio hacía un búnker.El desarrollo le exigía a River una salida limpia y capacidad para asociarse o gambetear cuando Gimnasia le achicaba los espacios. La otra alternativa era desnivelar por empuje, por ímpetu. Pero River no estaba para lo fino ni para lo grueso. No había argumento que supiera interpretar, no se sabe cuál es su libreto.River llegaba solo con remates de media distancia; Beltrán falló un gol increíble, aunque la jugada fue invalidada por off-side. Gimnasia se iba haciendo fuerte en su esquema, tomaba confianza porque sentía que su rival no podía y estaba incómodo. Y también tomó nota de que podía lastimarlo cuando Merlo, el carrilero por la izquierda, en una corrida pasó como postes a Otamendi y Martínez Quarta.El nuevo River sigue siendo viejo en la necesidad de reemplazar a Acuña por otra molestia muscular. Ingresó el juvenil Facundo González, que no es lateral izquierdo y lo sufrió. Ahora River saldrá a las apuradas para cerrar la contratación de Francisco Ortega, el lateral que está en Grecia. Arambarri, por un pisotón, aguantó un tiempo, suficiente para ver que es un volante que va al trote y del que no habría que esperar ningún aporte diferencial. River era el esfuerzo y la aceleración de Freitas, casi siempre en soledad. Muy poco de Correa, nada de Beltrán y menos de los que ingresaron después: Borré y Colidio. Al pibe Silva le queda grande este mal momento de River.En un arrebato aislado pudo empatar River en el descuento, con un rechazo sobre la línea de un defensor local, pero también caminó por la cornisa en los contraataques. Un Coudet de rostro sombrío y taciturno reconoció en la conferencia de prensa: “Es un momento muy difícil, no estamos acostumbrados a esta situación. La planificación nos está llevando más tiempo del pensado. Tengo en claro que River te da poco tiempo y margen”. Y también dejó un reclamo: “Necesitamos tres o cuatro jugadores más”. Así de desesperado está River.

Fuente: La Nación Deportes