La caza furtiva volvió a poner en evidencia uno de los problemas de seguridad que desde hace años denuncian los productores rurales. Esta vez el episodio ocurrió en un campo ubicado en Castelli, donde desconocidos ingresaron durante la noche, dispararon cerca de la vivienda del encargado y terminaron matando siete ovejas a balazos.
El hecho fue relatado por el consignatario Esteban Sáenz Valiente, de la firma Sáenz Valiente Bullrich, quien además decidió hacer pública la situación para reclamar una mayor presencia del Estado frente a un delito que, según aseguró, va mucho más allá del daño económico que provoca.
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“Lo más lamentable, más allá del hecho puntual, es que nos hemos acostumbrado a vivir sin libertad. Y esa es la realidad”, afirmó.
Todo ocurrió durante una noche lluviosa de la semana pasada. El encargado del establecimiento escuchó disparos muy cerca de la casa y, como sucede habitualmente cuando detectan cazadores dentro del campo, decidió no enfrentarlos y llamó a la Policía.
Los efectivos llegaron hasta el acceso sobre la ruta, aunque no lograron detectar movimientos sospechosos. Recién al día siguiente, cuando el encargado recorrió el establecimiento, apareció la verdadera dimensión del ataque: siete ovejas estaban muertas y otra permanecía agonizando.
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“Al principio pensamos que habían sido perros. Pero cuando empezamos a revisar los animales encontramos perforaciones de bala en las paletas y en la cabeza. Incluso la oveja que seguía viva tenía un tiro que le había entrado por un ojo y salido por el otro”, contó.
Durante la inspección, la propia Policía logró extraer de la cabeza de uno de los animales el proyectil de un fusil de grueso calibre, aparentemente un 308 o similar.
Tras el hallazgo, Sáenz Valiente realizó la denuncia a través del sistema online de la provincia de Buenos Aires. La causa quedó radicada en la fiscalía de Dolores y posteriormente debió ratificar la presentación en Castelli, donde también declaró el encargado del establecimiento.
Sin embargo, para el productor el episodio representa apenas un capítulo más de un problema cotidiano que afecta a toda la zona. “Somos muchos vecinos que estamos comunicados entre nosotros y continuamente nos avisamos que entraron cazadores acá o allá. Es un tema de nunca acabar”, lamentó.
Según explicó, los intrusos ingresan armados con fusiles de largo alcance y disparan a escasos 150 o 200 metros de las viviendas rurales, sin medir las consecuencias. “No saben lo que matan. A veces son animales silvestres y otras veces terminan matando animales de producción. Pero además están tirando cerca de las casas donde vive gente”, advirtió.
Lo que más preocupa a Sáenz Valiente es el avance constante sobre la propiedad privada y la sensación de inseguridad que eso genera. “Yo no puedo poner rejas en mi casa de campo ni vivir encerrado. No me entra en la cabeza que tengamos que acostumbrarnos a eso”, sostuvo.
En ese sentido, aseguró que el problema excede ampliamente la actividad cinegética ilegal. “No es solamente que entren a cazar un animal. Es la alteración de la libertad y de la propiedad privada. Vos no podés estar en un lugar donde entra gente sin permiso a tirar tiros o a andar con perros cazando”, remarcó.
El consignatario también alertó sobre el nivel de equipamiento que utilizan actualmente muchos cazadores furtivos. “Andan con visores nocturnos, miras térmicas y silenciadores. Ya ni usan reflectores. Caminan de noche como si fuera de día y muchas veces tienen una tecnología que ni siquiera posee la Policía”, describió.
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A lo largo de los años, incluso protagonizó situaciones de riesgo. Recordó que en una oportunidad logró rescatar un ciervo que estaba siendo atacado por un galgo, ató al perro y esperó junto a la Policía hasta que llegaron los cazadores.
“Uno termina exponiéndose a situaciones que no tendría por qué vivir. Nadie tiene derecho a meterse en la propiedad de otra persona sin autorización”, afirmó.
Por eso, además de realizar la denuncia judicial, decidió visibilizar públicamente el caso con la esperanza de que las autoridades actúen. “Yo voy a hacer todo lo posible para que estas cosas se terminen. No me quiero acostumbrar a vivir sin libertad. Lo que nos toca como ciudadanos es denunciar y hacer visible el problema, para ver si alguna autoridad se interesa en solucionarlo”, concluyó.
Agro & Campo
Caza furtiva e inseguridad rural: “No me quiero acostumbrar a vivir sin libertad”, dijo Esteban Sáenz Valiente que sufrió, otra vez, la matanza de ovejas en su campo
Fuente: Bichos de Campo