Economía
El Banco Central afirmó que la desaceleración de la inflación explicó casi 40% de la baja de la pobreza en la gestión Milei
La autoridad monetaria estimó que 5,9 puntos de la reducción del indicador entre fines de 2023 y 2025 respondieron directamente al menor ritmo de aumento de los precios
El Banco Central (BCRA) entró en uno de los debates económicos y sociales más sensibles de la gestión de Javier Milei: cuánto de la fuerte baja de la pobreza registrada desde el pico de 2024 respondió a mejoras reales en los ingresos y cuánto estuvo asociado al freno de la inflación.En su Informe de Política Monetaria (IPOM) del primer trimestre de 2026, publicado este jueves, la entidad estimó que 5,9 puntos porcentuales de la caída de la pobreza entre el cuarto trimestre de 2023 y el mismo período de 2025 se explicaron directamente por la desaceleración de la inflación.El cálculo implica que cerca del 40% de la reducción acumulada en ese lapso —de 45,2% a 29,9%, según las mediciones trimestrales elaboradas sobre microdatos oficiales— estuvo vinculada de manera directa al menor ritmo de aumento de los precios. El resto respondió a otros factores, como la evolución de los ingresos reales, mejoras distributivas y la recuperación de la actividad económica, en un período en el que el propio BCRA reconoció además un aumento de la desocupación.“El efecto se debe a la licuación de los ingresos nominales devengados en el mes previo a la realización de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH)”, explicó la autoridad monetaria en el informe. En términos prácticos, el mecanismo funciona así: cuando la inflación se acelera, los ingresos que las familias cobraron el mes anterior pierden rápidamente poder de compra frente a una Canasta Básica Total (CBT) que sube fuerte. Cuando la inflación pierde velocidad, ese efecto se reduce y la pobreza medida tiende a bajar.La explicación se vincula con la propia metodología oficial. El Indec calcula la pobreza comparando los ingresos percibidos el mes anterior con el valor de la CBT del mes corriente. Para estimar cuánto incidió ese fenómeno, el BCRA realizó simulaciones con microdatos de la EPH, recalculando la pobreza con una CBT “rezagada” un mes, es decir, neutralizando el efecto directo de la inflación corriente sobre la medición. La diferencia entre ambos escenarios permitió cuantificar cuántos puntos de pobreza estuvieron explicados exclusivamente por la dinámica de precios.La definición del Central llega además en un contexto particular. Semanas atrás, los microdatos oficiales del cuarto trimestre de 2025 mostraron el primer aumento trimestral de la pobreza luego de seis bajas consecutivas. Según las estimaciones elaboradas por la Universidad Católica Argentina (UCA), el indicador pasó de 26,9% en el tercer trimestre a 29,9% en el cuarto.Distintos relevamientos privados incluso anticiparon que el deterioro podría haberse profundizado durante el primer trimestre de 2026, atravesado por la aceleración inflacionaria de marzo, salarios todavía rezagados y un enfriamiento de algunos indicadores de actividad y consumo. El economista Martín González Rozada, de la Universidad Torcuato Di Tella (UTDT), estimó semanas atrás que la pobreza del semestre octubre-marzo rondaría el 29%, con un primer trimestre peor que el tercero de 2025.Un informe del Cedlas de la Universidad Nacional de La Plata, publicado a comienzos de abril, había señalado en una línea similar que la reducción de la pobreza entre 2023 y 2025 “es real”, aunque advertía que parte de la mejora observada estuvo amplificada por la forma en que el Indec mide los ingresos frente a una inflación en desaceleración. El estudio identificó mecanismos estadísticos que tienden a reducir la pobreza medida cuando el ritmo de aumento de la canasta básica pierde velocidad.Algo parecido había planteado la consultora ExQuanti. En uno de sus últimos informes, reconoció que durante la actual gestión hubo una fuerte reducción de la pobreza tras el salto registrado en el arranque del programa económico, pero sostuvo que parte de esa mejora estuvo asociada al proceso de desinflación y que hacia fines de 2025 empezaron a aparecer señales de agotamiento.En el propio informe, el BCRA aclaró además que el cálculo de 5,9 puntos sólo captura el “efecto directo” de la inflación sobre la medición estadística y no contempla otros impactos indirectos derivados de la estabilización macroeconómica. Entre ellos mencionó la mejora real de ingresos indexados —como jubilaciones o AUH— y los efectos asociados a una mayor estabilidad económica sobre el crecimiento.La baja de la pobreza se convirtió en una de las principales banderas sociales de la gestión Milei, pero el freno en la mejora observado hacia fines de 2025 y las dudas sobre el desempeño del primer trimestre volvieron a poner el foco sobre la velocidad y la solidez de la recuperación de los ingresos. La apuesta oficial es retomar la baja de la inflación, que en abril fue de 2,6% y marcó la primera desaceleración mensual desde mediados del año pasado.