Ciudadanía italiana: un nuevo fallo sobre una discusión clave podría favorecer a generaciones completas de descendientes

Durante años, muchas familias atravesaron una situación difícil de comprender. Con exactamente la misma historia familiar, los mismos documentos y el mismo antepasado italiano, algunos descendientes obtenían el reconocimiento de la ciudadanía italiana mientras que otros recibían una respuesta negativa.La diferencia estaba en una cuestión que pasó a conocerse como el “caso del menor”: si el ancestro italiano había adquirido otra ciudadanía cuando su hijo todavía era menor de edad. Por esto, numerosos expedientes comenzaron a ser rechazados.Ahora una noticia que llega de Italia parece cambiar esta situación: la Corte Suprema de Casación de Italia, reunida en Sezioni Unite, puso fin a esa discusión mediante la sentencia Nº 24.045/2026, estableciendo un criterio destinado a unificar la interpretación de los tribunales italianos.“La decisión representa uno de los pronunciamientos más importantes de los últimos años en materia de ciudadanía italiana por descendencia porque vuelve a poner el foco en un principio esencial: la ciudadanía adquirida desde el nacimiento constituye un derecho propio de la persona y no desaparece automáticamente por decisiones adoptadas por sus padres”, explica Mariel Bartolomeo, representante legal de De.Martin & Asociados International Law Firm.Según detalla la especialista, en los fundamentos del fallo la Corte recuerda que durante más de un siglo el Estado italiano reconoció la ciudadanía en este tipo de situaciones. “Esa práctica histórica fue modificándose con interpretaciones más recientes, generando incertidumbre y resultados contradictorios incluso dentro de un mismo grupo familiar”, aclara.La sentencia también afirma un principio de enorme trascendencia jurídica: “Toda persona tiene un derecho permanente e imprescriptible al estado de ciudadano”.Y agrega que la pérdida de la ciudadanía solamente puede producirse cuando existe una manifestación expresa y voluntaria de quien es titular de ese derecho, descartando que pueda interpretarse una renuncia de manera automática o implícita.Para Bartolomeo el verdadero valor del fallo no radica únicamente en el caso concreto. “La Corte devuelve previsibilidad a una materia que durante años generó respuestas diferentes para situaciones idénticas. Cuando la interpretación cambia constantemente, las familias quedan atrapadas en una profunda incertidumbre jurídica. Este pronunciamiento busca precisamente unificar ese criterio”, argumenta.La especialista explica que el impacto del fallo alcanza especialmente a países con una fuerte inmigración italiana como la Argentina, Brasil, Uruguay, Venezuela y México, donde existen generaciones completas de descendientes que podrían verse alcanzadas por esta interpretación.La claveNo obstante, Bartolomeo aclara que la sentencia no implica que todas las personas se encuentren automáticamente en condiciones de obtener el reconocimiento de la ciudadanía italiana. “Cada historia familiar tiene particularidades propias. Por eso resulta indispensable realizar un análisis integral de cada caso antes de determinar cuál es el camino jurídico más adecuado”, reconoce.Aunque la Corte de Casación ya fijó el criterio que deberán seguir los tribunales italianos, todavía resta conocer cómo será implementado en el ámbito administrativo por los consulados y los comunes italianos. Además, la reforma introducida por la Ley Nº 74/2025 – que restringió la posibilidad de heredar la ciudadanía a hijos y nietos– continúa un recorrido judicial independiente ante la Justicia europea. “La sentencia Nº 24.045/2026 constituye un nuevo punto de referencia en el derecho de ciudadanía italiano y abre una etapa que seguramente marcará el futuro de miles de expedientes”, concluye la especialista.

Fuente: La Nación