Conquista “a la inversa”: las tolvas de Colón buscan pisar fuerte en el este de Europa

Hay historias que parecen escritas para jugar con la geografía y el tiempo. Una de ellas es la de Industrias Metalúrgicas Cestari, la fábrica de maquinaria agrícola de Colón (Buenos Aires).
Hace más de 500 años, las expediciones españolas lideradas por Colón zarparon rumbo a India y se encontraron con un continente desconocido. Hoy, la escena se invierte: desde una ciudad que rinde nombre al navegante genovés, precisamente Colón, en el norte bonaerense, parten tolvas argentinas con destino a Europa, en una suerte de “conquista” a la inversa que tiene como protagonistas a la industria nacional, la innovación tecnológica y una empresa familiar con más de siete décadas de trayectoria.
Ese fue uno de los ejes de la charla que mantuvo Néstor Cestari con Infocampo, durante la Exposición Rural de Palermo, en la que repasó el presente del sector de maquinaria agrícola, los desafíos que enfrenta la industria y el ambicioso plan de expansión internacional que tiene como objetivo el este de la Unión Europea.
En un contexto en el que el productor exige cada vez más eficiencia y las máquinas evolucionan a un ritmo acelerado, Cestari sostuvo que el desafío pasa por acompañar esa transformación sin perder la esencia que caracteriza a la empresa.
“Nos encuentra trabajando, con muchas ganas, pese a que a veces las cosas no salen como uno quiere. Pero siempre dándole para adelante. Nuestro compromiso es seguir acompañando al productor con un producto que esté a la altura de las cosechadoras de hoy, que son cada vez más grandes y más tecnológicas”, resumió.
De la zona núcleo a Europa: las tolvas argentinas crecen en exportaciones, con la durabilidad como estandarte

UNA SOLA MÁQUINA, CIENTOS DE SOLUCIONES
A diferencia de otros fabricantes que diversifican su oferta, Cestari eligió hace décadas concentrarse exclusivamente en un producto: la tolva autodescargable. Lejos de representar una limitación, esa especialización se transformó en una fortaleza.

“Somos una empresa que fabrica un solo producto y eso nos obliga a mejorarlo permanentemente. Hoy creo que formamos parte de la empresa que más opciones le está ofreciendo al cliente”, afirmó.

La evolución de las cosechadoras, con mayores capacidades y pesos, obligó también a rediseñar las tolvas. Es que en este segmento ya no alcanza con transportar más grano: también es necesario hacerlo cuidando el suelo, un recurso que se volvió estratégico para la agricultura moderna.
Por eso, la firma desarrolló distintas configuraciones de rodados, ejes tándem y trídem, sistemas de orugas y mecanismos de giro trasero que permiten reducir la compactación y mejorar la transitabilidad incluso en lotes complicados.


 










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Cestari recurrió a una comparación sencilla para explicar ese concepto. “Para que se entienda bien, el zapato que le ponés a la máquina tiene que ser cada vez más grande. Si no, terminás borrando con el codo lo que escribís con la mano, porque hacemos siembra directa para cuidar el suelo y después lo compactamos con máquinas demasiado pesadas”, insistió el titular de la firma.
La lógica, explicó, consiste en distribuir mejor el peso para preservar la estructura del terreno sin resignar capacidad operativa, una demanda que creció junto con el tamaño de las cosechadoras y el avance de la agricultura de precisión.
EL GRAN DESAFÍO: CONQUISTAR EUROPA
Pero el proyecto que hoy moviliza gran parte del trabajo de la empresa está a miles de kilómetros de los campos argentinos. El objetivo es consolidar las exportaciones hacia el este de la Unión Europea, un mercado tan atractivo como exigente, donde la competencia proviene de fabricantes históricos de Alemania, Francia e Italia.

“Estamos trabajando muy fuerte para poder crecer en exportaciones. Queremos ingresar con mayor fuerza al este de Europa y para eso hay que adaptar completamente el producto a las exigencias de ese mercado”, explicó.

El desafío no pasa únicamente por la calidad de la maquinaria. También implica atravesar un complejo proceso de homologaciones y certificaciones técnicas que habiliten la circulación de las tolvas por las rutas europeas.
“El esfuerzo es muy grande porque no alcanza con fabricar una buena máquina. Hay que cumplir con todas las normas que exige la Unión Europea para circular en sus caminos“, señaló.

Eso implica adecuar dimensiones, sistemas de iluminación, señalización, frenos, ejes, estabilidad y múltiples ensayos técnicos que certifican la seguridad vial del producto.
“Estamos trabajando con pruebas de frenado, con sistemas de ejes con freno y con toda la documentación que exigen. Es un proceso largo, costoso y muy técnico, pero creemos que vale la pena porque nos abre las puertas de mercados muy importantes“, sostuvo.
Además del desafío tecnológico, existe una cuestión estratégica. Al exportar hacia el hemisferio norte, la empresa puede aprovechar la contraestación y mantener un flujo de actividad más equilibrado durante todo el año.
HISTORIA FAMILIAR QUE SIGUE ESCRIBIENDO PÁGINAS
Detrás de cada tolva también hay una historia profundamente ligada a la inmigración italiana y a la cultura del trabajo.
Cestari recordó con emoción los orígenes de la familia y el camino recorrido hasta convertir una pequeña empresa metalúrgica de Colón en una marca reconocida dentro de la maquinaria agrícola argentina.

“Siempre digo que soy un agradecido. Mi abuelo vino solo desde Italia cuando tenía apenas 14 años para hacer la América. Después mi padre fue un emprendedor nato, incansable, que construyó todo esto con muchísimo esfuerzo”, cuenta Cestari.

Hoy la empresa atraviesa una nueva etapa generacional. Los hijos de Néstor asumieron responsabilidades clave dentro de la organización y lideran áreas estratégicas vinculadas con recursos humanos, desarrollo de productos, comercio exterior, marketing y comercialización.
Lejos de verlo como una transición traumática, el empresario lo vive con orgullo. “Ellos están mucho más profesionalizados que yo. Estoy convencido de que van a hacer un mejor trabajo del que hago yo. Hay que dejar lugar a los que vienen cuando todavía uno tiene fuerza para acompañarlos”.

Para Cestari, la profesionalización resulta indispensable para competir en mercados internacionales cada vez más exigentes, donde ya no alcanza solamente con fabricar buenos equipos. “La empresa necesita nuevas miradas, nuevas herramientas y gente preparada para enfrentar un mundo que cambia permanentemente”, precisó.
MUCHO MÁS QUE FABRICAR MAQUINARIA
Mientras las conversaciones en Palermo giraron alrededor de inversiones, tecnología y oportunidades de negocio, Néstor Cestari puso el foco en algo que considera aún más importante: el legado.
Después de toda una vida vinculada a la industria metalúrgica, asegura que el verdadero patrimonio no son solamente las máquinas que salen de la planta de Colón, sino la posibilidad de que una nueva generación continúe el proyecto familiar con la misma pasión.

“Lo que uno realmente anhela es ver que los hijos hacen lo que les gusta, que trabajan porque quieren hacerlo y que son felices haciéndolo”, admite el número uno de la empresa con un gran orgullo.

Quizás allí resida la verdadera dimensión de esta historia. Porque mientras las tolvas fabricadas en Colón comienzan a mirar nuevamente hacia Europa, no se trata únicamente de abrir nuevos mercados o sumar exportaciones. También es la demostración de que una empresa nacida en el interior bonaerense puede competir de igual a igual con los grandes fabricantes internacionales.

Fuente: InfoCampo