Hora de aventuras en Camelot para “despantallarnos” con el Rey Arturo

El coreógrafo Carlos Trunsky regresa al escenario del Teatro Colón con su cuarta creación para todos los públicos. Después de Pedro y el Lobo, El Carnaval de los Animales y La Cenicienta, ha llegado el momento de vivir unas aventuras en Camelot y “despantallarnos”. Este sábado llega al ciclo Colón para niños El Rey Arturo, una semiópera en seis escenas creada por Henry Purcell en el siglo XVII.Se trata de una versión compacta de 60 minutos de duración, sugerida para chicos a partir de los ocho años. Trunsky creó la dramaturgia y la coreografía para los alumnos del Instituto Superior de Arte del Teatro Colón (ISA), institución en la que él mismo se formó como bailarín, décadas atrás. Toda la producción está realizada por los alumnos de Caracterización y de Sastrería de la Carrera de Artes Escenotécnicas. Y el reparto está compuesto completamente por alumnos de las carreras de Canto Lírico y de Danza, a los que se suma la participación de Santiago Rosso como el Rey Arturo.Así es como Rosso, Asistente de Dirección del Coro de Niños de la casa, además de haber trabajado en los arreglos musicales de esta versión, compone un rey que tiene su propia compañía teatral ambulante. Excepto por algunos gags en torno a la espada Excalibur, Arturo pierde totalmente sus atributos de soberano, y se lo ve dirigiendo ficcionalmente el espectáculo, mientras realmente conduce el Ensamble Instrumental de la Academia Orquestal del ISA y al Coro de Niños, que también entra en escena.Las musas, algunos dioses griegos, elfos, gnomos y un conjunto espectros del agua son interpretados por los alumnos de la carrera de Danza. Los alumnos de la carrera Canto Lírico también se ven atravesados por la mirada de un coreógrafo que los lleva a encontrarse con el movimiento.La primera semilla llegó desde lo musical. “Busqué qué fragmentos me eran propicios para componer una dramaturgia y, a partir de ahí, empecé a dialogar con Purcell. Los temas que contiene la obra fueron viniendo a medida que me fui acercando a cada pieza”, recuerda Trunsky.La música barroca aparece en la sonoridad del clave y las trompetas, pero las letras de las canciones reescritas por Trunsky son cantadas en castellano rioplatense y con referencias actuales. Y pueden leerse en la pantalla de sobretitulado, para no dejar a nadie afuera.La versión se aparta de las referencias a la monarquía británica y deja atrás las batallas del original, para proponer un relato con valores ecológicos. “Cuando escribí estos versos, estaba resonando la discusión de la Ley de Glaciares. Estamos en pleno incendio de los bosques, del regalo de los territorios. Y esos son los temas que preocupan a los adolescentes. Son los temas que tratan en la escuela: la cuestión del planeta", advierte.Las escenas conservan los personajes de Philidel, el mago Merlín y Cupido, pero transforman al dios griego Eolo en el Viento Zonda y a dos Valquirias en sirenas. “Hacía mucho tiempo que no trabajaba con gente tan joven. Pero la distancia generacional se acorta con el trabajo artístico –sostiene Trunsky-. Este es un proyecto para ayudar a que estos muchachos y muchachas se acerquen a la profesión. Y se los ve muy felices en el escenario, realmente hay una gran entrega y belleza.”Para agendarEl Rey Arturo, semiópera de Henry Purcell con dramaturgia, coreografía y dirección de Carlos Trunsky. Por los alumnos del Instituto Superior de Arte del Teatro Colón. Funciones: sábado 16, a las 15, y domingo 17, a las 11. Entradas, entre $ 16.000 y $ 51.000.
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