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Los mensajes que traerá León XIV sobre la agenda social podrían generar incomodidades en el Gobierno
Los gobiernos de Cristina Kirchner, Mauricio Macri y Alberto Fernández no generaron las condiciones para conseguir una visita del papa Francisco a su tierra natal. Pero, desde otra óptica, habrán sentido alivio al evitar encontrarse con una prédica de la Iglesia sobre las deudas sociales que el país viene acumulando en los últimos años. A ese potencial riesgo –afrontar un mensaje con el acento en la justicia social, la pobreza y la problemática del trabajo se enfrenta ahora el gobierno de Javier Milei con la visita del papa León XIV, que se concretaría a partir de la segunda semana de noviembre. “Será la primera visita del Papa a América latina, una región que Robert Prevost conoce muy de cerca por su experiencia como misionero agustino y donde su encíclica Magnifica humanitas cayó muy bien, por su mirada sobre la dignidad del hombre, el desarrollo tecnológico, la necesidad de desarmar el lenguaje y los esfuerzos por conseguir la paz. “Hay mucha expectativa por la posible llegada del Santo Padre”, confió a LA NACION una fuente cercana a los obispos argentinos.La grieta que desde hace tiempo divide aguas en la Argentina también es un tema sensible en la agenda del Papa. En su reciente visita al Congreso de los Diputados de España, el 9 de junio pasado, pidió con energía evitar la polarización política, en un mensaje que terminó con una ovación de pie y sostenidos aplausos por parlamentarios de todos los bloques durante siete minutos.Las críticas a la polarización y la confrontación permanente también pueden aplicarse a los usos y costumbres del kirchnerismo, así como la insistencia del Papa en favor del diálogo y la búsqueda de consensos.Por otra parte, el Papa suele defender con firmeza el modelo de la familia tradicional, fundada en la unión estable entre un hombre y una mujer, además del rechazo. Estas posiciones lo alejan de la simpatía de sectores progresistas que suelen identificarse en materia política con el kirchnerismo.La huella de FranciscoCon un estilo mesurado y reflexivo, pero incisivo en sus mensajes, León XIV continúa la línea de su antecesor Francisco, como lo refleja su clamor por la paz y los temas de la agenda social, desde la apremiante situación de los excluidos por la pobreza hasta el mandato de que la economía sea puesta al servicio del hombre. Ese sendero transita la Iglesia argentina, que en sus más recientes expresiones reclamó una mayor sensibilidad ante los que sufren, expuso la situación de las personas con discapacidad y acusó a los que se esconden “en cuevas de corrupción para volverse ricos”. Esas fueron las palabras del arzobispo de Buenos Aires, monseñor Jorge Ignacio García Cuerva, en el último tedeum por el 9 de Julio, ante el Presidente, en la Catedral porteña.“Muchos temas se pueden esperar durante el viaje de León XIV. Pero hay que tener en claro que será una visita pastoral. No es una visita política y tampoco es solamente la visita de un jefe de Estado. El pastor viene a encontrarse con su pueblo, viene a traer un mensaje de esperanza, a darnos la posibilidad de estar unidos en la Iglesia masivamente para escucharlo”, definió una fuente cercana a la conducción del Episcopado.En el interior de la Iglesia confían en que el Papa dejará un mensaje para alumbrar los desafíos hacia adelante. “Lo que esperamos es que el mensaje del Papa no se acabe cuando el Papa se vaya, sino que renueve el estado de misión de la Iglesia en la Argentina. Son los temas que se vienen hablando y se vienen soñando.El termómetro de la visita, cuya extensión no superaría los tres días, medirá especialmente el clima en los encuentros multitudinarios, que se llevarían adelante en Palermo, frente al Monumento de los Españoles, donde Juan Pablo II celebró una misa histórica en 1982 ante dos millones de personas, y probablemente en Córdoba. En los catorce meses que lleva su pontificado, León XIV dedicó dos mensajes a la Argentina. En septiembre de 2025, pidió a la 31ª Conferencia de la Unión Industrial Argentina, que la economía se oriente al bien común, al destacar el valor de la doctrina social de la Iglesia y marcar los desafíos de la inclusión y la justicia social.El 9 de junio de este año hizo llegar su mensaje a la Asociación Cristiana de Dirigentes de Empresas (ACDE), en el que insistió en impulsar “una economía que esté al servicio de la persona y del bien común”. Destacó el ejemplo de Enrique Shaw, recordado por promover en sus empresas y negocios la doctrina social de la Iglesia. Fallecido en 1952, hoy la Santa Sede lleva adelante la causa de su beatificación.El Gobierno seguirá con atención, además, las referencias a la Justicia, un área que en la Argentina se cruza inevitablemente con la política. El Papa presidió en septiembre de 2025 en Roma el Jubileo de los Trabajadores del Poder Judicial y denunció como un acto de discriminación la falta de acceso a la justicia. El magisterio del Papa se nutre de expresiones claras sobre el bien común, el destino universal de los bienes y la justicia social, un lenguaje presente en la primera encíclica de León XIV y que seguramente no es muy aceptado en el ideario libertario.Las referencias a la justicia social no se limitan al magisterio de Francisco, quien denunció la “cultura del descarte”. En Magnifica humanitas, el papa Prevost recurre al pensamiento de Juan Pablo II, quizás el líder de la Iglesia más valorado por los seguidores de Milei. El papa polaco, recuerda León XIV, afirmó que “la opción preferencial por los pobres debe marcar las decisiones personales y sociales”. De allí se desprende en el mensaje de la Iglesia la prioridad de los más vulnerables, los pobres, los excluidos, las víctimas de la violencia y las personas que viven en periferias urbanas o existenciales. Un sector social que viene teniendo enfrentamientos con el gobierno de Milei.
Fuente: La Nación