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Colapinto necesita un gran domingo para avanzar en el campeonato que pelea con Gasly y la clase media de la Fórmula 1
BUDAPEST (Hungría).- En el campeonato propio en el que está inmerso, Franco Colapinto no avanzó posiciones en el soleado sábado de esta porción de Hungría, pero tampoco retrocedió. Se trata de un duelo particular contra su compañero de Alpine, Pierre Gasly, y los pilotos de las escuderías que quieren liderar la zona media de la Fórmula 1, detrás de las cuatro escuderías tanque. Y, después de un mal viernes, el piloto argentino recuperó algo del terreno perdido del día anterior, aunque no pudo hacer demasiado más que mantenerse cerca de Gasly: largará este domingo con la expectativa de arañar un punto, como una semana atrás en tierras belgas.Por 12/1000 el campeón Lando Norris (Mercedes) se quedó este sábado con la “pole” para el Gran Premio de Hungría tras batir a la Ferrari de su compatriota Lewis Hamilton, que largará quinto por sanción en el circuito de Hungaroring. Por su parte, Colapinto accedió a la segunda parte de la prueba de clasificación y terminó 13º a espaldas de su compañero francés, en la 12ª posición. La batalla entre el McLaren de Norris, que recibió modificaciones importantes para esta carrera y nueva programación eléctrica, y las Ferrari se prolongó hasta el último minuto, con Charles Leclerc, el compañero de Hamilton, acabando tercero. De esa manera, por primera vez en la temporada una pole no era para un monoplaza de Mercedes (aunque sí para ese motor que impulsa a los McLaren). El líder del campeonato, Kimi Antonelli, lograba el cuarto mejor tiempo. En su vuelta rápida apareció una bandera amarilla propiciada por el trompo que en los últimos segundos hizo Max Verstappen en la última curva. Había dudas de si había desacelerado lo suficiente como manda el reglamento en la zona de la última curva. Los comisarios lo convocaron y él dio sus explicaciones mostrando los datos de telemetría. Como había atenuantes se decidió que perderá tres lugares en la formación de largada de la próxima carrera sprint, que será en el GP de los Países Bajos, luego del receso por el verano europeo. Sin embargo, a Hamilton lo penalizaron con perder tres posiciones por haber obstaculizado al australiano Oscar Piastri en su vuelta lanzada. Por ello, Oscar quedaba quinto. El retroceso de Hamilton permitía avanzar a Leclerc, que largará segundo, con Antonelli tercero, Piastri cuarto y después Lewis, quinto.La realidad de AlpineLos dos Alpine A526, desprovistos de actualizaciones que sí han estado introduciendo los equipos que aspiran como ellos a la quinta posición en el certamen de constructores, se deslizan progresivamente cuesta abajo. A sus pilotos les resulta cada vez más difícil aspirar a conseguir puntos. A ambos coches les falta velocidad a una vuelta, aunque después, en carrera, rinden un poco por encima de su nivel de los días sábados. El momento de la cruel realidad por la que pasan los pilotos de Alpine se escenificó en Hungaroring al cabo de la primera parte de la prueba de clasificación. Stuart Barlow, ingeniero de Franco Colapinto, abría la radio y las dos voces sonaban enlatadas y con estática.—Algo está roto, algo está roto decía—. Colapinto.—Entendido, amigo. Tenemos algún tema aquí en algún sitio del “espejo”. Hablaremos de ello—. Respondía Barlow.¿Hablaban en clave Franco y su ingeniero? El técnico se refería, seguramente, a la copia que se encuentra en ocho pantallas en el garaje de todo lo que está sucediendo con el coche en la pista. Colapinto había conseguido en la Q1 una contundente recuperación después del accidente que había protagonizado el viernes. Resultaba motivador pasar a la Q2 en la 14ª posición, justo por detrás de Gasly, su compañero en la 13ª plaza y, mejor aún, a solo 3/100 del francés. Los Alpine no estaban para mucho más.Regresando del pit lane tras la Q1 hacia la sala de prensa, el enviado de LA NACION escuchó sorprendido un muy conocido tango que los violines húngaros de la zona de chill out ejecutaban con demasiada languidez: “Por una cabeza”. Esa justamente había sido la diferencia entre los dos pilotos de Alpine. Inútil nostalgia. Era posible imaginarse que para que los Alpine pudiesen pasar de la Q2 a la Q3 se necesitaría algún milagro o error de los rivales. Además de los ocho pilotos de los equipos líderes, los siguientes lugares al cabo de la Q1 los ocupaban los dos Audi (con un sorprendente Nico Hülkenberg en la sexta posición) y los dos Racing Bulls. Desde la renovada sala de prensa, amplia y muy cómoda, con un cristal que permite ver hacia la pista, era posible observar los rápidos preparativos para la Q2. Las pistolas neumáticas, con su golpe seco y metálico, parecían ametralladoras ajustando neumáticos blandos.Recuperación positivaDemasiado habían hecho ambos pilotos de Alpine en la Q1, con un Franco que se había cuidado mucho en las dos últimas curvas, aquella zona en la que se salió de pista en la segunda sesión del viernes. Eso lo había dejado en clara desventaja porque antes del incidente de la FP2 solo había dado 11 vueltas, muy pocas para conseguir una puesta a punto personalizada para él. En la FP3, el equipo le encargó que realizara una tanda larga con neumáticos blandos, que muy posiblemente sean aptos para usarlos en carrera. Dio con ellos 23 vueltas. Gasly buscaba más velocidad y, al cabo del ejercicio, el francés terminaba 12º. Franco, tras montar a último momento un juego de blandos, quedaba 13º a 332/1000. Si bien el argentino igualaba en tiempo el segundo sector de su compañero, se mantenía prudente en la última parte de la pista. Paso a paso. No era él el único que tenía problemas en esas deslizantes últimas curvas. Por allí también trazaron trompos los dos Red Bull en la jornada.En la Q2, Franco marcaba un tiempo de 1m29s027/1000. Eso le daba la 13ª posición, mientras Gasly, 12º, le sacaba 183/1000, una diferencia perfectamente aceptable y común entre pilotos de un mismo equipo. Ambos conseguían dejar atrás al Audi de Gabriel Bortoleto, pero eso no servía de consuelo. La pista había molestado a casi toda la parrilla. El trazado, que había sido reasfaltado en parte, presentaba muchos baches y era difícil encontrar una altura al suelo adecuada para explotar mejor la adherencia proveniente de la aerodinámica. La entrada a la curva 1 era particularmente crítica y se producían allí numerosos bloqueos de neumáticos (deslizamiento sin dirección y mucho humo) por pérdida de adherencia. En esa trampa no solo iba a caer Verstappen, que acabó al final quinto en la Q3, sino también el Aston Martin del bicampeón Fernando Alonso. Los coches del equipo del español estrenaban sus profundas modificaciones, que les han permitido pasar de ser los últimos del pelotón a acercarse bastante a la zona media de la parrilla. Fernando Alonso, que cumplirá 45 años el próximo jueves, estaba muy contento con el rendimiento de su A526, con el que clasificó 16º. Y afirmaba contundentemente que se va a quedar en Aston. Este es un motivo de tranquilidad para Colapinto. Claro que Franco no pensaba más allá de mañana cuando explicó a la tele por qué no había pasado a la Q3.“Creo que estaba para más, eso es lo que me da un poco de bronca, pero...”, se mostraba en calma, con una emoción neutra, y mantenía la mirada en quien le preguntaba. Y seguía: “Es lo que hay... Ayer no giré, di tres vueltas (útiles) nada más en la FP2, así que fue una lástima, ¿no? El auto estaba bastante fuera de la ventana, la que a mí me gusta, y yo no tenía la posibilidad de cambiar cosas, no hice la FP1, no puse el auto en cuanto al setup, ¿no?... es un poco la consecuencia de no hacer la primera FP. Mañana ojalá ir para adelante, vamos a intentar estar firmes”.Hay 440 metros desde la línea de la primera fila hasta la primera curva, que es una horquilla cerrada. Los que sobrevivan a esa primera trampa tendrán que tener paciencia si quieren adelantar. La sucesión de curvas y las tres rectas cortas prácticamente no lo permiten. Cualquier avance dependerá de una buena estrategia. La que le planifiquen a Colapinto sellará su suerte en esta carrera.Colaboración: Orlando Ríos
Fuente: La Nación Deportes