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Tiene espinas, panza y flores de seda: el árbol nativo que en realidad es una suculenta
A primera vista es un árbol fuera de los catálogos convencionales: su tronco ensanchado recuerda a una botella, está cubierto de espinas cónicas y, cuando llega la primavera, se llena de enormes flores sedosas. Pero el palo borracho guarda un secreto que pocos conocen: desde el punto de vista botánico, es una gigantesca suculenta.La explicación está en una estrategia de supervivencia que le permitió adaptarse a los climas con largas temporadas de sequía. Como ocurre con los cactus o los aloes, el palo borracho almacena agua en sus tejidos. La diferencia es que, en lugar de hacerlo en hojas carnosas, la reserva se concentra en el tronco.Un tanque de agua El ingeniero agrónomo Sebastián Ojeda explica que el palo borracho posee un tejido de reserva llamado cáudex, una estructura formada por madera blanda donde acumula grandes cantidades de agua. Esa característica es la que permite considerarlo una planta suculenta, aunque su porte y tamaño hagan pensar lo contrario.El tronco panzón no es un simple rasgo ornamental. Funciona como un verdadero depósito que le permite atravesar largos períodos sin lluvias. Durante esas etapas el árbol puede perder parte de su follaje para reducir la transpiración y compensar esa fragilidad utilizando el agua almacenada.Por eso, el aspecto del tronco también habla del ambiente donde crece. En regiones más secas suele desarrollarse con una silueta mucho más marcada, mientras que en zonas húmedas adquiere formas más estilizadas. Funciona como un verdadero depósito que le permite atravesar largos períodos sin lluviasNo todos los palos borrachos son igualesEn Argentina conviven dos especies de palos borrachos que suelen confundirse: el palo borracho de flores rosadas (Ceiba speciosa) es el más conocido y el que suele verse en calles, parques y jardines de gran parte del país.En cambio, el palo borracho de flores blancas (Ceiba chodatii) es propio del bosque chaqueño y presenta una adaptación aún mayor a las condiciones de aridez. Su tronco suele ser más voluminoso y sus espinas más prominentes.Ambas especies pertenecen a la familia Malvaceae, la misma del baobab africano, con el que comparten la capacidad de almacenar agua en el tronco.Un árbol que necesita espacioAunque su figura escultórica lo convierte en uno de los árboles ornamentales más admirados de la flora argentina, no siempre resulta adecuado para jardines pequeños.Con los años desarrolla una copa amplia, un poderoso sistema de raíces y un tronco de gran diámetro, por lo que requiere espacio suficiente para crecer sin restricciones. A eso se suma la presencia de espinas, especialmente abundantes durante la juventud de la planta.“Un palo borracho en el diseño nos desafía. Es sumar una primera figura al elenco, pero su porte, su sensibilidad a heladas, el desarrollo de raíces y los aguijones deben tenerse muy en cuenta. Para integrar estas esculturas vivas en espacios reducidos la mejor opción es el cultivo en macetas grandes", recomienda Ojeda.Un gigante argentinoOriginario del norte argentino y de otras regiones de Sudamérica, el palo borracho forma parte del paisaje natural de provincias como Salta, Tucumán, Chaco y Formosa, donde las condiciones climáticas favorecen el desarrollo de esos característicos troncos abultados que funcionan como auténticos reservorios de agua.Su extraordinaria capacidad para enfrentar la sequía demuestra que la naturaleza no siempre sigue las reglas que imaginamos.
Fuente: La Nación