Deportes
¿Messi se enojó e ignoró a Enzo Fernández? El video que se ríe de la idea de conspiración en la final del Mundial
Desde el mismo momento en que terminó la final del Mundial 2026 que consagró a España, las sensaciones de rareza fueron potenciándose en Argentina. Y en 24 horas fluyeron todas las teorías conspirativas habidas y por haber. Puntualizando observaciones sobre distintos aspectos que llamaron la atención, sobre todo la extraña y apagada arenga de Lionel Messi en la antesala del vestuario, previa larga caminata por los pasillos internos del MetLife Stadium hacia la cancha.Las redes se inundaron toda la semana con interrogantes y verdades absolutas sobre algo de lo que no hay certezas. Sí percepciones, sensaciones, interpretaciones, lecturas, comparaciones. Un video, un semblante, frases supuestamente dichas por algunos de los protagonistas y que en rigor ni siquiera se sabe si son reales o producto de extractos adosados mediante la IA. Son tiempos en los que se está al borde del engaño premeditado o con la intención de fomentar el ridículo.Hemos visto y escuchado de todo: FBI, Tapia, lesionados ficticios, apretadas, francotiradores, familiares ausentes, likes sugestivos en cuentas de familiares, lágrimas y semblantes pálidos, tristezas, falta de energía antes de salir a la cancha. Y hay más: la bandera de Malvinas y el castigo inexorable de la FIFA, los dos referís europeos en finales consecutivas jugando un equipo de América (Argentina) contra un rival del Viejo Continente (Francia y España). Trump, España, Israel, Palestina y la geopolítica. Todo en la misma bolsa. Algún ítem puede ser extraño, claro que sí: hemos visto caminatas desde el vestuario a la cancha más efusivas y a Dibu gritando, arengando, cuando ya están los dos planteles listos para saltar al césped. Son rarezas. De ahí a hablar de teorías conspirativas suena a exageración. Hemos acertado con la intuición y la percepción muchas veces. También hemos fallado. Vayamos a aspectos específicos. Argentina tuvo pocos partidos serios, competitivos, en cuatro años. Algunos de eliminatorias, algunos de la Copa América 2024. Después, cotillón, facturación tentadora, sedes geográficamente convenientes, rivales fuera de los 100 primeros del ranking. El único partido que le podría dar a Lionel Scaloni una justa medida en este salto de Qatar a Estados Unidos era la Finalissima con España, campeón de la Eurocopa 2024, que nunca se jugó. Llegó el Mundial y, con excepción del segundo tiempo ante Inglaterra y los 15 minutos finales trepidantes contra Egipto para revertir el 0-2, el nivel no satisfizo. La selección no jugó bien. Le sobró corazón, sí. Y en muchas charlas previas al certamen, había una idea que tomaba forma siendo simplemente razonables: “Estamos por debajo de Francia y de España. Si nos agarran en un día discreto, somos boleta”. ¿Por qué debía ser distinta la final jugada el domingo pasado en Nueva Jersey si todo lo vimos venir?¿Qué pasó con Messi y Enzo?Volvamos a la mesa de las teorías conspirativas, algunas risueñas, que han surgido en estos días posteriores a la final. Porque más allá de lo que podemos considerar “rarezas”, de ahí a darlas por válidas con aires de sabihondos hay un trecho largo. Hay videos de todo tipo circulando y uno de ellos llama poderosamente la atención. Veamos el cuadro de situación...España ya era campeón y festejaba dentro del campo de juego. Los jugadores argentinos estaban en un costado, masticando la frustración por la derrota. De pronto, aparece Enzo Fernández en sandalias. Expulsado en los minutos finales del tiempo regular por segunda amarilla al llegar tarde al cruce con el soberbio defensor catalán Pau Cubarsi y con el score 0-0. Argentina había quedado con 10 para afrontar el tiempo suplementario, sin haber pateado al arco de Unai Simon en los 90.Enzo fue saludando uno por uno a sus compañeros, recibiendo un cálido abrazo de cada uno. Arranca con Lisandro Martínez. A medio metro, hacia la izquierda, está Messi, y a su lado, De Paul. Ninguno de los dos mira a Fernández, que sigue su ronda de abrazos: Nico González, Gio Lo Celso. El capitán se está acomodando el calzado cuando Enzo Fernández reaparece y pasa a su lado: no se miran. De Paul tampoco lo mira y clava la vista en piso. Es cuando Enzo saluda y se abraza con su amigo Julián Alvarez.El volante de Chelsea da un rodeo y va en busca de Scaloni, que abre sus brazos y lo recibe. En ese momento, Messi observa el encuentro: De Paul también, y vuelve a bajar la mirada. Enzo pasa entre los dos, se acomoda el pelo. Messi no mira y el que observa de reojo y se acerca es Dibu Martínez: un beso y cachetazos en la cabeza como muestra de afecto. Enzo lo mira a Messi, que no se da vuelta, aunque a esa altura es imposible que no sepa que Fernández está ahí. Fernández gira sobre sí mismo y se estrecha en otro abrazo con Juan Musso. Y es cuando los jugadores son buscados por un auxiliar para movilizarse. Enzo se aleja de la zona Messi-De Paul y va hacia Gerónimo Rulli. Después, queda en una tercera línea. La escena, toda, resulta increíble, impensada, cuando, apenas 96 horas antes, en Atlanta, Enzo Fernández llevaba en andas a Messi luego de la inolvidable victoria en la semifinal frente a Inglaterra. Enlazada a Qatar 2022. Y a aquella carta que el ex jugador de River le pedía a Leo que no dejara el fútbol luego de la final de la Copa América 2016 perdida ante Chile. El momento de tensión¿Messi se enojó con Enzo Fernández?¿Puede Messi no haber visto a Enzo Fernández? Puede que sí, aunque sabiendo lo que es su vista periférica para detectar dónde vienen los rivales y la pelota, parece difícil. Hemos visto videos de entradas en calor donde sólo él reacciona ante una segunda pelota que le llega desde un costado y todos nos preguntamos “¿cómo hizo para verla?“. Punto dos: si realmente Argentina tenía que perder la final por el motivo que fuera (Infantino, Trump, Tapia, la bandera de Malvinas, 10 años sin Mundiales, francotiradores apuntando a familiares), la expulsión de Enzo Fernández totalmente evitable, dejando al equipo con 10 para jugar 30 minutos de alargue ante un rival que era claramente superior, de manera indirecta contribuía a esa causa: la selección quedaba más comprometida y expuesta a la estocada final española. Punto tres: si lo de Enzo Fernández contribuía a la causa de una manera solapada, ¿por qué Messi estaría enojado, caliente, intratable, como para no mirarlo, ignorarlo en tres oportunidades consecutivas en cuestión de segundos, en vez de darle un abrazo como hicieron sus otros compañeros, excepto De Paul, que se sumó a la indiferencia del líder? Si Messi estaba realmente caliente con Enzo Fernández por su actitud (o si Enzo estaba como perro con la cola entre las patas por lo que hizo), hay una sola razón lógica: porque su actitud y expulsión perjudicaba el objetivo principal, esto es, ser bicampeón mundial. No hay mucho misterio.
Fuente: La Nación Deportes