En muchos casos, los empresarios agropecuarios no tienen claro que el Estado nacional es su principal deudor: para comprobarlo, basta con verificar en sus declaraciones juradas los montos de los saldos a favor en el Impuesto al Valor Agregado (IVA).
En la última Encuesta SEA CREA, realizada en el presente mes de julio, un 29% de los empresarios consultados indicó que registraba saldos técnicos de IVA a favor, la cifra más elevada desde julio de 2021. Además, un 38% indicó que no sabía si tenía o no saldos técnicos de IVA.
Las empresas agropecuarias que informaron contar con saldos técnicos de IVA a favor registraron en promedio 36.500 $/ha, cifra equivalente a casi 25 u$s/ha considerando el tipo de cambio BCRA A3500.
El saldo de IVA técnico es la diferencia entre el IVA débito fiscal (que se origina en las ventas de granos, hacienda y leche cruda con una alícuota del 10,5%) y el IVA crédito fiscal (que se origina en las compras de agroinsumos al 21% o 24%).
El empresario agropecuario paga 24% de IVA cuando contrata un seguro agrícola (21% del impuesto y 3% de percepción) y 21% cuando adquiere fitosanitarios, semillas y silobolsas, además de cuando contrata servicios de acondicionamiento de granos, fletes, asesoramiento e intereses de deuda, entre otros. Solamente la compra de fertilizantes y las labores agrícolas están equiparadas con un IVA del 10,5%.
“Por el diferencial de alícuotas, se origina un saldo a favor inmovilizado que afecta a la toma de decisión de los empresarios, ya que es un factor que quita liquidez y rentabilidad a las empresas del sector”, señaló Esteban Barelli, líder del área de Economía de CREA.
“Si bien hay mecanismos para restituir los saldos de IVA técnico, son parciales, anuales, acotados y suman una carga más a la empresa. Esta situación es una muestra más de que la presión tributaria es hoy uno de los factores de competitividad más relevantes de las actividades agroindustriales”, añadió en un artículo publicado por CREA.
El dato es relevante porque la encuesta muestra que las compras de fertilizantes y fitosanitarios vienen retrasadas en términos históricos, mientras que las de semillas, si bien están más avanzadas, tampoco son holgadas.
“Además, la presión tributaria se debe gestionar en un contexto de costos creciente –medidos en dólares– y resultados proyectados ajustados”, indicó Barelli.
“La necesidad de seguir trabajando en la profesionalización de la gestión de la empresa agropecuaria es un aspecto clave ante la complejidad que presenta el sistema tributario argentino”, resumió.
Agro & Campo
No sólo de retenciones vive el Estado: También se apropia del capital de trabajo de las empresas agropecuarias a través de los saldos de IVA técnico
Fuente: Bichos de Campo