Sofía Maccari, ex-Leona y actual DT: “Me gusta creer que la vida siempre nos va a regalar algo más”

Entre todas las cosas que se pueden decir de Sofía Maccari hay una que resuena como virtud mayor: es una persona positiva. Pero no porque pronuncie frases hechas de optimismo o resiliencia. Sino porque ese es, verdaderamente, su combustible vital, genuino. Rara vez Sofía Maccari no tiene una sonrisa, rara vez no suelta un chiste, rara vez no empuja ante una situación adversa, rara vez no dispara una risotada porque lo que acaba de decir fue una guasada, rara vez no abraza con fuerza, rara vez no está ayudando a alguien a salir de alguna situación compleja, rara vez no agradece... Rara vez... Y quizás esa sea la virtud, entre todas las que tiene de conocimiento, la que la haya llevado primero, a tener dos exitosos ciclos como jugadora de las Leonas, aún no siendo “la más dotada” y sobresaliendo sus dos medallas olímpicas de plata y, segundo, a consagrarse después de toda una vida con San Fernando, el club de su corazón, al que llevó a la cima desde adentro de la cancha. Tercero, a ocupar los lugares que ocupa hoy, como entrenadora todoterreno. Por un lado, como ayudante de Juan Martín López, el Gato, en los procesos de Leoncitas, los seleccionados juveniles argentinos y esto, especialmente: ser la única entrenadora mujer entre entre los 28 equipos de la máxima categoría del hockey de Buenos Aires, considerando ambas ramas. Es decir, en un deporte femenino, donde esos lugares los ocupan los hombres, ella vuelve a irrumpir. Sociedad Alemana de Gimnasia (SAG) le abrió la puerta y hoy cumple con esa condición en el tradicional Belgrano Athletic Club al que devolvió a Primera el año pasado.De escuela Reteguista (por Carlos Retegui) y Gatolopista (por Gato López, si es que vale buscarle un nombre al estilo para ilustrar esta nota) en su concepción del juego, la enseñanza y el entrenamiento del hockey, Sofía Maccari también se nutre del fútbol. Porque entre tanto, esa es otra de sus pasiones. Se rinde a los pies de las lecciones de Pep Guardiola, a quien disfrutó de cerca con su Barcelona excepcional en los años en los que vivió en Cataluña (jugó en el Atlètic Terrassa entre 2003 y 2009) y a Marcelo Gallardo. Fanática de River, pone al Muñeco en el altar de sus principales guías. Después, se fascina con Toni Nadal, el tío de Rafa, y dice que resalta los libros que lee para usar tal o cual cosa con sus equipos o en la vida. Habla de Maradona, de Messi y de dos top de su deporte con las que convivió en distintas etapas: Luciana Aymar y Magdalena Aicega, históricas capitanas de la selección argentina.“A veces me gusta creer que la vida siempre nos va a regalar algo más”, le dice a LA NACION en esta charla extensa que es más que un abanico abierto. “Creo que todo en mi vida fue de película”, agrega. Y saca desde lo más profundo un manual de cómo le gusta vivir. -En 2024 en SAG hiciste tu primera experiencia como entrenadora principal de un equipo femenino y el año pasado llegaste a Belgrano, un club totalmente distinto y y lo ascendiste. ¿Querés hacer un flashback?-Sí, empecé con SAG. Hasta ahí yo venía trabajando desde hacía un montón con los varones de Sanfer, en inferiores y como asistente la A. También porque yo seguía jugando y no podía tener una categoría femenina (implica jugar y dirigir el mismo día). Entonces, cuando dejo de jugar, aparece la primera experiencia, la de SAC, que fue un proyecto hermoso. Era un grupo que en su momento había llegado a estar en la A y después había ido directo a la B y de la B a la C, estaba golpeadísimo... Y dije ya fue: ‘Doy mi primer paso acá’. Y hasta hoy creo que fue la experiencia más linda, porque me recibió un club hermoso, humanamente excepcional y la realidad es que ahí me solté.-¿Y cómo fue?-Duró un año. Pero antes yo tenía miedo de iniciar sola y me acuerdo que el Gato (López) me dijo: ‘Basta, ya está de asistente”. Yo estaba con él en Leoncitas y él me incitó a agarrar un club, me decía que ya estaba lista. Aunque viste, una como asistente está más resguardada, más segura. Y en este sentido creo que SAG fue el mejor comienzo, tal vez uno de más renombre en la A me exponía más en ese momento. En la parte humana fue increíble, lo llevo guardado en mi corazón. Ahí tenías chicas con realidades difíciles, otras a las que le habían pasado cosas terribles y tenías que estar pendiente de un montón de cosas aparte de la del hockey. Por eso fue muy triste irme.-Y ahí aparece la posibilidad de Belgrano, un club de las antípodas y ni más ni menos que con Magui Aicega a la cabeza... En la B y con ella queriéndolo devolver a la A antes de retirarse. -Tuve la entrevista con Magui... Una locura. La verdad es que yo era medio prejuiciosa con Belgrano, porque es un club del que tenía otras referencias, como que eran extremos. Y yo, que vengo de SAG... Y me impactó. Al principio pensaba cómo les iba a llegar a estas chicas, cómo iba a encontrar el vínculo con ellas. Y me cagaron. Ellas también venían de un descenso a la B, duro y se habían quedado un año más ahí. Cuando llegué dije: “Muchachos (por su CT), nos va a costar, acá no podemos ascender rápido”. -Pero sí lo hiciste en un año: ¿qué pensabas para decir eso?-Que nos iba a costar que ellas entiendan lo que nosotros queríamos. Que ellas empiecen a querer entrenar fuerte, a no querer irse de viaje, a priorizar el hockey. Pensá que son chicas que si quieren irse a Miami, se suben al avión y se van a Miami. Entonces, ¿qué onda esas piezas, cómo les hablás? Fue todo un aprendizaje para mí. Y fue increíble lo que pasó. La B es una categoría muy dura porque hay muchos equipos que pueden ascender . Había que construir, ellas se llevaban muy mal grupalmente y lo primero que les propuse fue empezar a querernos, a unirnos, a ver cómo valoramos y admiramos a la de al lado y a partir de eso ir viendo. Y como todo va llevando a todo nos encontramos en la recta final.-¿Fue un condimento especial tener a Magui?-Lo de Magui también fue increíble. Ella se quería retirar pero dejando a Belgrano en Primera. Un poco me recordó a cuando yo decía que me iba a retirar cuando Sanfer fuera campeón. Y fue increíble porque si bien yo la conocía en cierta manera no me dejó de sorprender ni un día con su energía, profesionalismo, alegría. Su respeto conmigo fue maravilloso. ¿Sabés que nunca me dijo nada ni se acercó a cuestionarme? Si yo no me acercaba ella no lo hacía. Un día la cambié de posición, me acerqué a hablarle y me dijo que no le gustaba jugar ahí, pero que ella estaba para hacer lo que yo le dijera. Otra vez la saqué, mi asistente me miraba como diciéndome: ‘Es Magui’ y cuando la llamo para explicarle me dijo que yo no tenía que explicarle nada. Le dije que lo iba a hacer igual: ‘No sé si te tengo que explicar, pero quiero hacerlo’. ¿Sabés que me respondió? ‘Sofi, estoy a muerte con vos, hago lo que vos me digas, y lo que vos me digas está bien’. Entonces ahí, qué más vas a decir. Si tu líder, tu máximo emblema se comporta así, todas para abajo deberían saber lo que tienen que hacer?-¿Por qué sos entrenadora?-La realidad es que a los 15 años ya entrenaba diferentes divisiones del club. Iba temprano, me ponía ahí con los menores, ayudaba... Cuando alguna entrenadora se iba al seleccionado o a algún lado yo me ofrecía, me quedaba a cargo. Me gustaba y es algo que siempre tuve adentro. No fue algo que me lo despertó, ni un día exacto en que sentí algo diferente, nací con eso. Siempre supe que iba a ser entrenadora. Cuando me fui a jugar a España trabajé todos esos años también de entrenadora y sabía que en el momento que dejase de jugar me iba a dedicar a eso. Si ya en los últimos años estaba adentro de la cancha pensando más como si estuviese afuera. Me gustaba mucho el tema de tener grupos. Para mí el manejo de grupo es espectacular. Trabajar con personas me parece increíble.-¿Quién te marcó en el rol? ¿Sos un poco de todos o sos un estilo? -La competencia nata la tengo del Chapa (Carlos Retegui, el DT más ganador del hockey argentino con Leonas y Leones), es lo que él nos imprimió en San Fernando siempre. Sí, sí, yo creo que sí. Y eso del trabajo, de querer ganar, de entrenar, de la pasión. Me parece que eso es del Chapa. . . A mí eso me gustaba su estilo. Tenía eso de que te hablaba y te ponía la piel de gallina, ¿viste? Después, cuando lo tuve al Gato López (campeón olímpico de Río 2016 y clave en ese logro de los Leones) sentí una admiración terrible. Porque yo lo llamé a él para que nos dirigiera en la primera de Sanfer, hacía 19 años que no salíamos campeones y creía que necesitábamos a alguien que dé en la tecla. Descubrí en él un enfermo que lee los partidos de una manera increíble y tiene un manejo de grupo que te llevaba la mejor versión. Esa pasión a mí me gusta. Está 24 horas pensando en eso y me siento identificada. View this post on Instagram -¿Y cómo llevás tu proceso siendo su ayudante en las Leoncitas hace ya varios años?-La realidad es que somos muy parecidos. Obviamente no en lo que es él y lo que soy yo, porque yo recién empiezo y él ya tiene un montón de años. Pero así como vemos las cosas. Entonces nos reímos, hay complicidad. Cuando él agarró Leoncitas me dijo: ‘Quiero ir con vos’. Para mí fue una barbaridad. Porque él tenía para elegir un abanico de personas, campeones olímpicos, entrenadores de Banco Provincia. . . Y todos se mueren por estar y trabajar con alguien como él. Después fue todo un camino de aprendizaje. Aparte, que siento ese lugar superimportante. Y eso es un placer, porque yo escucho un montón de casos que están de asistentes, pero están pintados.-¿Por qué crees que hoy sos la única entrenadora mujer de Primera en el Metropolitano, el hockey de Buenos Aires?-Lo de única mujer es muy extraño, la verdad. Es un deporte femenino lleno de hombres. Es increíble. Y después empieza el debate. ¿Tenés el lugar? ¿No tenés el lugar? Si es un lugar real o no. Si estás capacitada o no. En mi caso no sentí que fueran machistas conmigo. En San Fernando por ahí sí tuve situaciones en la que podría haber sido p

Fuente: La Nación Deportes