Es hermana de un poderoso narco, cayó en un operativo de película y ahora quiere estudiar Derecho para ayudar a los presos

LA PAZ.– La cinematográfica historia de Sebastián Marset —marcada por identidades falsas, operativos frustrados, una fuga que burló a las autoridades bolivianas y su posterior captura en Santa Cruz de la Sierra— sumó ahora un nuevo capítulo centrado en su entorno familiar. Tatiana Marset Alba, señalada como media hermana del narcotraficante uruguayo y detenida en marzo en Bolivia, abandonó la cárcel de Palmasola después de que la Justicia le concediera la prisión domiciliaria.La joven, de 22 años, había sido detenida durante la madrugada del 13 de marzo, en el mismo operativo en el que las fuerzas bolivianas capturaron a Sebastián Marset después de casi tres años prófugo. El despliegue se realizó en dos inmuebles del barrio Las Palmas, en Santa Cruz de la Sierra: en uno se encontraba el equipo de seguridad del narcotraficante y en el otro residía el uruguayo. Tatiana fue arrestada junto con dos ciudadanos venezolanos y uno colombiano en las inmediaciones de las propiedades intervenidas.Tras su captura, la Fiscalía boliviana la imputó por organización criminal, asociación delictiva, tenencia ilícita de armas y almacenamiento de armamento. Un juez ordenó entonces su detención preventiva durante 180 días en Palmasola mientras avanzaba la investigación. Por lo tanto, la joven no fue condenada: su permanencia en prisión respondió a una medida cautelar dentro del proceso abierto en su contra.La joven había sido presentada por las autoridades bolivianas como familiar de Marset. Sus dos apellidos coinciden, además, con los de Diego Marset Alba, medio hermano del narcotraficante que permaneció detenido en Brasil entre fines de 2023 y comienzos de 2024 y que, según las investigaciones, se desplazaba con distintos documentos de identidad.La decisión judicial puso fin a la permanencia de Tatiana Marset en el penal, aunque no le otorgó la libertad plena. Deberá presentarse una vez por semana ante el juzgado, respetar un arresto domiciliario nocturno entre las 20 y las 6, permanecer arraigada en Bolivia y trasladarse con escolta policial cada vez que salga de la vivienda.Marset cumplirá la medida en la casa de su abogada, Mónica Terrazas, quien aseguró que la joven pretende estudiar Derecho para dedicarse a la defensa de personas privadas de la libertad.“Nosotros la vamos a proteger. Está en calidad de tolerada, va a vivir con mi familia y va a tener una vida normal”, afirmó Terrazas durante una conferencia de prensa. La letrada cuestionó, sin embargo, varias de las condiciones fijadas por la Justicia y sostuvo que algunas son “de imposible cumplimiento”.Según explicó, su defendida quiere comenzar la carrera de Derecho en una universidad de Santa Cruz, una decisión que habría tomado después de conocer la realidad de las reclusas durante su paso por Palmasola.“Ella ha visto que hay una carencia”, afirmó la abogada, quien agregó que Tatiana aspira a “defender a muchas personas que se encuentran en el penal de Palmasola”. Para asistir a clases, deberá hacerlo bajo custodia policial y regresar luego al domicilio donde cumple la medida.La resolución todavía no está firme. Tanto el Ministerio Público como el Ministerio de Gobierno apelaron el fallo que le permitió abandonar la cárcel, por lo que su situación podría volver a modificarse a medida que avance el proceso judicial.El caso quedó inevitablemente atravesado por el peso del apellido Marset, asociado a una de las organizaciones de narcotráfico más poderosas de la región. Sebastián Marset, considerado uno de los principales traficantes de cocaína de América del Sur, permaneció prófugo durante casi tres años antes de ser capturado recientemente en Santa Cruz de la Sierra.El uruguayo ya había protagonizado en 2023 una fuga de características cinematográficas en Bolivia. Cuando un amplio operativo policial se desplegó para detenerlo, logró escapar junto con parte de su familia, después de retener durante algunas horas a un efectivo que vigilaba la vivienda. El episodio expuso la capacidad logística de su organización y abrió interrogantes sobre la red de protección que le había permitido instalarse en el país con una identidad falsa.De acuerdo con las investigaciones, Marset desempeñaba un papel central en la logística del tráfico de cocaína a través de la Hidrovía, la ruta fluvial utilizada para trasladar cargamentos desde Paraguay hacia puertos con conexión a Europa. También está acusado de haber participado como autor intelectual en el asesinato del fiscal paraguayo Marcelo Pecci, ejecutado por sicarios en Colombia durante su luna de miel, en mayo de 2022.Además de los pedidos de captura emitidos por Uruguay, Paraguay y Bolivia, era buscado por la Administración para el Control de Drogas de Estados Unidos (DEA). Las investigaciones también lo vinculan con el Primer Comando Uruguayo (PCU), una organización criminal inspirada en el Primer Comando de la Capital (PCC) de Brasil, considerada la estructura delictiva más poderosa de Sudamérica.Marset enfrenta ahora un proceso judicial en Estados Unidos, donde se declaró no culpable de los cargos de narcotráfico, lavado de dinero, conspiración narcoterrorista y conspiración para distribuir cocaína a bordo de una embarcación sometida a jurisdicción estadounidense. Además, solicitó ser juzgado por un jurado.El comienzo del juicio fue fijado para el 11 de enero de 2027. Hasta entonces, permanecerá detenido sin posibilidad de acceder a la libertad bajo fianza.Con información de El País (Uruguay)

Fuente: La Nación