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Los nuevos días del all inclusive
El modelo “all Inclusive“, basado en la estandarización que dominó el turismo desde los años 80, está cambiando. Las nuevas propuestas para disfrutar las vacaciones en familia, grupos o solos, y sin pensar en gastos extras, incluyen viajes personalizados, y propuestas respetuosas con el medio ambiente e integradas al entorno local.Según informes sobre tendencias de consumo de consultoras como Skift y Deloitte los viajeros actuales valoran positivamente las experiencias personalizadas: opciones que incluyan actividades como tours ecológicos, interacción y respeto por la comunidad local y una gastronomía real, en lo posible saludable, vegana o “farm-to-table” (de la granja a la mesa).Experiencias estándarOtro eje clave en esta transformación es el requerimiento de segmentación. Mientras que el modelo tradicional apostaba por una experiencia única y estándar para todos los viajeros, hoy el crecimiento y la posibilidad de mantenerse en el mercado viene de la mano de entender que no todas las personas buscan lo mismo a la hora de planear su viaje. El viajero actual prefiere modelos de propuestas de “turismo a la carta” donde pueda pagar solo por lo que consume, en lugar de un paquete cerrado que le genere la sensación de que pagó por comida o servicios que no consumió. Todo parece indicar que las grandes cadenas de hoteles sobrevivirán solo si logran ofrecer al viajero la comodidad del “todo incluido” sin sacrificar la sensación de haber viajado a un lugar real.La metamorfosis más evidente entonces es el paso de un modelo de viajes centrado en el volumen a uno enfocado en la experiencia y la diferenciación. Según informes de la agencia de viajes Expedia Group hay un aumento en la preferencia por alojamientos “únicos” en lugar de grandes cadenas hoteleras de marca genérica. Hoy los viajeros quieren sentir que están en un lugar especial, un “all Inclusive de lujo boutique” exclusivo, personal y que tenga en cuenta su perfil de viajero.Las opciones son cada vez más diversas y específicas, por ejemplo ya hay hoteles con menos de 100 habitaciones, con propuestas de comida de autor y productos comprados a agricultores locales, oferta de bebidas premium y aplicaciones móviles en vez de pulseras de plástico para las identificaciones. Además, estos nuevos hoteles se proponen integrar el arte local en la decoración y sustituyen los buffets gigantes repletos de grasas por spas, clases de yoga o retiros enfocados en el bienestar integral, que incluyen a la salud física y mental. Otro cambio de época destacable: las nuevas generaciones muchas veces necesitan tener la posibilidad de integrar los negocios y el ocio. Para el trabajo remoto buscan buena conectividad y espacios de coworking dentro de los hoteles.Turismo sustentableEs muy difícil que hoy las pulseras de plástico y los buffets con desperdicios masivos de comida y envases descartables no choquen con la conciencia ambiental de los viajeros jóvenes. Los hoteles que no tienen políticas claras de eliminación de plásticos de un solo uso, no se integran con el entorno natural o no usan energías renovables están perdiendo competitividad frente a los que se toman en serio y cumplen con las políticas ambientales.La falta de control que genera niveles elevados de desperdicio de alimentos y plásticos de un solo uso son rechazados por el 70-80% de los viajeros jóvenes que están priorizando marcas con compromisos de ESG (por sus siglas en inglés: Ambiental, Social y Gobernanza). La travel designer Trini Negri confirma esta tendencia: “Hoy un hotel se devalúa mucho ante el viajero si éste percibe que desperdicia recursos. El tema de la sustentabilidad es algo que se está teniendo muy en cuenta también”.
Fuente: La Nación