El avión Pan Am Clipper Endeavor fue encontrado tras haber estado perdido en el fondo del mar por más de 70 años

NUEVA YORK.– Durante casi tres cuartos de siglo, los restos del Clipper Endeavor, un avión de Pan American World Airways que protagonizó uno de los accidentes más influyentes en la historia de la aviación, permanecieron ocultos en las profundidades del océano Atlántico. El hallazgo, anunciado esta semana por un equipo de exploración, permite reconstruir un episodio que no solo dejó 52 muertos, sino que transformó para siempre las normas de seguridad a bordo.La aeronave, un Douglas DC-4 de cuatro motores, fue localizada el 2 de junio a unos ocho kilómetros de la costa de Puerto Rico y a 600 metros de profundidad, gracias a un vehículo submarino autónomo equipado con sonar y cámaras de alta resolución. Las primeras imágenes revelaron partes del fuselaje relativamente intactas, incluyendo el característico logotipo de Pan Am: letras blancas sobre fondo azul con el globo alado.“Cuando llegaron esas primeras fotos, fue una conmoción”, dijo Josh Gates, conductor del programa Expedition Unknown, que participó en la expedición. “La aeronave está tan intacta. Ver ese aluminio brillando desde el fondo fue simplemente asombroso”.El hallazgo pone fin a una búsqueda de años liderada por la organización Air/Sea Heritage Foundation, que logró delimitar la zona tras revisar archivos históricos y reportes de la Guardia Costera estadounidense. La exploración se concretó cuando el buque de reconocimiento Fugro Brasilis atravesó el área con un dron submarino capaz de descender a miles de metros.Un vuelo que terminó en tragediaEl accidente ocurrió el 11 de abril de 1952, en pleno Viernes Santo. El vuelo 526A de Pan Am, conocido como el “Easter Special”, había despegado de San Juan rumbo a Nueva York cuando, en menos de nueve minutos, dos motores del ala derecha fallaron de manera casi simultánea.El piloto, John C. Burn, intentó regresar a Puerto Rico, pero la pérdida de potencia obligó a una maniobra desesperada: vaciar combustible y amerizar en el océano. Los 69 pasajeros y tripulantes sobrevivieron al impacto inicial, pero lo peor ocurrió después.En medio del pánico, la evacuación resultó caótica. Muchos pasajeros se negaron a abandonar la aeronave y permanecieron sujetos a sus asientos, mientras el mar embravecido y el temor a tiburones dificultaban la salida. Además, las barreras idiomáticas complicaron la comunicación de las instrucciones de emergencia.Minutos después, la sección de cola se desprendió y el fuselaje comenzó a hundirse. Solo 17 personas lograron sobrevivir. La mayoría de las víctimas murió ahogada.En 1952, las demostraciones de seguridad previas al despegue no eran obligatorias. Tampoco existían protocolos claros sobre evacuaciones en el agua ni señalización estandarizada de salidas de emergencia.El impacto del accidente del Clipper Endeavor llevó a la implementación de medidas que hoy son habituales. Las instrucciones de seguridad antes del vuelo, uso obligatorio de chalecos salvavidas en rutas sobre el agua y mejoras en la comunicación con los pasajeros.“Es un accidente que transformó fundamentalmente la aviación tal como la conocemos”, sostuvo Gates.La memoria de las víctimasPara los familiares, el hallazgo tiene un significado ambivalente. Diana Lachatanere, de 80 años, perdió a su padre en el accidente cuando tenía cinco. Él regresaba a su casa en Nueva York.“Todavía es un tema sensible”, dijo Lachatanere. “No hay un cuerpo… simplemente me entristece porque estoy pensando en él”, agregó.De los 52 fallecidos, 39 nunca fueron recuperados. Por eso, los investigadores consideran que el sitio del naufragio debe preservarse como memorial. “Esa es probablemente la única lápida que tendrán”, señaló Russ Matthews, líder del proyecto.Tecnología para cerrar un capítuloEl descubrimiento fue posible gracias a avances tecnológicos impensables en la década de 1950. El vehículo submarino utilizado, capaz de realizar múltiples pasadas sobre el fondo marino, capturó más de 350.000 imágenes sin alterar los restos.Durante la exploración, el equipo incluso pasó inicialmente por encima de un naufragio desconocido antes de identificar lo que parecía la cola del avión. En una de las pasadas posteriores, la forma del fuselaje y las ventanillas confirmaron el hallazgo.“Es una manera de conectar el presente con el pasado”, dijo Matthews. “Es lo más cerca que estaré de viajar en el tiempo”.Aunque no hay planes de recuperar piezas, el descubrimiento reavivó el interés por el caso y podría derivar en homenajes a las víctimas. La expedición será documentada en un próximo episodio televisivo.Agencia AP y diario The New York Times

Fuente: La Nación