Su gran noche: por qué fue particularmente especial para Charlene de Mónaco el Baile de la Cruz Roja de este año

Con el Mediterráneo como telón de fondo y una impecable puesta en escena, Montecarlo volvió a convertirse en el epicentro del glamour europeo con la celebración de la 77ª edición del tradicional Baile de la Cruz Roja. Como cada año, el príncipe Alberto II (68) y la princesa Charlene (48), presidente y vicepresidenta de la institución, fueron los anfitriones de una de las citas benéficas más importantes y esperadas del calendario social internacional. En la mítica Salle des Étoiles del Sporting Monte-Carlo, la gala reunió a miembros de la familia Grimaldi, celebridades y destacadas figuras de la alta sociedad en una noche marcada por la elegancia y el compromiso. Para la ocasión, Charlene deslumbró con un sofisticado vestido creado exclusivamente para ella por el libanés Elie Saab. De líneas fluidas, el diseño evocaba el glamour atemporal de las grandes estrellas de Hollywood, con un guiño a la inolvidable Grace Kelly, y el magnetismo de las legendarias chicas Bond. La edición de este año tuvo además un significado especial para la princesa al cumplirse veinte años de su primera aparición en este emblemático evento. Fue en 2006 cuando el príncipe Alberto presentó públicamente a la entonces nadadora sudafricana, quien cinco años más tarde se convertiría en su mujer y madre de los príncipes Jacques y Gabriella. Fiel a la tradición, la velada incluyó un sorteo, un espectáculo musical inédito y un impactante show de fuegos artificiales sobre el Mediterráneo, sello distintivo de una gala impulsada por el príncipe Raniero para recaudar fondos para la Cruz Roja monegasca. Entre los invitados se destacaron Camille Gottlieb, hija menor de Estefanía de Mónaco; el gran duque Jorge Románov y su mujer, Victoria Romanovna; y la actriz y modelo francesa Estelle Lefébure. Como siempre, el afterparty siguió en la mítica disco Jimmy’z.

Fuente: La Nación