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Así es el escorpión más grande de la historia que vivió hace 415 millones de años: tenía el tamaño de un conejo
Hace unos 415 millones de años vivió un escorpión que pudo superar el metro de largo, lo mismo que un conejo gigante de Flandes o una ardilla malabar. Sus primeros restos fueron hallados en la década de 1870 en una cantera de Rowlestone, en Herefordshire, Inglaterra, y el nuevo análisis lo identifica como el escorpión más grande conocido.¿Por qué Praearcturus gigas fue un misterio durante más de 150 años?Los primeros fragmentos de Praearcturus gigas fueron descubiertos en 1870 en la formación geológica St Maughans, según el estudio publicado el 2 de junio en la revista Palaeontology. Desde entonces, los investigadores propusieron que podían pertenecer a una cochinilla gigante o a una criatura de gran tamaño similar a un milpiés.Algunos estudios de la década de 1980 plantearon que se trataba de un escorpión, pero no lograron comprobarlo. Para resolver el interrogante, el paleobiólogo Richard Howard, del Museo de Historia Natural de Londres, y sus colegas fotografiaron los fósiles y elaboraron ilustraciones detalladas.El equipo comparó esas imágenes con registros de crustáceos y otros artrópodos antiguos. El análisis de las estructuras conservadas permitió determinar la identidad de la especie.Otro hallazgo importante de esta investigación es que indica que los escorpiones alcanzaron tamaños extraordinarios mucho antes que otros artrópodos. Los insectos gigantes aparecieron durante el período Carbonífero, al menos 55 millones de años después.Las características que confirmaron su identidadUna de las principales evidencias surgió de la forma de la pinza. La garra móvil de P. gigas apuntaba en dirección opuesta a la fija, como ocurre en los escorpiones modernos. En crustáceos como las langostas, en cambio, la parte móvil se orienta hacia la fija.La especie también presentaba crestas en los pedipalpos, los apéndices terminados en pinzas. Varios escorpiones actuales frotan esas estructuras contra su cuerpo para producir un siseo que ahuyenta a los depredadores.Otra prueba apareció al comparar los fósiles con imágenes de Eramoscorpius brucensis, un escorpión que vivió hace 430 millones de años. Las dos especies antiguas tenían un esternón alargado, casi triangular y atravesado por un surco central. Los escorpiones modernos suelen presentar uno pequeño y pentagonal.Howard explicó que esa similitud no se detectó en investigaciones anteriores porque E. brucensis fue descubierto en 2015. Esa referencia anatómica resultó clave para confirmar que P. gigas era un escorpión.¿Dónde pudo vivir y qué animales cazaba?Es posible que P. gigas estuviera entre los primeros grandes depredadores terrestres. Su tamaño era inusual para una época en la que todavía no existían grandes vertebrados sobre tierra firme con los cuales competir. Howard consideró probable que cazara pequeños artrópodos en ambientes terrestres aún poco desarrollados.Sin embargo, los recursos terrestres quizá no eran suficientes para sostener a un animal de esas dimensiones. Es por esto que el investigador planteó que la especie podría haber nadado para capturar presas grandes, como peces acorazados y escorpiones marinos.En este sentido, las rocas que contenían los fósiles fueron depositadas por ríos. Para Howard, ese dato indica que el escorpión pudo habitar ambientes de agua dulce. A su vez, el animal también tenía estructuras similares a aletas. Estos elementos se parecían a los apéndices que las langostas utilizan para nadar, aunque los científicos necesitan más evidencia fósil para confirmar su función.
Fuente: La Nación