Economía
“La Argentina está de moda”: anticipan un aluvión de dólares con tres motores de la economía
En un momento en que la Argentina busca consolidar un nuevo ciclo de crecimiento apoyado en sus sectores productivos, representantes del agro, la energía y la minería coincidieron en un diagnóstico optimista sobre el futuro del país, aunque advirtieron que el desafío será sostener las condiciones que permitieron iniciar ese camino. La visión común surgió durante un coloquio empresario realizado en el Salón Rojo del predio de la Sociedad Rural Argentina (SRA), en el marco de la 138a. Exposición Rural de Palermo, donde los tres sectores expusieron cuánto podrían crecer las exportaciones en los próximos años y cuáles son las condiciones que todavía faltan para aprovechar plenamente ese potencial. “Eliminación del Ipcva”: fuerte rechazo de la Mesa de Enlace y la industria frigorífica a que deje de ser obligatorio el pago al ente que promociona la carneEl panel reunió a Horacio Marín, presidente y CEO de YPF; Roberto Cacciola, presidente de la Cámara Argentina de Empresas Mineras (CAEM) y de Minera Santa Cruz; y Federico Boglione, titular de Los Lazos y La Sibila. Desde distintas actividades, los tres coincidieron en que la Argentina atraviesa una oportunidad inédita para aumentar la generación de divisas, siempre que logre consolidar reglas estables, previsibilidad y mayores inversiones. Para Marín, el punto de partida fue la creación de un esquema que permitió al sector energético dejar atrás años de estancamiento. “Los cambios comenzaron en los últimos tres años cuando se pusieron los incentivos correctos”, afirmó.El optimista pronóstico de los CEO del agro por los millones de dólares que podrían entrar al paísSegún explicó, ese proceso se apoyó en tres pilares: “La primera es que los gobiernos pongan los incentivos correctos para que haya inversión, tanto gobiernos nacionales como provinciales; la segunda, que haya un activo que genere valor, Vaca Muerta. Y la tercera, que el que invierta no especule, para que se genere valor y que se trabaje entre todas las compañías”. A su entender, el cambio de paradigma permitió que el desarrollo de Vaca Muerta acelerara inversiones privadas y obras de infraestructura que antes dependían exclusivamente del Estado. “En YPF dijimos: ‘Venimos a trabajar con la industria y no contra la industria’ y generamos el círculo virtuoso”, señaló.Marín aseguró que el potencial exportador del sector energético modificará la estructura económica del país durante la próxima década. “Nuestra industria va a generar unos US$55.000 millones de exportaciones por año para la Argentina después del 2031”, sostuvo. Añadió que ese crecimiento estará acompañado por una fuerte generación de empleo, con unos 40.000 puestos permanentes y un pico cercano a 90.000 trabajadores entre empleos directos e indirectos. El ejecutivo también planteó que el desarrollo energético no debe verse de manera aislada, sino complementado con otras actividades productivas. Destacó la expansión de los biocombustibles, los proyectos vinculados al combustible sustentable para aviación (SAF), las energías renovables y el trabajo conjunto con el agro a través de YPF Agro. “Tenemos que complementarnos”, resumió.Con la mirada puesta en el largo plazo, proyectó que “dentro de 10 años la Argentina va a exportar 100 millones de metros cúbicos por día, un millón de barriles por día, y va a generar mucho valor para la sociedad el Oil & Gas”. Además, sostuvo que la continuidad de ese proceso dependerá de transformarlo en una verdadera política de Estado. Desde la minería, Cacciola coincidió en que la estabilidad institucional es el principal factor que hoy observan los inversores internacionales. Explicó que, antes incluso de analizar la calidad de los recursos minerales, las empresas evalúan si existe previsibilidad para desarrollar proyectos que requieren inversiones de largo plazo.“La inversión extranjera busca credibilidad en el país”, afirmó. Agregó que también observa la infraestructura disponible, la estabilidad fiscal, la carga tributaria y la capacidad técnica de los recursos humanos argentinos. En ese contexto, destacó que el país atraviesa un momento especialmente favorable. “La Argentina está de moda para los inversores extranjeros y está de moda porque se reconoce en el exterior que ha habido un cambio cultural”, sostuvo.Para Cacciola, la combinación entre recursos minerales estratégicos —como litio, cobre, plata y eventualmente tierras raras— y un nuevo escenario macroeconómico abrió una oportunidad inédita para el sector. Según precisó, actualmente existen 17 proyectos presentados en el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) por unos US$40.000 millones, de los cuales 11 ya fueron aprobados y otros seis podrían recibir luz verde en los próximos meses.El dirigente minero recordó que en 2024 las exportaciones mineras rondaron los US$4500 millones, mientras que este año superarían los US$9000 millones. Las proyecciones del sector indican que hacia 2035 podrían superar los US$25.000 millones anuales. “La minería va a ser un factor fundamental en la generación de divisas”, afirmó. No obstante, advirtió que ese crecimiento exigirá nuevas rutas, ferrocarriles, infraestructura energética y una mayor articulación entre Nación, provincias y sector privado. “Es el momento para trabajar todos en conjunto y buscar las mejores alternativas”, señaló.Luego Boglione repasó la profunda transformación tecnológica que atravesó la producción argentina durante las últimas décadas. Mencionó el avance de la agricultura de precisión, el crecimiento de la genética, la intensificación ganadera, los feedlots, la inseminación y la evolución de la lechería. Sin embargo, sostuvo que mientras las empresas evolucionaron, el país perdió participación en el comercio mundial. “Las empresas individuales han crecido, se han movido y aggiornado, pero el país no nos acompañó”, afirmó. Recordó que hace medio siglo la Argentina representaba el 1,2% de las exportaciones mundiales, mientras que hoy ocupa una posición muy inferior: “Ojalá volvamos a ser ese 1,2% de las exportaciones globales”. Boglione también comparó la evolución productiva argentina con la de países vecinos. Señaló que mientras Brasil expandió fuertemente su producción de soja, maíz y carne, la Argentina mostró avances mucho más modestos, pese al esfuerzo realizado por los productores.A su juicio, el próximo salto dependerá de resolver cuestiones estructurales. Entre ellas mencionó una nueva ley de semillas, mayor infraestructura, incentivos para premiar la calidad en la ganadería y la continuidad de políticas que favorezcan la inversión. “Hay que pagar patentes si queremos tecnología; la tecnología se paga”, sostuvo. También destacó el impacto que tendrá la nueva concesión de la Hidrovía, al considerar que permitirá reducir costos logísticos para la producción agroindustrial.Más allá de las diferencias propias de cada actividad, el coloquio dejó una conclusión compartida. Energía, minería y agro coincidieron en que la Argentina dispone de recursos naturales, capacidad empresarial y potencial suficiente para multiplicar sus exportaciones durante la próxima década. Pero también advirtieron que ese escenario dependerá de sostener reglas claras, previsibilidad, infraestructura, integración público-privada y continuidad de políticas que permitan transformar esa oportunidad en un crecimiento duradero.
Fuente: La Nación