Economía
Oracle ve una oportunidad histórica para la Argentina: qué falta para que lleguen más inversiones
En un momento en que el proyecto del “Súper RIGI” (el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones en Nuevas Industrias) espera su tratamiento en el Senado, luego de haber obtenido media sanción en la Cámara de Diputados, la posibilidad de que lleguen inversiones a la Argentina flota en el aire. En ese contexto, LA NACION charló con Sofía Guidotti, la número uno de Oracle en la Argentina, Paraguay, Uruguay, Bolivia y Perú, sobre el estado de la adopción de la IA en la región y las posibilidades de crecimiento a futuro.El recorrido de Guidotti incluye más de 15 años de experiencia en el sector tecnológico. Economista de formación, trabajó en firmas como IBM y Amazon Web Services (AWS), donde se desempeñó como country manager para la Argentina, Uruguay y Paraguay. En 2024 fue reconocida con el Global Leadership Award en los Women in Tech LATAM Awards y, un año más tarde, como una de las 50 mujeres más inspiradoras del mundo en 2025.Desde hace poco más de un año, fue designada como VP y general manager para la Argentina, Perú, Bolivia, Paraguay y Uruguay de Oracle, una compañía que se dedica a la provisión de productos y servicios de tecnología de la información corporativos, que atiende a más de 430.000 clientes en todo el mundo.-¿Cómo evaluás el nivel de adopción actual de inteligencia artificial en la Argentina? -Según nuestros relevamientos, el 95% de las empresas dicen estar haciendo algo distinto con IA. Las inversiones que se esperan de IA (el TAM, total addressable market) son de más de US$100 millones solamente en la Argentina, por lo que crecerán al 110% para 2026, según la consultora tecnológica IDC. Ahora bien, la sensación generalizada de las empresas es que no están percibiendo retorno de inversión o el impacto que se imaginaban. Por nuestra parte, detectamos que, muchas veces, tienen la sensación de no estar avanzando, pero les falta medirlo. De hecho, según un estudio de McKinsey, solo el 20% de las empresas dice estar midiendo el uso de la IA y el 1% asegura sentir haber llegado a la madurez de su uso.Desde nuestro lado, animamos a incorporar los KPI (Key Performance Indicators, en español, indicadores clave de rendimiento), ya que vemos que, cuando los incorporan, la discusión cambia: se dan cuenta de que la IA sí está impactando, tal vez a otra velocidad, pero está generando cambios. La cuestión hoy pasa por definir cómo medimos estos casos y cuáles elegimos, para asegurar que se dé una transformación.-El “Súper RIGI” contempla una serie de ventajas impositivas para nuevos proyectos que quieran instalarse en la Argentina e impliquen un desembolso mínimo de US$1000 millones. ¿Creés que se pueden llegar a construir más centros de datos en nuestro país? -Definitivamente. A medida que se empiecen a desarrollar los distintos clústeres de energía, agricultura, minería e industria del conocimiento y, a medida que, como país, sigamos siendo atractivos para las inversiones, se abrirán nuevos espacios para lo que es la infraestructura tecnológica. Creo que tenemos todo lo que se puede pedir como país, porque contamos con los recursos naturales, el talento y estamos transformando la regulación. Además, somos uno de los cinco países que hoy tienen superávit fiscal, por lo que, de no ser el mejor estudiante, de golpe hoy estamos siendo un buen alumno. Hay que mantener consistencia en el tiempo, pero yo veo que hoy hay muchas empresas, puedo hablar por Oracle, que miran con muy buenos ojos a la Argentina, al momento que tiene la Argentina, con fundamento de inversiones.-Si tuvieras que aconsejar a una organización que quiere empezar a adoptar IA, ¿cuál dirías que es el primer paso para implementarla? -Creo que lo central es entender el para qué. Usarla por usarla no tiene sentido, por lo que hay que preguntarse: ¿qué proceso interno quiero transformar y qué estoy buscando? Por otro lado, es importante llevarlo a la mínima expresión, para hacerlo rápido y para tener la posibilidad de iterar. Si esperás a tener todo perfecto, no sale nunca.Un tercer punto importante es tener bien los datos. Si los datos de mi cliente están mal, puedo desarrollar el mejor agente, pero cuando lo llame no va a contestar.-Oracle cuenta con 430.000 clientes en todo el mundo. ¿Cómo ven la adopción de la IA en las empresas? -Creo que la IA es una tecnología que está avanzando muy aceleradamente y hasta, a veces, más rápido de lo que nosotros, como personas, empresas o gobierno, podemos adoptar. Al dialogar con directores ejecutivos, veo como constante la necesidad de transformar los modelos de negocio. No pasa por cambiar un área, sino que es una modificación más profunda, que requiere reestructurar y, justamente, cambiar el modelo de negocio. Esto ocurre tanto para un retailer como para una empresa de energía o minería. En este último caso, su core es explotar una mina, pero hoy está repensando su modelo de negocio con IA, porque descubrió que puede hacer operaciones remotas, mantenimiento predictivo, predicción de cuestiones de seguridad que le pueden llevar a ahorrar un montón de plata y salvar un montón de vidas, analizar grandes volúmenes de datos, etc. Entonces todo empieza a tener una dimensión distinta. En ese contexto, las empresas que están siendo más exitosas en la adopción de la tecnología y la IA están trabajando con un objetivo claro: el negocio tiene que entender de tecnología y la tecnología tiene que entender del negocio.-En ese contexto, ¿qué pensás que diferenciará a una persona en la era de la IA?-Si tenemos una tecnología que, en algunos casos, es más inteligente que nosotros —puede analizar información más rápido que nosotros, puede procesar información más rápido—, tenemos que empezar a replantearnos cuál es nuestro valor como seres humanos. No tengo la respuesta, pero sí veo que el rol de nosotros como personas es clave; ese relacionamiento, ese hablar con una persona y entender, conectar distintos puntos de información y ecosistemas diversos es algo que vamos a necesitar siempre. Siempre hablo de un trinomio perfecto, que es la tecnología, los negocios y las personas. Si vos solamente sos un técnico, vas a tener una arquitectura de datos perfecta, pero si no tenés la visión de negocio, eso se convierte en un montón de datos sin ningún tipo de valor, porque tenés que saber qué preguntarle a los datos.-¿Y en el caso de las empresas, qué pensás que las diferenciará?-Hoy estamos en un momento en donde los datos valen oro. Los LLM fueron entrenados con información pública, por lo que lo que realmente diferenciará una empresa de otra será el dato, la calidad de este y cómo lo utiliza para tomar decisiones. En otras palabras, acceso a información pública y datos públicos tenemos todos, pero, al entrenar a una IA con tus datos, obtenés un know-how particular, que solo tenés vos como empresa. En ese contexto, estamos entrando a un momento donde se vuelve a hablar de soberanía de datos: cada país va a cuidar su valor más preciado, que son justamente los datos. Por eso, muchos de nuestros clientes están construyendo centros de datos alrededor del mundo, para procesar, inferir y entrenar los modelos de IA con datos propios.Todavía veo que algunas empresas cuentan con silos de datos: el área comercial tiene sus datos y es celosa del área de finanzas. Y eso hoy es un concepto distinto; tenemos que hacer ese shift de modelo mental: es necesario tener los datos seguros, unificados y con una visión estratégica.-En este contexto de transformación con la IA, ¿qué perfiles buscarán las empresas para contratar?-Tiene que ver más con un tema de carácter que de conocimiento técnico. Por mi parte, busco personas que estén abiertas a aprender, que se muevan rápido, que cuenten con esa curiosidad por hacer las cosas de forma distinta y por probar alternativas nuevas, que puedan tener un carácter de toma de riesgo, de prueba y error, que busquen romper el statu quo, que sean proactivas y que tengan energía. También que sean personas muy humanas, que tengan valores y que puedan trabajar con otros, colaborativamente, buscando impactar en el bien común. Hoy es necesario entender que no estamos en una empresa de tecnología, sino que estamos siendo parte de una transformación, del crecimiento de la Argentina y de un nuevo paradigma o concepto que no sabemos a dónde nos va a llevar, pero sí que vino para quedarse y para hacer las cosas totalmente distintas.Por otro lado, hay una frase que siempre le repito a mi equipo, que es que la IA no va a reemplazar a las personas, pero la gente que use IA va a reemplazar a los que no sepan usarla. En ese contexto, estudiar es clave; cuanto uno más sabe, más jugo le puede sacar a la IA.-En un momento en que la adopción de la IA se extiende, ¿pensás que perderemos algunas capacidades?-Hay gente que dice que vamos a perder un montón de capacidades, pero yo no creo que sea así. El ser humano, a medida que va pasando el tiempo, va cambiando o va transformando sus habilidades. Cuando no podíamos escribir, la información pasaba por historias, por lo que el ser humano tenía desarrollada una memoria infinita. Cuando aparecieron las calculadoras, por decirte algo, perdimos esa capacidad de hacer cuentas mentales de manera inmediata, pero aprendimos a procesar mucha más información de la que podíamos. El otro día, mi hijo de seis años estaba mirando las figuritas del Mundial y, de repente, me dijo: “Mamá, este está hecho con IA, porque tiene el pelo duro”. Él ya está empezando a discutirle a la IA cuándo una respuesta es o no es cierta; entonces, le molestaba ver una foto que para él no era real. Tiene una mentalidad que ya está rebatiéndole las cosas, porque sabe cómo funciona y no hay información que tome como cierta. Entonces, pienso que hay un montón de habilidades que van a empezar a desarrollarse, distintas, pero que permitirán adquirir otras capacidades.
Fuente: La Nación