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El desprecio por la selección argentina expone la doble vara de España frente a la inmigración
BARCELONA.– Con algunas pequeñas variaciones, todas las sociedades europeas se enfrentan al reto de un cambio social notable en un plazo de tiempo relativamente corto; el paso de unas sociedades bastante homogéneas a otras multirraciales y con una marcada pluralidad religiosa. Esta situación lleva a veces a una cierta controversia entre la imagen y la narrativa que quieren ofrecer al mundo los gobernantes y las pulsiones más primarias de un sector de la sociedad. Y España no es una excepción.Así, pueden convivir en un mismo tiempo escenas aparentemente contradictorias alrededor de esta cuestión. Mientras la España de Pedro Sánchez se convertía en un símbolo internacional de las políticas de inmigración abiertas gracias a un reciente proceso de regularización de más de un millón de migrantes en situación irregular, la oposición del Partido Popular (PP) y Vox sellaban en varias comunidades autónomas ejecutivos de coalición situando en el centro de su programa la noción de la “prioridad nacional”. Es decir, privilegiar a los españoles sobre los extranjeros en algunas políticas públicas. La última región en subirse al carro de la “prioridad nacional” ha sido Andalucía, la comunidad más grande y la más poblada.Asimismo, el pasado domingo, los medios españoles quisieron presentar España como un ejemplo de tolerancia multirracial porque algunas de las estrellas de la selección, como Nico Williams y sobre todo Lamine Yamal, son hijos de migrantes no blancos. No obstante, tanto antes como después de la final, en la prensa y las redes sociales se pudieron leer todo tipo de descalificaciones referidas al combinado argentino o incluso al país entero. Las más suaves eran “navajeros”, “tramposos” y “guarros”.De hecho, aunque las celebraciones de la victoria transcurrieron de forma mayoritariamente pacífica, en las redes sociales circulan varios vídeos poco ejemplares. En uno, un grupo agrede a un joven por presentarse en las celebraciones con una bandera palestina al grito de “puto moro”. En otro vídeo, una joven ataviada con una remera albiceleste llora desconsoladamente después de abandonar el lugar donde veía el partido por los insultos racistas que recibieron ella y su grupo de amigas, a las que tildaban de “panchitas”. En un tercero, en el metro de Madrid, una turba lincha a unos aficionados argentinos.El racismo en EspañaEs ya un lugar común señalar que el fútbol, sobre todo cuando se enfrentan selecciones nacionales, está íntimamente ligado con la política. Y, de hecho, los jugadores argentinos lo evidenciaron con su pancarta de “las Malvinas son argentinas”. En el caso español, ha dado mucho que hablar la gorra que lucía Ferran Torres durante la rúa de celebración con el lema trumpiano “Make Spain great again”, que ha llevado a sectores cercanos a Vox a atribuir al héroe de la final ideas de ultraderecha.En todos los países y con pocas excepciones, los mundiales excitan los sentimientos nacionalistas. En el caso español, parece que después de las derrotas de los proyectos soberanistas del País Vasco y Cataluña, el nacionalismo español ha puesto ahora en su punto de mira a los migrantes. En un amistoso previo al mundial se produjo una expresión de racismo bochornosa. En un partido frente a Egipto, buena parte de la grada se puso a saltar mientras cantaba: “Bote, bote, bote, musulmán el que no bote”.❗️ GOLPEARON SALVAJEMENTE A UN ARGENTINO DURANTE LOS FESTEJOS DE ESPAÑA EN MADRIDUn hincha argentino sufrió una brutal golpiza en patota en el metro de Madrid mientras la ciudad celebraba la obtención de la Copa del Mundo por parte del conjunto español.https://t.co/zmWGSNB20U pic.twitter.com/e2aqJe7faM— Diagonales (@diagonalesweb) July 21, 2026El incidente tuvo lugar cuando la convivencia apenas se ha restablecido en Torre Pacheco, una localidad de Murcia donde el verano pasado grupos ultranacionalistas y de extrema derecha organizaron una “caza al migrante” después de que un joven de origen marroquí propinara una paliza a un anciano. Según un informe de la ONG SOS Racismo, en 2025 se denunciaron 528 actos racistas en España, siendo las principales víctimas personas originarias del Norte de África (40%) y de América Latina (33%).La brecha entre la imagen que quieren proyectar gobernantes y medios y la realidad social se puso también de manifiesto en un artículo del expresidente español Mariano Rajoy en el diario deportivo Marca. En la previa a la semifinal contra Francia, el antiguo líder del PP elogió a la selección francesa, pero luego añadió: “Eso sí, sin franceses”.El comentario generó un incidente diplomático con Francia, y el ministro de Exteriores, José Manuel Albares, conminó a Rajoy a rectificar y disculparse. Sin embargo, ni él, ni su partido lo consideraron oportunos. El vocero popular, Borja Semper, lo describió como una simple “broma”. Aunque a la opinión publicada francesa no le hizo mucha gracia el comentario, probablemente, a muchos votantes de la Rassemblement National (Agrupación Nacional) de Marine Le Pen les pareció bastante acertado. No en vano, en los noventa, el padre de la candidata presidencial, Jean-Marie Le Pen dijo no sentir como propio el combinado liderado por Zidane por contar con tan pocos jugadores blancos.A pesar de los anteriores ejemplos, la percepción mayoritaria en España es que no existe aquí un problema de racismo, pero sí lo hay, en cambio, en la Argentina. “El mundo irá con España en la final porque los argentinos son unos tramposos y unos racistas. ¿Acaso no recuerdas el cántico de Enzo sobre Mbappe y Angola?”, aseguró a este diario un hincha español en tono asertivo la semana pasada.
Fuente: La Nación