Proteger nuestros recursos

Por fuera del mar territorial, nuestro país cuenta con una zona económica exclusiva que se expande hasta las 200 millas. Hace pocos años las Naciones Unidas reconocieron una extensión adicional, entendiendo que los derechos argentinos rigen también en zonas donde el lecho marino es la prolongación natural del continente, pasada la milla 200. Esta superficie de 1.782.500 kilómetros cuadrados se suma a la superficie marítima de soberanía argentina, totalizando así 3.097.500 kilómetros cuadrados, un área marina que supera la parte continental de la República.Con la participación de varios organismos, una iniciativa interministerial del gobierno argentino bajo el nombre de proyecto “Pampa Azul” propuso fortalecer la soberanía nacional sobre el mar mediante investigación científica, innovación tecnológica y conservación de los recursos marinos. La realidad es que el país no está equipado para ejercer una jurisdicción real y efectiva en el mar que permita aprovechar los recursos propios, asistiendo en consecuencia a una devastación en manos de flotas extracontinentales europeas y asiáticas.El objetivo estratégico del Plan de Construcciones Navales Militares de 1974 fue potenciar la flota de la Armada Argentina y fortalecer la industria de defensa nacional con la compra de cuatro fragatas y seis corbetas, además de proyectar la compra de seis submarinos, por fabricarse en el país y abandonados en los años noventa. A principios de este siglo la Armada recibió la última corbeta.También se dotó en tiempos de Mauricio Macri a la aviación naval del sistema de armas Super Étendard Exocet que resultó eficaz durante el conflicto de las Malvinas, pero que la Sindicatura General de la Nación (Sigen) recomendó no comprar en 2022 por su “débil potencial”. Estos 5 aviones que no estaban en condiciones de despegar fueron dados de baja recientemente por el Gobierno: fue una inversión de unos 13 millones de euros a cambio de chatarra.Mientras tanto, tanto los presupuestos para el mantenimiento de la flota como para la modernización de las naves y los aviones se resintieron. Hoy el país no cuenta con submarinos y las fragatas y corbetas en su mayoría no están en condiciones para cumplir con la defensa de nuestros derechos en el mar territorial argentino. La única adquisición de material después del plan aprobado en 1974 fue la incorporación de cinco Patrulleros Oceánicos Multipropósito (OPV, por sus siglas en inglés), de origen francés, adquiridos en el gobierno de Macri: los ARA Bouchard, Piedrabuena, Storni y Contralmirante Cordero.El Plan ARMA (Adecuación y Reequipamiento Militar Argentino), lanzado por decreto presidencial hace dos meses, es el programa central que financia el reequipamiento de las Fuerzas Armadas. Se complementa con un convenio estratégico de seguridad marítima de cinco años con el Comando Sur de Estados Unidos para la vigilancia del Atlántico Sur.La carta de intención firmada entre el jefe del Estado Mayor de la Armada, almirante Juan Carlos Romay, y el comandante de las fuerzas navales del Comando Sur de los Estados Unidos bajo el nombre de Programa de Protección de los Bienes Comunes Globales, permitiría un equipamiento avanzando, entrenamiento de élite y apoyo para neutralizar amenazas marítimas. Como inicio, se ha equipado a un avión de patrulla con cámaras que potencian la capacidad de vigilancia, exploración, búsqueda y rescate en el mar, y se aguarda la llegada antes de fin de año de tres drones, vehículos aéreos que operarán desde los OPV.La cooperación de defensa con Estados Unidos en el marco de bienes globales refiere a espacios de uso compartido o no sujetos a soberanía exclusiva, como rutas marítimas, comercio internacional, recursos naturales, preservación ambiental y control de actividades ilícitas o no autorizadas.Es un primer paso para iniciar un programa de reequipamiento en una región de creciente interés geopolítico y económico, donde salvaguardar la soberanía de recursos y proteger la actividad pesquera obliga a potenciar la seguridad marítima.

Fuente: La Nación