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Fuerte polémica por un juez que ignoró informes sobre el hombre que mató a su pareja
CÓRDOBA.- Máximo Ezequiel Baudraco, el femicida de su expareja Rocío Gómez en la ciudad cordobesa de Santa María de Punilla tenía una condena anterior y, según precisó el Patronato del Liberado, “no cumplía con las condiciones de su condena previa por amenazas en un contexto de violencia familiar”. El juez de Control había sido advertido de esa situación pero no hizo nada, según la institución.Baudraco había sido condenado el año pasado a por amenazas y resistencia a la autoridad a dos años de “ejecución condicional”. Patricia Corbalán, directora del Patronato del Liberado del Ministerio de Justicia y Trabajo provincial, indicó que no cumplía las condiciones establecidas, una de las cuales era presentarse en el Patronato del Liberado. Lo hizo solo una vez y la entidad informó al juez de Ejecución 1, Facundo Moyano Centeno.Las otras condiciones, por ejemplo, son abstenerse de usar estupefacientes o de abusar de bebidas alcohólicas; hacer trabajo no remuneratorio en una institución de beneficencia por cuatro horas semanales y por el plazo de un año; terminar los estudios básicos, respetar una medida de restricción recíproca entre el acusado y la víctima y cumplir con un tratamiento psicoterapéutico por la temática de violencia familiar y adicciones.Baudraco y Gómez -cuya madre lo había denunciado en la causa en que fue condenado- estuvieron el domingo juntos. En la madrugada de este lunes, hubo una discusión. El femicida primero atacó a la joven a golpes de puño y, después, la apuñaló.Baudraco salió caminando de la casa e incluso habló con un vecino al que cruzó y le dijo que había herido a Gómez. Fue detenido en un terreno baldío situado cerca de la escena del crimen.Baudraco es el padre de la menor de las tres hijas de Gómez, de quien -se conoció ahora- era también primo. Familiares y vecinos de la víctima realizaron que iba seguido a la casa y que siempre había violencia. El antecedente del juezEl juez Moyano Centeno había quedado en medio de otra polémica por un caso similar al de Baudraco. Era quien debía hacer cumplir las condiciones de la prisión domiciliaria de Horacio Grasso, expolicía de la provincia condenado en 2007 por la Cámara 3ª del Crimen de Córdoba. Fue sentenciado por el asesinato de Facundo Novillo Cancinos, un niño de seis años que murió el 26 de marzo de ese año al recibir un disparo de FAL en la cabeza en medio de un tiroteo entre bandas narco en barrios del sudeste de la ciudad.Dos años después de la condena, Horacio Grasso obtuvo el beneficio de la prisión domiciliaria por un problema cardíaco. A los pocos meses fue nuevamente trasladado a la cárcel de Bouwer porque sus vecinos lo denunciaron por golpear a su madre, con quien vivía. Quiso escaparse cuando llegó la policía.Con todo, volvió a conseguir que la Justicia le diera otra vez la prisión domiciliaria. Se instaló en un departamento de la calle Buenos Aires al 300, alquilada por su hermano, Javier Grasso. Como violó nuevamente las normas, hace poco regresó a Bouwer.El año pasado volvió a la cárcel cuando se identificó que era el abusador y asesino de Milagros Basto, la joven que fue hallada muerta dentro de un armario del departamento donde cumplía su condena. En mayo la causa fue elevada a juicio, al igual que otra por el abuso sexual de una joven de su círculo familiar, hecho que también ocurrió mientras cumplía su condena en ese domicilio. Según informes del Servicio Penitenciario, en ese período incumplió 250 veces las condiciones de su prisión.
Fuente: La Nación