Qué dice la psicología sobre las personas que siempre dicen “por favor” y “gracias”

Decir “por favor” y “gracias” suele asociarse con buenos modales y normas básicas de convivencia. Sin embargo, para la psicología, estas expresiones pueden reflejar mucho más que una simple muestra de educación. Los especialistas señalan que la capacidad de reconocer a los demás, valorar sus acciones y expresar gratitud está vinculada con el bienestar emocional, la construcción de vínculos saludables y una mayor disposición para afrontar situaciones difíciles.Una investigación publicada en el Journal of Personality and Social Psychology analizó la relación entre la gratitud y diferentes aspectos del funcionamiento psicológico. El estudio encontró que las personas con una mayor tendencia a expresar agradecimiento suelen presentar más conductas prosociales, como ayudar, cooperar y acompañar a otros, además de mayores niveles de bienestar. Dentro de la psicología positiva, una rama que analiza los factores que favorecen el bienestar y la fortaleza emocional, la gratitud ocupa un lugar central. Teniendo esto en cuenta, agradecer implica reconocer que los logros personales no dependen únicamente del esfuerzo individual, sino también del acompañamiento, la colaboración y las acciones de otras personas.Por eso, quienes expresan gratitud de manera habitual suelen desarrollar una mirada más consciente sobre los vínculos. En relación con esto, valorar el trabajo, el tiempo o la ayuda de los demás favorece relaciones más sanas y duraderas, ya que transmite reconocimiento y consideración hacia quienes forman parte del entorno.La relación entre gratitud y resilienciaUno de los aspectos que más se estudió en relación con la gratitud es su vínculo con la resiliencia, entendida como la capacidad de atravesar momentos adversos y recuperarse frente a las dificultades. Según los especialistas, las personas agradecidas suelen tener una perspectiva más amplia de las situaciones: pueden reconocer un problema sin quedar enfocadas únicamente en lo negativo.Esto no significa negar el sufrimiento ni mantener una actitud positiva de manera artificial frente a cualquier circunstancia. La resiliencia no implica ignorar los obstáculos, sino contar con recursos emocionales para enfrentarlos, adaptarse y continuar.En ese sentido, las personas acostumbradas a agradecer pueden identificar con mayor facilidad aquello que todavía funciona, los apoyos con los que cuentan y las herramientas disponibles para superar una situación complicada. Esa capacidad de reconocer recursos propios y externos puede ayudar a sostener una actitud más optimista y flexible.Además, algunas investigaciones señalan que puede contribuir a reducir la atención constante sobre las preocupaciones y favorecer una mejor gestión del estrés.Más empatía y mejores vínculosQuienes incorporan expresiones como “por favor” y “gracias” en su vida cotidiana suelen mostrar una mayor sensibilidad hacia las necesidades de los demás. Para la psicología, estos pequeños gestos están relacionados con la empatía, ya que implican reconocer que detrás de cada acción existe tiempo, esfuerzo o intención de otra persona.Además, esta actitud puede influir en la forma de resolver conflictos. La capacidad de agradecer y valorar al otro favorece una comunicación más respetuosa, con mayor disposición a escuchar y buscar acuerdos en lugar de centrarse únicamente en la propia perspectiva.Aunque algunas personas no tengan incorporado este hábito, los especialistas sostienen que la gratitud también puede entrenarse. Una práctica sencilla consiste en comenzar a expresar “por favor” y “gracias” de manera consciente, con sinceridad y reconociendo el gesto del otro.

Fuente: La Nación