Vista, la petrolera de Miguel Galuccio, pidió sumarse al RIGI con una inversión de US$5800 millones en Vaca Muerta

Vista Energy, la petrolera que fundó y preside Miguel Galuccio, formalizó ante el Gobierno la solicitud de adhesión al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) para desarrollar Bandurria Norte, un bloque de 26.500 acres (unas 10.700 hectáreas) en Vaca Muerta donde la compañía tiene el 100% de participación. El proyecto compromete una inversión de US$5800 millones y contempla la perforación y completación de 332 pozos, con el objetivo de alcanzar una producción de 50.000 barriles equivalentes de petróleo por día, un volumen equivalente a casi un tercio de lo que hoy produce toda la compañía en el país.Bandurria Norte no tiene pozos en producción actualmente y será el primer desarrollo de Vista fuera de su hub operativo en la formación, lo que implica extender la infraestructura de la compañía a un área nueva dentro de la roca. El plan incluye, además, inversiones en infraestructura para el tratamiento y transporte de petróleo y gas, una batería con capacidad para procesar unos 40.000 barriles diarios, una estación compresora, oleoductos y gasoductos, obras necesarias para vincular el nuevo bloque con la red troncal existente.El anuncio se suma a la estrategia de expansión de una compañía que Galuccio fundó en 2017 y que, en pocos años, se consolidó como el principal productor independiente de petróleo y el mayor exportador de crudo del país, en un crecimiento apalancado casi exclusivamente en el desarrollo no convencional de Vaca Muerta. Hasta el momento, Vista invirtió cerca de US$7000 millones en la Argentina, produce más de 160.000 barriles equivalentes diarios y exporta más del 70% de su producción de petróleo.La adhesión llega después de que, en febrero —en un contexto en el que el precio internacional del petróleo amenazaba con perforar los US$60 por barril, previo al estallido de la guerra en Medio Oriente—, el Gobierno ampliara el universo de actividades alcanzadas por el régimen y lo prorrogara por un año más hasta el 8 de julio de 2027. Con el objetivo declarado de acelerar las inversiones en Vaca Muerta,, incorporó la explotación y producción de nuevos desarrollos hidrocarburíferos entre las actividades elegibles y, al mismo tiempo, elevó el piso de inversión mínima para ese rubro de US$200 millones a US$600 millones.El RIGI fue creado en 2024, como parte de la Ley Bases, con el objetivo de atraer inversiones extranjeras directas superiores a los US$200 millones a cambio de estabilidad fiscal, aduanera y cambiaria por 30 años. Desde entonces se transformó en la principal vía de financiamiento para los grandes proyectos de Vaca Muerta, que requieren desembolsos multimillonarios con horizontes de repago que exceden largamente el ciclo político argentino.Entre los incentivos del RIGI figuran la reducción de la alícuota del impuesto a las ganancias del 35% al 25%; el pago del IVA mediante certificados de crédito fiscal transferibles y la posibilidad de computar el total del impuesto al cheque como crédito en Ganancias. También prevé la exención de derechos de importación y exportación —aunque, en este último caso, las retenciones solo se eliminan durante los primeros tres años—. El beneficio más valorado por los inversores internacionales, sin embargo, es el acceso gradual a la libre disponibilidad de las divisas generadas por las exportaciones: 20% en el primer año, 40% en el segundo y 100% a partir del tercero, un esquema pensado para dar certeza cambiaria en un país con historial de restricciones al giro de dividendos. A cambio de esos beneficios, las empresas deben comprometer una inversión mínima y desembolsar al menos el 40% del monto total durante los dos primeros años del proyecto.Más inversionesLa noticia de Vista se conoció el mismo día en que el Boletín Oficial publicó la aprobación del proyecto Rincón de Aranda, de Pampa Energía —la petrolera de Marcelo Mindlin—, que prevé una inversión de US$4521 millones para expandir la producción de petróleo en Vaca Muerta. El proyecto ingresó al RIGI bajo la categoría de Proyectos de Exportación Estratégica de Largo Plazo (Peelp), donde el umbral de entrada es US$2000 millones, con la obligación de desembolsar el 20% en los primeros dos años. A cambio, ofrecen beneficios algo más generosos que el esquema general: la exención de derechos de exportación se habilita a partir del segundo año; el libre acceso a las divisas de exportación queda sin restricciones a partir del tercer año y la estabilidad fiscal, aduanera y cambiaria de 30 años puede extenderse otros 10 años más. El resto de los beneficios —la reducción del impuesto a las ganancias del 35% al 25%, el pago del IVA mediante certificados de crédito fiscal y la tributación de dividendos del 7% durante los primeros siete años, que baja a 3,5% después— es igual en ambas categorías.

Fuente: La Nación