Economía
La insólita descalificación en la Rural de dos conejos y la pregunta que se hace la gente
En un rincón del pabellón donde se exhiben los conejos de la Exposición Rural de Palermo hay dos jaulas que generan más preguntas que varios de los ejemplares ya consagrados durante el fin de semana. No tienen cintas ni cucardas, pero sí un cartel con la palabra “Descalificado” que despierta la curiosidad de los visitantes, que se acercan con una mezcla de sorpresa y compasión. Los que se atreven a salir de la duda preguntan qué hicieron esos animales para quedar fuera de competencia. La respuesta suele descolocarlos: un detalle genético en las uñas. “No es que el animal tenga un problema o esté enfermo”, aclaró enseguida Armando Vassallo, criador de Marcos Paz, provincia de Buenos Aires, acostumbrado por estos días a responder esta pregunta una y otra vez durante la muestra. La pregunta de chicos y grandes es “por qué los conejos fueron descalificados”.“Sorpresa” dio el batacazo: una vaca con cría hizo honor a su nombre y conquistó el máximo premio de Braford en PalermoEl ejemplar de Vassallo pertenece a una variedad poco frecuente: un Gigante de Flandes gris chinchilla, una raza que volvió a presentarse en Palermo después de muchos años y de la que, en esta edición, solo hubo un ejemplar. El gigante de flandes perdió toda posibilidad de competir por la diminuta punta de dos uñas que no eran completamente negras, como lo requiere el reglamento. Lo mismo que el ejemplar Mini rex, que ubicado a pocos metros del Gigante de Flandes no quería levantarse de la cama.“Es la primera vez que se presenta esa raza acá en Palermo porque antes no la aceptaban. Hace un par de años resultó que estaba nuevamente inscripta y recién la estamos empezando a formar”, contó.Para Vassallo, de alguna forma, la frustración pasa porque el conejo cumplía con una de las características más difíciles de conseguir. “Cuando le soplás el pelo se tiene que formar un arcoíris. Empieza con un gris oscuro y va haciendo una escarapela con un gris más clarito. Eso lo tenía perfecto”, explicó sobre el detalle de mayor importancia. Sin embargo, el reglamento nacional para este tipo de animales es inflexible. “Las uñas tienen que ser totalmente negras y tenía una puntita en dos uñas color carne. Eso fue lo que lo dejó afuera”, resumió. La escena de la “descalificación” provoca empatía entre las familias y chicos que recorren las jaulas. El cartel de exclusión suele interpretarse como si el animal hubiera cometido alguna falta o padeciera un defecto grave. En realidad, responde únicamente al cumplimiento del estándar racial. “Cada raza tiene su estándar. Te dice la medida de la oreja, el peso, el tipo de pelo y también el color de las uñas. Como el Californiano: si tiene una uña blanca, es motivo de descalificación”, explicó el productor.Además, aclaró que detrás de esa rigurosidad hay una lógica genética. Según detalló Vassallo, esas características pueden transmitirse a la descendencia y, por eso, la selección busca preservar el patrón de cada raza. “Nosotros criamos dentro del reglamento, del estándar. Es muy riguroso”, afirmó. El jurado, Pablo de la Horra, evalúa cada raza por separado antes de elegir a los campeones de cada una. Recién después, los mejores ejemplares compiten entre sí para definir el gran campeón, que luego disputa el histórico Premio Enrique Olivier frente a otras especies presentes en la Exposición Rural.La gran campeonaNo todos son malas noticias. El criadero de Vassallo, una vez más, volvió a tener una destacada actuación dentro de la exposición. Esta vez, obtuvo campeones con Gigante de Flandes gris liebre, Holland Lop y Cabeza de León, además de varios primeros, segundos y terceros premios dentro de la muestra. Entre todos los ejemplares que llevó a Palermo hay uno que también despierta sonrisas. Se trata de una coneja de la raza Cabeza de León, descendiente de la que hace dos años se convirtió en una de las grandes atracciones de la muestra por su llamativo parecido con el león libertario asociado al presidente Javier Milei.Aquel ejemplar, bautizado por muchos visitantes como la “coneja libertaria”, ganó el primer premio de su categoría y se transformó en una de las imágenes más fotografiadas de la exposición. La nueva descendiente volvió a quedarse con el primer puesto de su categoría y permitió que el criadero mantuviera la racha ganadora iniciada por sus antecesoras.
Fuente: La Nación