Pampa Energía dio el paso definitivo hacia el negocio de los fertilizantes. La compañía que dirige Marcelo Mindlin anunció formalmente la construcción de una planta de producción de urea granulada en el Polo Industrial de Bahía Blanca, con una inversión de 2.700 millones de dólares que la convertirá en una de las plantas de urea más grandes del mundo y la mayor de la región.
El proyecto, que hacia fines de 2029 deberá estar produciendo 2,1 millones de toneladas anuales, es la confirmación de un proceso que la empresa venía madurando desde que en 2024 reservó las 80 hectáreas dentro del polo petroquímico bahiense, y que meses atrás había quedado expuesto con la solicitud de ingreso al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) a través de su subsidiaria Fértil Pampa.
“Es la decisión de inversión más importante en la historia de Pampa y la más grande que emprendemos en años”, definió Mindlin, presidente de la compañía, al oficializar el proyecto. “La Argentina depende de fertilizantes que llegan desde miles de kilómetros de distancia, desde regiones con alta inestabilidad geopolítica. Con esta planta, el país tendrá su propio abastecimiento de urea, más previsible y competitivo, y podrá exportar a la región y al mundo. Permitirá generar divisas, conquistar nuevos mercados y conectar el gas de Vaca Muerta con uno de los sectores más importantes de la economía argentina, como es el campo”, agregó.
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La obra tiene un plazo de ejecución estimado de tres años y medio y demandará más de 3.500 empleos directos en su pico de construcción, además de miles de puestos indirectos asociados a la cadena de valor. Una vez en marcha, la planta empleará de forma permanente a unas 300 personas. Pampa adelantó que priorizará la contratación de mano de obra local y de proveedores de Bahía Blanca y la región, y que también abrirá la puerta a colaboradores de otras áreas de la compañía que quieran sumarse al nuevo negocio.
El proyecto apunta directo al corazón de un problema estructural del agro argentino, que es la fuerte dependencia de fertilizantes importados. El país consumió en 2025 unas 5 millones de toneladas de fertilizantes, un 3% más que el año anterior, de las cuales 4,1 millones fueron importadas, según datos de la Bolsa de Comercio de Rosario.
Dentro de ese universo, los nitrogenados son los más relevantes, con 2,1 millones de toneladas importadas durante el año pasado, una brecha que hoy solo cubre en el mercado local la planta de Profertil, también radicada en Bahía Blanca. A eso se suma un condimento geopolítico que la propia empresa remarca, ya que más del 60% de la urea que compra Argentina proviene de la región de Medio Oriente, con rutas comerciales que en las últimas semanas sufrieron subas de precio superiores al 50% producto de la inestabilidad en la zona.
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Con este proyecto, Pampa busca monetizar el gas de Vaca Muerta yendo un paso más allá de la exportación de la materia prima, puesto que en lugar de vender el gas natural sin procesar, la compañía le agregará valor convirtiéndolo en urea, reduciendo así la dependencia externa y abriendo una fuente adicional de generación de divisas.
La producción tendrá como principal destino de exportación a Brasil, país que importa entre 7 y 8 millones de toneladas de urea por año, y la compañía estima un aporte de alrededor de 1.000 millones de dólares anuales entre sustitución de importaciones y exportaciones.
El complejo se emplazará sobre las 80 hectáreas ya reservadas dentro del área portuaria de Bahía Blanca, con conexión directa a los gasoductos de Vaca Muerta. Incluirá una planta de amoníaco, dos líneas de producción de urea granulada con capacidad combinada de 6.000 toneladas diarias, silos de almacenamiento y sistemas de carga a camiones y buques pensados para la exportación. También se construirá una planta de desalinización para abastecer de agua a la operación y nueva infraestructura portuaria que contribuirá a incrementar el volumen de operaciones del puerto local.
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El proyecto ya fue presentado formalmente para su adhesión al RIGI, el régimen que ofrece beneficios impositivos, aduaneros y cambiarios por 30 años a las inversiones que superen los 200 millones de dólares. De confirmarse los tiempos previstos, Bahía Blanca sumará en 2029 una segunda planta de urea a gran escala, y la Argentina podrá acercarse, después de años de dependencia casi total del mercado externo, al sueño esquivo del autoabastecimiento de nitrógeno.
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Pampa Energía, del empresario Macelo Mindlin, confirmó una megainversión para levantar su propia planta de urea en Bahía Blanca
Fuente: Bichos de Campo