“Mi caballo Percherón es el más bueno, trabaja mucho y mucho lo quiero”, dice la canción infantil de La Granja de Zenón. Con esa sola frase, la raza de caballos más alta del mundo se mete de lleno en la idiosincrasia de muchos niños que toman contacto con las tareas rurales, aunque sea a través de la pantalla. Más allá de eso, la raza Percherón es una de las más conocidas del mundo, y en Argentina también conocida por la canción infantil, aunque no la más popular.
Sin embargo, Malandra llegó a la Expo Rural de Palermo. Se trata de un ejemplar de Percherón de 3 años, quien encabeza la presencia de esa raza equina en la tradicional muestra ganadera que transcurre como cada año en Buenos Aires. Claro que Malandra no llegó solo, sino que lo hizo gracias al criador Alfredo Sayus y sus hijas.
Aunque su actividad principal no depende del campo, Alfredo Sayus nunca se desligó del trabajo que su padre inició 40 años atrás, en la cabaña La Narcisa, ubicada en la pequeña localidad bonaerense de Udaquiola. Allí crían, desde hace cuatro décadas, ejemplares de la raza Percherón, que sorprenden por su tamaño y carácter.
El Percherón, una raza originaria de la región de Perché, en Francia, que se destaca por su gran tamaño y fuerza. Sus machos suelen medir entre 1,65 y 1,80 metros, y pueden alcanzar pesos de entre 800 y 1000 kilos. Por su gran resistencia, fueron empleados para arrastrar grandes cargas con facilidad. En Argentina predominan los tordillos y los negros.
“Esta raza despierta muchas preguntas pero la naturaleza es sabia. A tanto volumen y tantos kilos se le agregó un genio que es maravilloso para criarlo. Es muy manso y dócil”, señaló Sayus durante su paso por Palermo, al que asistió con Malandra, un macho gris y blanco de tres años de edad, y sus dos hijas.
Y llegar a este tipo de muestras se vive, para el productor, con la misma intensidad que la de un mundial porque permite “la comparación con otros productores”.
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“Creo que es importante la competencia. Cuando uno está en su casa, le gusta lo de uno. En Palermo vemos hacia donde se está produciendo y en qué se puede mejorar y crecer. Es una vidriera”, resumió.
La atracción que Sayus mantiene por los caballos es una que el productor ancla a sus veranos en el campo junto a su padre. “Mi viejo era ganadero así que es algo que viví desde siempre en mi casa. Y en una familia así, casi que te hacen montar antes de aprender a caminar. Cuando uno es chico, el héroe de todo niño es el padre, y si él estaba arriba de un caballo yo quería ser como él”, contó.
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Es por eso que el productor siente gran emoción al ver que sus hijas mantienen una relación tan cercana con estos animales. “Yo no trabajo de esto y, sin embargo, ellas ya lo adquirieron. Pero la magia la hace el animal. En el momento que vos interactuás con un caballo, es difícil que no te produzca nada. Se da una cosa muy linda”, sostuvo.
Y concluyó: “Ellas decidirán mañana que querrán hacer, pero ojalá que podamos continuar con esto”.
Agro & Campo
La familia Sayus mantiene viva la tradición del Percherón en su cabaña La Narcisa: “Es muy manso y dócil”, asegura Alfredo, que cría esos caballos junto a sus hijas
Fuente: Bichos de Campo