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¿Fin de un misterio de más de 500 años? Médicos y científicos creen haber descubierto de qué murió la musa de Botticelli a los 23 años
La mañana del 26 de abril de 1476, Florencia perdió a una de sus mujeres más admiradas. Simonetta Vespucci, considerada por muchos historiadores la musa de Sandro Botticelli e inspiración de algunas de las imágenes femeninas más famosas del Renacimiento, murió con apenas 23 años. Su fallecimiento dio origen a un misterio que sobrevivió durante más de cinco siglos: ¿qué enfermedad acabó tan pronto con la vida de una joven celebrada por su belleza, inteligencia y posición en la sociedad florentina?Ahora, un grupo internacional de investigadores cree haber encontrado la explicación médica más probable.En un estudio publicado en la revista Endocrinology, Diabetes & Metabolism, científicos de la Università Campus Bio-Medico de Roma, la Universidad de California en San Francisco y la Queen Mary University of London sostienen que Simonetta Vespucci probablemente no murió de tuberculosis, como se creyó durante mucho tiempo, sino como consecuencia de una emergencia endocrinológica provocada por un tumor hipofisario.La investigación fue encabezada por Domiziana Nardelli, Dennis Black, Anne Schafer y Paolo Pozzilli. Los autores reconstruyeron retrospectivamente los últimos años y días de Simonetta a partir de retratos atribuidos a Botticelli, documentos históricos y conocimientos médicos modernos sobre enfermedades de la hipófisis.La hipótesis no surgió de la nada. En 2019, parte del mismo equipo había propuesto que Simonetta podría haber padecido un adenoma hipofisario, un tumor benigno que se sitúa en la glándula pituitaria, que está en la base del cerebro y es responsable de regular numerosas hormonas del organismo.Según los investigadores, varios retratos muestran modificaciones graduales en los rasgos faciales de la joven que podrían ser compatibles con alteraciones hormonales producidas por este tipo de tumores. También consideran llamativa una obra en la que aparece una posible secreción láctea en uno de los pechos, a pesar de que Simonetta nunca tuvo hijos. En medicina, ese síntoma se conoce como galactorrea y suele estar asociado a tumores productores de prolactina.Sin embargo, el nuevo trabajo va un paso más allá. Ya no intenta explicar solamente qué enfermedad pudo haber padecido, sino qué provocó concretamente su muerte.Los autores sostienen que la explicación más probable es una apoplejía hipofisaria, una emergencia médica que ocurre cuando un tumor de hipófisis aumenta bruscamente de tamaño o sangra de forma repentina. Actualmente se sabe que estos episodios pueden provocar dolores de cabeza intensos, alteraciones visuales, confusión, colapso hormonal y, en casos graves, la muerte.Para respaldar su propuesta, los investigadores presentan tres líneas principales de evidencia. La primera son las características del supuesto tumor que ya habían planteado en estudios anteriores. La segunda son las descripciones históricas de los síntomas observados durante los últimos días de Simonetta. La tercera son dos acontecimientos registrados poco antes de su fallecimiento que podrían haber acelerado la evolución de la enfermedad.Uno de esos episodios ocurrió en 1476, pocos meses antes de su muerte. De acuerdo con las crónicas citadas por los autores, Simonetta sufrió un colapso durante un baile y presentó una hemorragia nasal importante. El episodio fue reconstruido por algunos historiadores como una pérdida súbita de la capacidad de reaccionar mientras las personas que la rodeaban intentaban detener el sangrado. Para los investigadores, este evento podría haber sido una manifestación temprana de una complicación neurológica relacionada con el tumor.El segundo elemento es más controversial. El estudio menciona un supuesto episodio traumático vinculado a Alfonso II de Aragón, duque de Calabria. Los autores sugieren que una situación de estrés físico o emocional intenso pudo haber favorecido el desenlace final de la enfermedad. Aun así, reconocen que la evidencia histórica sobre este punto es mucho más incierta.La investigación combina endocrinología, historia, análisis iconográfico y reconstrucción clínica retrospectiva. Precisamente por eso, sus conclusiones deben interpretarse con cautela.Los propios autores no afirman haber demostrado de manera definitiva la causa de la muerte de Simonetta Vespucci. A diferencia de otros estudios históricos basados en restos humanos, en este caso no existen muestras biológicas, análisis de ADN ni tejidos que permitan confirmar el diagnóstico. Toda la reconstrucción depende de la interpretación de pinturas y documentos escritos hace más de cinco siglos.Esa limitación abre interrogantes. Algunos historiadores podrían argumentar que las diferencias observadas entre retratos reflejan cambios en el estilo artístico de Botticelli o el ideal estético del Renacimiento más que transformaciones físicas reales de Simonetta. Otros señalan que la identificación de la joven en determinadas pinturas sigue siendo objeto de debate. Ninguna de estas cuestiones puede resolverse de forma definitiva.Aun así, los investigadores consideran que la convergencia entre los rasgos observados en las obras, los síntomas descritos en documentos históricos y los acontecimientos registrados poco antes de su muerte convierten a la apoplejía hipofisaria en la explicación más consistente disponible hasta ahora.Con información de ANSA.
Fuente: La Nación