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Scaloni, hasta cuando se equivoca, genera admiración: es un DT que (también) decide con el corazón
Todavía con las pulsaciones a mil y masticando bronca, Lionel Scaloni fue el primero en saludar y felicitar a los jugadores de España, también al DT Luis De la Fuente, su profesor en la escuela de entrenadores. Su ciclo al frente de la selección quedará como el mejor de la historia, porque lo lógico sería que todavía no finalice y, además, ¿quién sabe los años que la Argentina debería esperar para vivir otro parecido?. No pudo competir nunca la selección en la final de este domingo ante España. Ni once contra once y mucho menos diez contra once. El flamante campeón lo venció 1-0 pero le generó 16 chances de gol contra apenas una (si se contabiliza el remate de Simeone por encima del travesaño). Completó 20 remates (12 de ellos al arco) contra apenas dos del seleccionado celeste y blanco. La superioridad fue abrumadora y sólo las respuestas de Dibu Martínez o cruces salvadores de Montiel, Lisandro y Otamendi evitaron que la diferencia fuera mayor. Scaloni tomó decisiones arriesgadas para jugar la final. La apuesta más lógica hubiera sido repetir el equipo con el que la selección venía de jugar su mejor partido en el Mundial, ante Inglaterra. Pero no: el entrenador y su cuerpo técnico vieron motivos para realizar tres modificaciones: ¿Las tres resueltas más desde lo emocional que de lo racional? Rodrigo De Paul, que había ingresado bien con Inglaterra pero no venía jugando un buen Mundial, reemplazó a un Simeone que había cumplido un rol clave en las semifinales, logrando que el equipo despegue metros más para arriba, pelee el juego en otro ring, más lejos de Dibu Martínez. Gonzalo Montiel, acertadamente, entró por un Molina que no sólo había “pagado” en el gol de Gordon, sino que nunca había logrado consolidarse en el certamen. Y la gran sorpresa fue Nicolás González en reemplazo de Paredes, lo cual “reconfiguraba” también el dibujo táctico y otros roles individuales.Así, dejó de lado el sistema 4-1-4-1 con Paredes de 5-táctico y Julián Alvarez de volante por izquierda para formar 4-4-2 con Dibu Martínez; Montiel, Cuti Romero, Lisandro Martínez y Tagliafico; De Paul, Enzo Fernández, Alexis Mac Allister y Nico González; Messi y Alvarez. De los tres cambios quizás uno solo fue más resuelto desde el pizarrón, en función de merecimientos futbolísticos y por lo que había entregado el certamen: el de Montiel, que lo pedía el equipo. Con De Paul, Scaloni tiene una debilidad especial, su corazón le dijo que él tenía que ser titular en la final con España. Y Nicolás González estuvo por ingresar desde el inicio en varios partidos en los Estados Unidos, pero algo lo terminó frenando... hasta el octavo encuentro. Pero esas modificaciones involucraban otros factores, como que Enzo Fernández sea el 5-táctico y Alexis el doble 5, justo uno de los puntos más cuestionados en la actual Copa del Mundo: los dos juegan mejor sueltos, con más recorrido desde tres cuartos, y ninguno de los dos rindió como eje.Todo el partido fue incómodo para Argentina España vs Argentina - Mundial 2026Scaloni tuvo mala suerte con las lesiones de Cuti Romero y Lisandro Martínez, eso lo condicionó, pero también se cebó con el ingreso tempranero de Molina por Montiel. Si el lateral de River no era el problema y venía de salvar un gol rechazando al córner un balón desde el punto penal, el lugar preferido de España para finalizar sus ataques.Si el plan era que Julián Alvarez juegue de punta para ser la primera presión sobre Rodri, tampoco salió porque los demás mediocampistas españoles controlaron la pelota y el juego.A Argentina le quedaba un cambio pero necesitaba hacer mínimo dos en el alargue: Thiago Almada por Alvarez (el partido no estaba para Lautaro Martínez; con diez iba a correr atrás de la pelota también, o peor que Julián). El exVélez le podía dar la doble función de sacrificio defensivo y uno contra uno para resolver en un contraataque vertical. Y Exequiel Palacios por Enzo Fernández o Mac Allister (a quien viera más cansado el DT). Pero encima de todo eso, sobre el final del tiempo regular, a los 93, se hizo expulsar Enzo Fernández: ya amonestado (por una protesta), le pegó una patada de caliente a Cubarsí. No fue el único, todo el equipo casi siempre llegó tarde a cada dividida, por adentro y por afuera. Paredes ingresó por Nico González (Scaloni quiso corregir una primera resolución que no salió) pero el volante de Boca rindió mal, lejos de la toma de decisiones que la experiencia le dio: comenzó con un pase lateral interior en salida que pudo finalizar en gol de Baena y se hizo amonestar por pechear a un rival a los cinco minutos, quedando condicionado en un partido que ya de por sí era intenso.En el 4-4-2, Argentina terminaba con Dibu Martínez; Molina, Otamendi, Medina y Tagliafico; Simeone, Paredes, Enzo Fernández y Mac Allister; Messi y Alvarez. Pero la foto de superioridad numérica y futbolística de España fue la misma, en el minuto 4 como en el 113. A los 50 segundos del segundo tiempo suplementario, con línea de 5 a la que se agregó Senesi, con Tagliafico de central por la izquierda y Medina de lateral, el que perdió en el cabezazo con Nico Williams fue Molina, en la jugada que definió Ferrán para el 1-0 y el título. Messi estaba para salir ante España, más con el condicionante de sus 39 años y el partido extenso que había quedado en el alargue, pero nunca pasó eso por su cabeza. “Si Messi no me lo pide, no sale”, repitió más de una vez Scaloni, frase que data del 2022. Por eso el 10 no salió, en otra decisión guiada por el corazón. No será la primera ni la última vez que un técnico, incluso en el ámbito amateur o en un torneo entre amigos, tenga futbolistas que para él son irremplazables.“Somos grandes en la victoria y también ahora en la derrota. Agradecerle a todos por lo que dieron. Dejaron todo y es un gran ejemplo para la sociedad, para el país. Yo me acuerdo de los segundos, porque cuesta un montón llegar hasta acá. Tengo tristeza pero cuando dejás todo así, es muy difícil reprochar algo”, dijo Scaloni. Y rompió en llanto sobre el final de la conferencia de prensa. El DT que pasó a gritar el himno, que les dio prioridad a los campeones de Qatar por encima de todos, que arriesgó con la lista de 26, que esperó a los dos laterales derechos que habían llegado lesionados porque “todos somos Montiel” (pese a que había sumado a la gira a Giay y Capaldo), el que llevó once volantes, pero casi siempre jugó con apenas cuatro o cinco nombres, el que soltó una lágrima la primera vez que reemplazó a Messi ante Argelia, tras el debut en la etapa de grupos. Le puso tanto corazón a la conformación del grupo y a las decisiones futbolísticas en todos estos años que cada vez que puede explota de emoción. “Va a ser difícil repetir algo tan grande”, dijo Scaloni, que tiene contrato hasta diciembre. Pero... ¿Quién mejor que él para intentar superar algo que él mismo creó? Este domingo no funcionó el plan de Nico González para atacar a Porro, como sí había metido un pleno con Di María jugando el uno contra uno contra Koundé ante Francia, en 2022. O como funcionaron las teclas que tocó en la semifinal ante Inglaterra o en la mayoría en los más de 100 partidos que Scaloni lleva en la selección. Aunque se lo vea lagrimear seguido, en la carrera de los entrenadores -con aciertos y errores- las decisiones que (también) se toman con el corazón, tienen doble valor.
Fuente: La Nación Deportes