Con apenas poco más de 40 años, Conrado Stornini encarna una generación de empresarios frigoríficos que no se conforma con sostener el negocio. Hace cuatro años, junto a algunos familiares, tomó las riendas de Supercarne, un frigorífico de Coronel Pringles que ya tenía historia, pero al que decidieron imprimirle una nueva dinámica.
La apuesta es crecer paso a paso, sumar valor, abrir mercados y demostrar que una planta chica también puede pensar en grande.
“No es un desafío personal, es algo que creo que es bueno para la empresa”, resume Stornini cuando explica por qué uno de sus grandes objetivos es conseguir las habilitaciones necesarias para exportar carne vacuna, especialmente vaca a China.
La idea va mucho más allá del negocio propio: en una región con abundante oferta de esa categoría, cree que contar con un frigorífico exportador evitaría que los productores deban enviar la hacienda cientos de kilómetros hasta Buenos Aires, reduciendo costos logísticos y generando una alternativa comercial en el sudoeste bonaerense.
La empresa faena unos 3.000 vacunos mensuales y también procesa ovinos. En el pasado llegó a exportar cordero halal a Qatar y Kuwait, aunque ese negocio quedó en pausa por el aumento de los fletes, la pérdida de competitividad cambiaria y la dificultad para reunir el volumen necesario.
Sin embargo, el objetivo exportador sigue intacto. “Siempre estamos latentes a que pueda surgir un contrato. La idea es seguir tratando de crecer y apuntar un poquito más a la exportación”, señala el empresario, quien avanza con las reformas e inversiones que exige Senasa para volver a acceder a mercados externos y sumar la carne vacuna a ese proyecto.
Mientras tanto, Supercarne consolidó un mercado que pocos frigoríficos del centro del país abastecen de manera sostenida: la Patagonia. Allí envía carne sin hueso desde hace más de una década, manteniendo una cartera de clientes que heredó de los anteriores dueños y que complementa muy bien con las ventas en el sur bonaerense.
En ese crecimiento también fue clave la incorporación del envasado al vacío, una inversión que hoy utilizan para prácticamente toda la mercadería que envían al sur y buena parte de la distribución provincial. Además de mejorar la conservación y la logística, es un paso imprescindible para el objetivo exportador.
“Yo creo que estaríamos preparados para hacerlo. Faltarían algunos detalles que pide Senasa, pero estamos avanzando con las habilitaciones y las reformas”, afirma.
Stornini también cree que el comercio de carnes irá migrando naturalmente hacia ese formato. “En las grandes ciudades cada vez se intensifica más el envasado al vacío. Es práctico, conserva el producto durante meses y creo que el principal cambio pasa por una cuestión cultural”, sostiene.
Respecto del mercado, reconoce que la industria atraviesa un momento difícil. Calcula que la faena cayó cerca de 20% en los últimos meses por la debilidad del consumo y observa una situación llamativa: hay menos hacienda terminada, pero los precios del ganado siguen prácticamente estancados.
“Hoy tenemos una falta de gordo, pero tampoco el precio sube. Eso nos marca que la calle no da para que aumente más”, explica. Aun así, considera que una estructura pequeña como la de Supercarne le permite absorber mejor la coyuntura que a los grandes frigoríficos.
También menciona el impacto que tuvieron los aumentos de electricidad, gas y combustibles sobre los costos y reclama mayores controles sobre la informalidad comercial, que genera competencia desleal para las empresas que trabajan dentro de las reglas.
Pese a ese contexto, el mensaje del empresario mantiene el optimismo. La apuesta sigue siendo invertir, sumar infraestructura, obtener habilitaciones y abrir nuevos mercados. En definitiva, demostrar que desde un frigorífico familiar del interior bonaerense también se puede construir un proyecto con vocación exportadora.
Agro & Campo
Supercarne, un frigorífico de Coronel Pringles que no descuida el mercado interno pero se entusiasma con comenzar a exportar muy pronto a China
Fuente: Bichos de Campo