La final que pudo tener a Messi del otro lado: cómo España intentó convencerlo de cambiar de selección

NUEVA JERSEY (Enviado especial).- ¿Qué habría sido del fútbol argentino si Lionel Messi hubiese aceptado jugar para otra selección? ¿Habría existido el campeón del mundo de Qatar? ¿Se habría escrito la historia de la Scaloneta? ¿Esta final tendría hoy al capitán vestido de celeste y blanco o intentaría arrebatarle el título? Son preguntas imposibles de responder, pero durante varios años dejaron de ser una fantasía para convertirse en un objetivo concreto. Antes de que debutara con la selección argentina, España hizo todo lo que estuvo a su alcance para convencerlo de cambiar de camiseta. Lo buscaron de todas las maneras. Hablaron con sus entrenadores, con sus compañeros de Barcelona e, incluso, evaluaron convocarlo oficialmente para obligarlo a tomar una decisión. Nunca pudieron torcer una idea que ya estaba clara mucho antes de que Argentina descubriera quién era Messi.Ginés Meléndez fue el principal impulsor de que Messi jugara para España. Durante décadas dirigió las selecciones juveniles de La Roja y fue uno de los formadores de la generación que años después conquistaría el Mundial de Sudáfrica 2010. Así conoció a un adolescente rosarino que empezaba a destacarse en las inferiores de Barcelona, al que siguió desde muy cerca, pero nunca logró seducir.“Bueno, pues la situación yo la conocía desde que era muy pequeñito. Porque los técnicos que él tenía en Barcelona, uno de ellos, Álex García, sobre todo, no dejaba de decírmelo”, reconstruye Meléndez, en charla con LA NACION. Aquellos informes no hacían más que confirmar lo que él mismo veía cada vez que viajaba a Catalunya. La federación española estaba decidida a no perderlo e hizo todo lo posible por contar con Messi. “Yo insistía tanto en que pudiera venir con nosotros. A través del entrenador, de Álex, a través de sus propios compañeros, que ya los tenía yo en la selección, pues no hacía nada más que mandarle mensajes para que jugase conmigo y jugase con ellos”, explica Meléndez, quien además de dirigir durante años las selecciones juveniles de España también fue director de la escuela de entrenadores en la que Luis de la Fuente fue profesor y Lionel Scaloni, uno de sus alumnos más destacados.Hay un episodio que aún recuerda con claridad: Barcelona disputó un Campeonato de España juvenil en Albacete, su ciudad, pero Messi no podía jugar porque la reglamentación impedía la participación de futbolistas extranjeros. Desde la tribuna, Meléndez volvió a intentarlo. “Yo le dije: ‘Es que tú tenías que jugar conmigo, tenías que jugar con España y con tus compañeros’”, explica.Los mensajes siguieron llegando durante meses. Pero siempre encontraron la misma respuesta: “Él tenía ese sentimiento suyo de querer jugar con Argentina, y no quiso venir conmigo. Se lo ofrecí entre tres y cuatro ocasiones, sin hacerlo de manera oficial”.Sin embargo, ante el riesgo de que Argentina lo convocara, Meléndez buscó dar un paso más y propuso citarlo formalmente a una selección juvenil. Así, sería el propio Messi quien tendría que decir públicamente qué país quería representar. La idea no prosperó: “Se lo comuniqué al señor Ángel María Villar, que era el presidente de la Federación Española de Fútbol, y me dijo que no por la relación que tenía con Grondona. Me respondió: ‘Eso no se lo hago yo a mi amigo Julio’”.Mientras tanto, Argentina seguía sin llamarlo. En 2003, durante el Mundial Sub 17 de Finlandia, Meléndez volvió a pensar en Messi. España enfrentó a la selección dirigida por Hugo Tocalli en las semifinales y todavía recuerda lo que le comentó después del partido. “Le llegué a decir: ‘Yo voy a ser campeón del mundo porque vosotros no han traído a Leo Messi, que es espectacular, y conmigo no ha querido jugar’. Es más, hay una entrevista mía donde hablo del gran jugador que tenía Barcelona y que no había querido venir conmigo porque quería jugar con Argentina. Pero Argentina todavía ni lo había convocado”. España ganó 3-2 y luego perdió la final 1-0 ante Brasil.Poco después la historia cambió para siempre. La AFA aceleró los contactos con el rosarino, lo citó para un amistoso ante Paraguay en la cancha de Argentinos Juniors y Messi terminó debutando con la celeste y blanca.“Cuando fuimos al Mundial Sub 20 de Países Bajos, en 2005, Leo ya había jugado para Argentina. Un periodista de Barcelona le preguntó si era cierto que lo habíamos querido convocar y él respondió que sí”, agrega Meléndez. Dos décadas más tarde, el hoy analista de fútbol en Radio Albacete, por Cadena SER, sigue maravillándose con el futbolista que conoció cuando apenas era un “chaval”.“Es espectacular. Cuando tenía 13 años yo no había visto nunca un jugador como él. Era de dibujos animados. La cogía, metía gol; la volvía a coger y metía gol. Su coordinación ojo-pie y su coordinación motora eran espectaculares, parecía un robot”.Meléndez también lo admira como persona: “Es un chico humilde, extraordinario en todos los aspectos. Me alegro mucho por su recorrido; ha construido una trayectoria muy difícil de superar”. Este domingo, en el MetLife, España volverá a enfrentar a Messi. No con la camiseta roja que soñó para él cuando tenía 15 años, sino con la que siempre quiso vestir. La historia pudo haber sido muy distinta. Pero hubo una decisión que nunca estuvo realmente en debate: antes de que el mundo supiera de Messi, él ya sabía que quería jugar para Argentina.
Leer nota completa en La Nación Deportes →