Sam Burns no pensaba jugar, pero su hija nació antes de lo esperado y ahora está cerca de una hazaña: ganar el British Open

Hace apenas quince días, el golfista estadounidense Sam Burns sólo pensaba en pañales y provechos. Su mujer, Caroline, entraba en los últimos días de su segundo embarazo. Belle, una niña, era esperada para los primeros días de esta semana. Sin embargo, la beba se adelantó, la flamante mamá empujó a su marido a subirse a un avión y presentarse en el Royal Birkdale Golf Club de Southport (Inglaterra) para jugar el British Open, el cuarto major de la temporada. El resto es historia: Burns hizo 62 golpes el viernes y 65 el sábado y completó las dos vueltas consecutivas más bajas en la historia de los Majors. Este domingo saldrá como líder en la última ronda, con dos golpes de ventaja sobre el neocelandés Ryan Fox y el surcoreano Si Woo Kim: 200 contra 202.“Este torneo de golf estaba totalmente fuera de mi radar y expectativas. La fecha prevista de parto de Caroline era el martes de esta semana. Tuvo cuatro días de retraso con nuestro hijo. Simplemente no creía que hubiera ninguna posibilidad, pero la pequeña Belle tenía otros planes para nosotros”, confesó Burns este sábado en conferencia de prensa, todavía algo incrédulo por lo que le está tocando vivir.Y continuó: “Incluso después de que naciera, un par de días después, no pensaba mucho en ello. Caroline me preguntó: ‘¿Qué pensás para la semana que viene?’. Le dije: ‘No sé. ¿Hablamos de ello?’, le pregunté. ‘Me dijo que sí’. Al final, fue ella quien me animó a venir a jugar. Básicamente me dijo: ‘Yo me encargo de esto en casa. Andá y da lo mejor de vos’, y aquí estamos". Esas palabras activaron el viaje de Louisiana (Estados Unidos) a Liverpool (la ciudad más cercana al torneo).Burns está en la cima. De la clasificación de este torneo y, también, de su carrera. Hasta acá, lo mejor de su producción en torneos grandes habían sido dos séptimos puestos en el Masters de Augusta y en el US Open, donde el año pasado era líder en solitario faltando siete hoyos. Pero el tiempo tenía otros planes: alteró la cancha y Burns se retrasó. The leader of The 154th Open with one round to play. Sam Burns shoots 65 on moving day. pic.twitter.com/iKhfvgcXv5— The Open (@TheOpen) July 18, 2026La primera vuelta en The Open, sin embargo, no le dio a Burns ningún signo de optimismo. El jueves, su juego no apareció y terminó con tres bogeys seguidos. ¿Qué hizo? Hablar con Caroline, su esposa. “Le escribí mensajes. Básicamente, me dijo: ”Estás allá y yo estoy bien en casa. Tenés que estar donde están tus pies". Y eso era lo que necesitaba oír en ese momento. Salí el viernes a jugar y no tenía nada que perder. Sinceramente, siento que jugué una buena vuelta durante 15 hoyos el jueves y luego un final muy desastroso en los últimos tres. Ella [Caroline, su mujer] me dio el ánimo y el empujón que necesitaba“, contó el líder de The Open.Con toda la cuestión familiar en medio del golf, la preparación de Burns para The Open no fue la usual. Y eso pudo incluso haberlo liberado de ciertas presiones. Lo contó el protagonista, quien además develó la comprensión de su amigo Scottie Scheffler cuando le contó sobre las circunstancias en las que tendría que jugar en Inglaterra: “Una preparación muy distinta, sin dudas. Pero, sobre todo, fue una cuestión mental. Si lograba superar el obstáculo mental de dejar a mi familia y estar al otro lado del mundo, creo que ese iba a ser el mayor desafío para mí. De hecho, llamé a Scottie la semana anterior para hablar con él sobre el tema, para ver si yo estaba pensando correctamente sobre la situación. Me alentó”, contó Burns.Insights from Sam Burns' third round.@NTTDATA | #ShotView pic.twitter.com/01y9N8gfhv— The Open (@TheOpen) July 18, 2026El líder de The Open también contestó sobre lo que cree que ocurrirá este domingo. La vuelta final. Y, claro, volvió a mencionar a su familia: “Tendré que salir y ejecutar. Al final, pase lo que pase, sé que puedo aceptar el resultado. Y la vida seguirá. Podré ir a casa y ver a mi familia. Espero llevarme algo, pero si no... no pasa nada”.Rory McIlroy vs. Bryson DeChambeauEl número 2 del mundo no se contuvo cuando le pidieron su opinión sobre la conducta de DeChambeau al final del recorrido del viernes, cuando el estadounidense se vio involucrado en un prolongado y acalorado intercambio posterior a la vuelta con los oficiales del torneo, quienes revisaban si había mejorado inadvertidamente la trayectoria de su swing en el hoyo cinco.DeChambeau recibió una penalización de dos golpes por aquella acción y surgieron dudas sobre si se presentaría el fin de semana. Las extraordinarias escenas a última hora de la noche también retrasaron la publicación de los horarios de salida para la tercera ronda del sábado. “No voy a fingir que estoy aquí arriba para defender a Bryson. No me cae particularmente bien. Creo que gran parte de eso es actuado. Creo que gran parte es para llamar la atención”, declaró McIlroy a los periodistas, tras completar el sábado una tarjeta de 69 golpes, uno bajo par, en la tercera ronda.“Mantener al torneo como rehén de esa manera, y tenernos a todos —jugadores, voluntarios, todos— esperando a que él se fuera, no me pareció que diera una buena imagen”, agregó McIlroy. Dijo que vio el incidente inicial en vivo con algunos otros jugadores y sintió que las acciones de DeChambeau “no parecían correctas”.“Creo que no hay duda de que mejoró la línea de su backswing”, afirmó McIlroy. “De nuevo, si fue descuidado o si fue intencional, no creo que importe. Ojalá haya sido descuidado, pero creo que la penalización de dos golpes estuvo justificada, sin duda”, sentenció.(Con información de la agencia AP).
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