¿Quién es Del Monte? El gigante que factura más de 4.000 millones de dólares llevando frutas tropicales al mundo

Pocas empresas controlan el recorrido de una fruta como lo hace Del Monte. La multinacional estadounidense produce, compra y comercializa bananas, piñas, paltas, melones, uvas y otras frutas que llegan a supermercados de más de 80 países.
Pero su negocio va mucho más allá de la producción agrícola. También administra plantaciones, plantas de empaque, centros de maduración, depósitos frigoríficos, una flota de barcos refrigerados, empresas de transporte terrestre y una red de distribución propia que le permite abastecer durante todo el año a las principales cadenas de supermercados de Estados Unidos, Europa, Asia y Medio Oriente. Esa integración la convirtió en uno de los mayores operadores del comercio mundial de frutas frescas, con ventas anuales cercanas a los 4.300 millones de dólares.
Esa estructura explica por qué este año protagonizó una de las operaciones más importantes de la industria alimentaria estadounidense. La empresa, que durante casi cuatro décadas operó bajo el nombre Fresh Del Monte Produce, aprovechó la quiebra de Del Monte Foods para recuperar una marca que había quedado dividida desde fines de los años ochenta.

Tras imponerse en una subasta organizada por la justicia estadounidense, desembolsó 285 millones de dólares, además de asumir determinados pasivos, para quedarse con los negocios de vegetales enlatados, tomates y salsas, frutas refrigeradas y bebidas, junto con siete plantas industriales distribuidas entre Estados Unidos, México y Venezuela. Pero el activo más valioso fue otro: la propiedad global de la marca Del Monte, que por primera vez en casi cuarenta años volvió a quedar bajo un único dueño. La operación se financió con efectivo disponible y líneas de crédito ya existentes de la compañía.
Aunque el consumidor suele asociarla con una etiqueta pegada sobre una banana o una piña, Del Monte es una empresa mucho más diversificada. El negocio de frutas frescas y productos con valor agregado representa el 54% de sus ingresos e incluye frutas enteras, vegetales frescos, frutas cortadas y alimentos listos para consumir.
Las bananas constituyen otra unidad de negocios independiente y aportan el 35% de la facturación. El resto de los ingresos proviene de alimentos preparados, un segmento que volvió a crecer tras la incorporación de Del Monte Foods, y  de una división que reúne actividades tan distintas como transporte marítimo, logística terrestre, ingredientes naturales obtenidos de frutas y otros negocios alimentarios.

Ese modelo integrado comenzó a tomar forma mucho antes de la reciente adquisición. La marca Del Monte nació en California a fines del siglo XIX y durante décadas estuvo ligada a la industria de conservas. Sin embargo, en 1989 la compañía se dividió en dos empresas independientes. Mientras Del Monte Foods conservó el negocio de alimentos procesados, Fresh Del Monte Produce apostó por un mercado completamente diferente: el comercio internacional de frutas frescas. Fue esa empresa la que terminó construyendo una red global que hoy produce en América Latina, África y Asia para abastecer principalmente a Estados Unidos y Europa.
La producción propia es apenas una parte del negocio. Del Monte combina plantaciones en Costa Rica, Guatemala, Panamá, Filipinas, Kenia, México, Brasil  y otros países con compras realizadas a cientos de productores independientes. Después de la cosecha comienza la etapa que la empresa considera su principal fortaleza: el manejo de la cadena logística.
La fruta pasa por plantas de selección y empaque antes de ingresar a una red integrada de transporte que incluye más de 400 camiones refrigerados, seis buques propios que conectan 17 puertos mediante diez rutas marítimas y decenas de centros de distribución desde donde abastece directamente a supermercados y cadenas gastronómicas. Tanto la empresa de transporte terrestre Tricont Trucking & Logistics como la naviera Network Shipping nacieron para atender las necesidades del grupo, pero hoy también venden capacidad disponible a otras compañías, convirtiendo la logística en una fuente adicional de ingreso.

El principal mercado sigue siendo América del Norte, que concentra el 56% de la facturación anual. Europa aporta otro 21%, mientras que Medio Oriente y el norte de África representan alrededor del 10% y Asia cerca del 9%. Esa diversificación geográfica permite amortiguar parcialmente las oscilaciones de la demanda y reducir la dependencia de un solo mercado.
Las bananas continúan siendo el producto de mayor volumen, pero la compañía construyó buena parte de su identidad alrededor de la piña. Desde Costa Rica desarrolló variedades exclusivas como Honeyglow, Rubyglow y Pinkglow, una piña de pulpa rosada destinada al segmento premium.
Al mismo tiempo busca ampliar los ingresos mediante nuevos negocios de mayor valor agregado, aprovechando residuos agrícolas para producir ingredientes naturales, aromas, biomateriales y otros insumos para la industria alimentaria. Esa estrategia apunta a mejorar la rentabilidad de una actividad históricamente condicionada por altos costos logísticos, la volatilidad de los precios internacionales y los riesgos climáticos.

Los resultados del primer trimestre de 2026 reflejan ese escenario. Del Monte registró ventas por 1.044 millones de dólares, un EBITDA ajustado de 58 millones y una utilidad ajustada de 30 millones. Los mejores precios de la piña y una reducción de los costos logísticos impulsaron los resultados, mientras que el negocio bananero enfrentó menores volúmenes y las paltas sufrieron una caída de precios por exceso de oferta. A eso se sumaron los primeros aportes del negocio de alimentos procesados incorporado tras la compra de Del Monte Foods, cuya integración será uno de los principales desafíos para los próximos años.
Como empresa que cotiza en la Bolsa de Nueva York, Del Monte ya no es evaluada únicamente por la producción de fruta. Los inversores siguen de cerca la eficiencia de su red logística, el comportamiento de los costos marítimos, el impacto del cambio climático sobre los cultivos tropicales y la capacidad para integrar un negocio de alimentos procesados sin perder competitividad.

Después de casi cuatro décadas enfocada exclusivamente en frutas frescas, la compañía vuelve a combinar producción agrícola, logística global e industria alimentaria bajo una misma marca, en un intento por diversificar ingresos y ganar escala en uno de los mercados más competitivos del sistema agroalimentario mundial.
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