Los Pumas no necesitaron nombrarlo para hacerle un resarcimiento histórico a Maradona

Aquello fue un escándalo. Tres días después de la muerte de Diego Maradona, los Pumas jugaron un partido contra Nueva Zelanda en Newcastle, Australia, en aquel Rugby Championship de la pandemia por el Covid, el 28 de noviembre de 2020. Sam Cane, el capitán neocelandés, antes del tradicional haka, se acercó frente al grupo argentino y tendió sobre el césped una camiseta de los All Blacks con el número 10 y el nombre del emblemático futbolista. Fue un gesto emocionante que contrastó con el homenaje bastante más frío elegido por nuestro propio seleccionado, que apenas lució una cinta adhesiva fina de color negro como brazalete de luto.Nadie se acuerda del resultado. Los Pumas perdieron 38-0, pero lo que siguió fue una actitud muy de estos tiempos, una cancelación de las redes sociales al plantel nacional. Pero también fueron más de diez días de exposición mediática por lo que se consideró una actitud poco emotiva comparada con la pasión que Maradona siempre había mostrado por el seleccionado de rugby. O por cualquier equipo que llevara la camiseta argentina.Se empezó a escrutar la vida de los jugadores en la lejanía de sus cuentas de X y se encontraron algunos comentarios racistas y xenófobos de Pablo Matera. Fue tan duro aquello que le valió hasta una sanción de su club Stade Francais. Aunque lo más significativo fue que perdió la capitanía de los Pumas.Lo que ocurrió este sábado en Santiago del Estero es un resarcimiento histórico de la Unión Argentina de Rugby por aquel desliz. Los Pumas lucieron ante Inglaterra, por el Nations Championship, una camiseta idéntica a la que la selección de fútbol usó en el estadio Azteca el 22 de junio de 1986. Un mensaje con una carga emocional impactante.Una acción que claramente fue muy meditada y aprovechó con mucho oportunismo la actualidad comercial que los encuentra asociados con Le Coq Sportif, la misma marca francesa que vistió el seleccionado de Carlos Salvador Bilardo en 1986.El comunicado de la UAR explicó: “El equipo utilizó una camiseta de edición limitada con la que la UAR y el seleccionado argentino rinden homenaje al equipo campeón en 1986, al cumplirse 40 años de un encuentro que quedó para siempre en la historia del deporte argentino. Desarrollada junto a Le Coq Sportif, la camiseta fue concebida exclusivamente para este partido y simboliza el reconocimiento del rugby argentino a un equipo cuyo legado trascendió su disciplina para convertirse en parte de la memoria colectiva de nuestro país”.Un detalle más. La circular de la UAR no menciona la palabra Maradona. Pero no hacía falta hacerlo. Hasta resulta mucho mejor que así lo hayan elegido. Aquello que ocurrió en 2020 seguramente fue un error. Uno que, muy posiblemente, se magnificó de un modo que los jugadores no merecían. Por supuesto que la repercusión positiva será mucho menor que aquella recriminación masiva. Al fin de cuenta, los argentinos también tenemos mucho de eso: enfocarnos con más intensidad en lo negativo que en lo positivo. Aquella vez el todavía capitán Matera grabó un mensaje en el que se disculpaba. Y aclaraba que la intención del equipo era hablar después del partido, con una victoria... Pero fue una derrota abrumadora.Nunca hay que mensopreciar la forma en la que nuestros seleccionados (de cualquier deporte) se vinculan con los sentimientos populares. Aunque el rugby, muchas veces apuntado de elitista, no tenga naturalmente la popularidad que el fútbol cuenta en nuestro país.La UAR guardó su acción hasta último momento. Muy pocos lo sabían. La fuerza de la sorpresa agiganta más el gesto. Fue directo al corazón de los hinchas. Esto ocurre en medio de un Mundial de fútbol que desborda emoción para nuestro país, y a horas de la agitación que despertó otro triunfo ante Inglaterra, en Atlanta, Estados Unidos, esta vez de la mano de Lionel Messi y en una semifinal.El daño que le provocó al rugby aquel “caso Maradona” es incalculable. Nadie puede garantizar que éste sea un gran paso que logre sanar heridas. Pero es un excelente manera de continuar con un proceso que ya comenzó hace tiempo para redefinir la imagen popular que el público que no pertenece al ambiente tiene del rugby. Para entender el valor de respetar la historia y abrazar las pasiones tradicionales, vale un intento de presagio. Los Pumas perdieron el partido con Inglaterra (31-24), pero dentro de otros 40 años, nadie se acordará del resultado ni del polémico fallo del juez que lo privó de un empate. Pero seguro que todos tendrán en su memoria el agradable recuerdo de los Pumas con esa camiseta azul y esos números plateados. La que escribió una historia grande del deporte argentino. Y durará para toda la vida.
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