River: mientras el plantel mira con otros ojos a Coudet, el presidente acelera para comprar más jugadores

El panorama era desalentador para aquellos hinchas que estaban en la tribuna Norte del estadio Padre Ernesto Martearena. Mientras el fuego quemaba los pastizales del descampado ubicado sobre la avenida Fernández Molinas, a pocos metros de la cabecera mencionada, River recibía un golpazo dentro de la cancha. Perdía por 2 a 0 ante Aldosivi cuando apenas habían transcurrido 29 minutos del primer tiempo. Sin peso ofensivo ni suficiente velocidad en el medio campo, exhibía una fragilidad defensiva tan preocupante como la presencia del viento Zonda, responsable del origen de las llamas en distintas zonas, al punto tal de que obligó a que el plantel del club marplatense tuviera que evacuar su hotel.Aunque los bomberos pudieron controlar el incendio durante la noche de Salta, Eduardo Coudet no pudo corregir los errores de su equipo. Hizo dos cambios antes de que terminara la etapa inicial y buscó alterar el rumbo durante la charla técnica del descanso, pero el tercer gol rival sentenció la eliminación en los 16avos de final de la Copa Argentina pese al descuento de Rafael Borré en el desenlace del partido.“Fue un papelón. No le encuentro otra palabra. Más allá de respetar a todos los rivales, y que en el fútbol argentino podés perder con cualquiera, siento que el equipo no transmitió lo que tiene que transmitir en el campo de juego. No me gustó nada”, manifestó el Chacho, en la conferencia de prensa posterior a una derrota que profundizó la crisis luego de perder la final del Torneo Apertura contra Belgrano. Aunque ese testimonio fue contundente, hubo uno de mayor envergadura minutos después, cuando contestó de manera firme al ser consultado sobre la resolución de prescindir de varios futbolistas: “Fue decisión del club”.¿Cortocircuito entre el DT y la dirigencia? ¿Sincericidio? Ninguna de las dos. Según averiguó LA NACION, esa respuesta estaba consensuada, independientemente del contexto en el que se produjo la pregunta periodística. ¿El motivo? Aunque es cierto que Coudet no iba a tener en cuenta a muchos jugadores, la determinación del presidente Stefano Di Carlo y la secretaría técnica, encabezada por Enzo Francescoli, era que directamente ese grupo de protagonistas quedara al margen de las prácticas del plantel profesional y pasara a entrenarse en el denominado predio Cantilo, cerca del Monumental. Desde luego que aquellos futbolistas que día a día trabajan en Ezeiza empezaron a mirar de otro modo al Chacho.Ante ese escenario, hay una situación fuera del libreto mencionado: nadie de la dirigencia imaginaba que esa pregunta iba a ocurrir luego de despedirse de la Copa Argentina frente a un equipo que concluyó el Apertura sin triunfos al cabo de 16 partidos y está en zona de descenso. Lejos de subestimar a Aldosivi, estaba claro que el favorito era River. Y hasta había un dato ajeno al contexto, pero auspicioso: en once actuaciones oficiales, sumando los certámenes de Primera División y el trofeo doméstico, el Millonario jamás había perdido en Salta, producto de seis triunfos y cinco empates. Su única frustración se limitaba a una eliminación por penales frente a Racing.En cambio, otra estadística resulta perturbadora durante estas horas: River ganó apenas uno de sus últimos cuatro compromisos en diferentes competencias. La deuda no sólo pasa por la producción netamente futbolística, sino también por los resultados. Limpieza al margen, el crédito está casi agotado en la consideración de muchos hinchas. Los reclamos se hicieron sentir en las tribunas del Martearena y hasta podría replicarse la protesta el próximo sábado, cuando Barracas Central visite el Monumental a partir de las 19:15, por la primera fecha del Clausura.A la espera de que se puedan concretar los arribos de Ángel Correa y Tobías Andrada desde Tigres (México) y Vélez Sarsfield, respectivamente, Coudet deberá corregir con urgencia las falencias evidentes de la noche del viernes. A las 3:30, ya siendo sábado, el plantel aterrizó en Ezeiza. El sábado sirvió para la recuperación física y para la reflexión antes del entrenamiento previsto para el domingo, unas horas antes de la final de la Copa del Mundo. Mientras el país estará expectante de lo que suceda en el estadio MetLife ubicado en East Rutherford, muy cerca de Nueva York, Di Carlo estará analizando cómo afrontar una semana entrante donde el foco nuevamente estará puesto en el plano local, con River en el centro de la escena.El objetivo tanto del DT como del presidente del club y la secretaría técnica es conformar un plantel fuerte. Para eso no sólo necesita sumar a Correa y Andrada, sino también un marcador central zurdo —Facundo Medina es el apuntado—, un lateral izquierdo y al menos un futbolista desequilibrante en el uno contra uno, tal es el caso de Thiago Almada, un sueño sujeto a las ofertas que le surjan luego del Mundial.Al mismo tiempo, la continuidad de Coudet no está en duda. De todas formas, hay un dato para tener en cuenta: el contrato del entrenador tiene vigencia hasta el 31 de diciembre de 2027, pero existe una cláusula que les permite a ambas partes, es decir al DT y la Comisión Directiva, interrumpir el vínculo de manera unilateral y sin compensación alguna durante todo el mes de diciembre de 2026. Dicho de otro modo, para el Chacho es indispensable ganar un título en el segundo semestre del año porque su permanencia en el cargo estará en evaluación mucho antes de que llegue a su fin el acuerdo firmado el pasado 4 de marzo.
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