Silvia Salis, la exatleta olímpica y figura “anti-Meloni” en ascenso que podría disputarle el poder en Italia

ROMA.– Después del revés en el Parlamento que sufrió Giorgia Meloni hace unos días -cuando por un voto y por “fuego amigo” fracasó una enmienda que su partido quería introducir en la nueva ley electoral-, se habla cada vez más de las elecciones que tendrán lugar el año próximo, nadie sabe bien cuándo. El mandato de cinco años de Meloni concluye en otoño de 2027, pero se especula con una anticipación de los comicios a abril.En este marco, ya ha comenzado la cuenta regresiva para esta cita en la que la oposición de centroizquierda aparece como siempre fragmentada y sin ideas claras. ¿Habrá primarias para elegir a un candidato del denominado “campo largo” o lograrán un acuerdo? En medio de la nebulosa, en abril pasado irrumpió en el escenario político Silvia Salis, actual alcaldesa de la ciudad de Génova, que fue lanzada al estrellato por una entrevista con Bloomberg que la definió una figura “anti-Meloni”. Rubia como Meloni, Silvia Salis tiene 40 años y un pasado totalmente distinto al de la líder de Hermanos de Italia, de 47 años. Es una outsider de la política –y quizás justamente es lo que la hace atractiva en estos tiempos–, que comenzó siendo una deportista. De la mano del lanzamiento del martillo, fue atleta olímpica en Pekín y Londres, obtuvo diez títulos nacionales y dos medallas en los Juegos del Mediterráneo. Terminada la etapa agonística, fue presidenta del Comité Olímpico Nacional Italiano entre 2021 y 2025.Casada con Fausto Brizzi, un conocido productor, guionista y director de cine italiano en 2020 en una ceremonia en medio de la pandemia de Covid, es madre desde 2023 de Eugenio. La alcaldesa describió el nacimiento de su hijo como el “momento más feliz” de su vida. “Más que un simple momento, él es el momento más feliz cada vez que lo veo”, confesó.A diferencia de Meloni –que es un animal político y en tiempos de Silvio Berlusconi fue una de las ministras más jóvenes de la historia–, decidió meterse en este mundo sólo recientemente. En mayo del año pasado, al frente de una alianza progresista respaldada por el Partido Democrático (PD), el Movimiento Cinco Estrellas (M5E), la Alianza Verdes e Izquierda y otras listas cívicas, Salis logró arrebatarle en primera vuelta la alcaldía “xeneize” a la centroderecha. Nacida en Génova el 17 de septiembre de 1985, la exatleta había aceptado postularse a la alcaldía con la condición de que todas las facciones políticas de izquierda y centroizquierda la respaldaran.Curiosamente, la atención mediática sobre Salis surgió a partir de un concierto techno organizado por su administración en la Piazza Matteotti el 11 de abril pasado, con la DJ belga Charlotte De Witte. Una foto suya en la consola de DJ se hizo viral tras ser comparada con el ya famoso meme de “Disaster Girl”, que muestra a una niña con una sonrisa pícara frente a una casa en llamas.Resultado alentadorAunque el ascenso de su figura también tuvo que ver con la derrota que sufrieron Meloni y su alianza de derecha en un referéndum sobre una reforma constitucional vinculada con la Justicia, de fines de marzo. La victoria de la centroizquierda hizo que los líderes del PD, Elly Schlein y del M5E, Giuseppe Conte, comenzaran a hablar de posibles primarias para decidir el candidato en las elecciones del año que viene. Y es en este contexto que fue catapultado en el avispero político el nombre de Salis –que no es pariente de Ilaria Salis, eurodiputada de la Alianza Verdes e Izquierda–.En verdad, al principio la joven alcaldesa coqueteó con la idea de ser una posible candidata del bloque opositor. “Si me lo pidieran, lo consideraría”, admitió, en la entrevista que la catapultó al estrellato concedida a Bloomberg. “Soy una candidata progresista que cree firmemente que el desarrollo económico y la justicia social pueden coexistir”, dijo entonces. “Este gobierno de derecha no ha logrado ninguna de las dos cosas, dejando insatisfechos tanto a unos pocos como a la mayoría”, sumó, al destacar, de todos modos, que nunca participaría en elecciones primarias. Pero que, de haber un pedido, cambiarían las cosas. “Ante una petición que buscara la unidad, no podría decir que ni siquiera lo consideraría, sería una mentira”, confesó. Mucha agua pasó desde entonces. Y más allá de que tuvo una sugestiva reunión con Schlein, Salis dio un paso al costado y bajó el perfil.“Fui electa para ser alcaldesa de Génova por cinco años”, fue repitiendo. “Creo que tuve coherencia entre lo que soy, lo que digo y cómo lo digo. Y en política y en la vida, esto siempre paga, porque el electorado percibe la coherencia, tanto si es de derecha o de centroizquierda”, también dijo. Preguntada por el periodista Giovanni Floris cuál es su coherencia, la alcaldesa contestó: “Representar el campo progresista y querer la unidad, querer la cohesión”.A menos de un año de nuevas elecciones en Italia –donde nadie descarta que Meloni volverá a presentarse como candidata de una coalición de derecha–, en este verano de temperaturas tropicales Salis parece haberse alejado de los radares. “Ella es muy astuta, muy mediática y dio un paso al costado, pero para mí es un personaje inflado, que en verdad está siendo impulsado por Renzi”, dijo a LA NACION Paolo Crisalli, analista político genovés, que se refirió al expremier Matteo Renzi, líder del partido centrista Italia Viva y desde siempre uno de los jugadores políticos más audaces (y odiados) en la península.“La verdad es que en Génova Salis se está moviendo bien”, también dijo Crisalli, que no ocultó sus dudas acerca de un posible futuro como candidata de la centroizquierda para las elecciones. “Amén de su paso por un cargo dirigencial en una institución deportiva, carece de experiencia política”, apuntó. Crisalli destacó que si Salis ganó las elecciones para ser alcaldesa de Génova fue gracias al factor imagen. “Es una cara limpia, nueva, no vinculada a los partidos y logró poner de acuerdo a todos los del llamado ‘campo largo’”, sin contar que resultó favorecida porque su rival era un personaje ya desgastado por la gestión, indicó.“Ella tuvo en abril pasado un momento de gran atención mediática, pero el intento de lanzarla como figura a nivel nacional hay que tomarlo con pinzas; y me parece que ella misma se dio cuenta de que no le conviene ahora, porque sería quemarse de cara al futuro”, añadió. Destacó, por otro lado, que aún reina una situación muy fluida en el escenario político. Reina una “confusión total” en la oposición de centroizquierda. “Nadie sabe bien qué hacer ante el dualismo Schlein-Conte, si habrá primarias o no y lo único claro es que, si no se unen y van por separado, no llegarán a ningún lado”, concluyó.
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