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Fútbol y filosofía: “Scaloni no es un líder carismático y autoritario como los de antaño; es el guardián del estilo”
Pablo Cillo, autor del ensayo “Filosofía del fútbol”, la política usa el deporte más popular del país “para distraer a la población de las crisis que ella misma genera”; por qué Lionel Messi es el jugador ideal
En Filosofía del fútbol, el nuevo libro de Pablo Cillo (Buenos Aires, 1982), se plantea una distinción entre la ficción del juego (los discursos y prácticas alrededor de la pasión futbolera) y su práctica, basada en las reglas y la técnica. Para el autor, ambas dimesiones son interdependientes: la manera en que se vive y se piensa el fútbol incide en cómo se lo juega. Su libro, publicado por Del Nuevo Extremo, cuesta $ 35.000 y es lectura recomendada para hacer el “aguante” antes del comienzo de la gran final entre las selecciones de la Argentina y España, este domingo a la tarde.El ensayo de Cillo -autor de títulos como Filosofía ricotera y Filosofía borgeana e hincha de River- toma como referencias dos posiciones contrapuestas que, a la manera de Hegel, intenta superar. Por un lado, la del filósofo noruego Steffen Borge, autor de Philosophy of Football, centrada en la defensa del “juego bello”. Por el otro, una perspectiva pragmática (“goles son amores”), que alienta el filósofo e hincha de Estudiantes de La Plata Darío Sztajnszrajber.Con su enfoque, Cillo analiza las experiencias que permiten comprender la idea general del fútbol (“las causas del interés por jugar la pelota con el pie y cómo nos afecta observar el juego”, dice); el concepto práctico (técnica individual, táctica y estrategia) y la síntesis que conforma el estilo; la estética del juego, “diferenciándola del goce que surge de la pasión futbolística y que conduce a lo sublime”, puntualiza, y su futuro. “Los espectadores filosofan sobre el fútbol cuando se cuestionan sobre estos temas, por ejemplo, cómo influye el VAR o la pausa de hidratación en la esencia de juego”, ejemplifica en diálogo con LA NACION.Para el autor, que es rector del Colegio Palermo Sounder, la popularidad del fútbol en la Argentina se explica por el desarrollo del capitalismo industrial. “Se desarrolló con rapidez, agolpó la población en las ciudades y restó poder a la autoridad religiosa -dice-. El Estado necesitaba dispositivos culturales para amalgamar la diversidad derivada de la inmigración masiva. El fútbol es fácil de comprender y ofrece la mayor variedad de movimientos con mínimos recursos. En una cultura reprimida por tanto tiempo, el fútbol se volvió tan popular por haber sido un medio de liberación y diversión”. En potreros y clubes de fútbol barriales germinaron ídolos.-¿Cuánto influye la política en el fútbol local y viceversa?-La política usa el fútbol para distraer a la población de las crisis que ella misma genera. Para que el fútbol pueda cumplir ese rol y obtener resultados que entusiasmen a la sociedad, la política no puede aplastar su funcionamiento con sus intervenciones, debe darle libertad. Entonces ocurre una paradoja: la economía de juego y anímica de la exitosa selección argentina no se parece al derroche y la improductividad de la política de estilo populista que ha dominado nuestra historia contemporánea. La Argentina, con la política de pan y circo, nos dejó sin pan, pero con grandes gladiadores.-¿La espectacularización del fútbol siempre conlleva una degradación?-La velocidad y fluidez del juego actual es fruto de la aplicación de la ciencia y la tecnología al juego, que jamás habría alcanzado tal grado de desarrollo sin el estímulo del negocio. La espectacularización del fútbol, lejos de degradarlo, le permite alcanzar sus más fantásticas posibilidades. Como todo proceso, tiene sus costados excesivos y desagradables, como la penetración excesiva de la publicidad. Lo contrario es desear volver al fútbol precario y violento, un romanticismo inconducente pero políticamente correcto.-¿Cuál es el perfil técnico del fútbol argentino?-Es completo, la Argentina produce jugadores de máxima jerarquía en todos los puestos. Sin embargo, por la complexión física promedio de la población nacional, no suele producir jugadores de gran peso y altura, por lo cual, aquellos que juegan en las posiciones centrales, como defensores centrales y delanteros, suelen ser livianos, habilidosos y, sobre todo, con gran carácter y creatividad. Ese es el factor diferencial del futbolista argentino: su estilo, el modo peculiar de aplicar la técnica.-¿Por qué afirmás que Lionel Messi es el “jugador ideal”? ¿Qué significa?-Messi es un jugador técnicamente completo: tiene precisión con ambos pies, gambetea, asiste, define y presiona; puede crear espacios donde aparentemente no hay, y jugar con otros o resolver individualmente a máxima velocidad. Es el ejemplo más acabado del estilo criollo contemporáneo: una síntesis del estilo europeo y americano, donde se unen la determinación, agresividad, resiliencia, junto a la calidad técnica, variedad táctica e inteligencia estratégica. Es el jugador que nos permite experimentar la genialidad, lo inesperado, y es por eso, el estilo hecho carne en un jugador singular.-¿Cómo describís la dirección técnica de Lionel Scaloni?-Scaloni no es un líder carismático y autoritario como los de antaño. No impone una distancia infranqueable con sus dirigidos, su estilo es moderno y llano. Busca una síntesis que se expresa en su equipo técnico: Walter Samuel, un exjugador de Boca, un club de estilo reactivo, para armar la defensa, y Pablo Aimar de River, un club de estilo activo, para armar el ataque. Scaloni es el flexible nexo entre ambos, no parte de un dogma lírico o pragmático, y busca tanto la cohesión del juego como la cohesión psicológica del equipo. Scaloni es el guardián del estilo.-¿Cuál es el estilo de juego de la selección argentina y qué tiene de parecido y diferente con otros campeones?-La selección argentina se destaca por su flexibilidad. Tiene un estilo activo, busca tener la pelota con la intención de atacar al rival. Cuando no se puede llevar adelante esa estrategia, puede ceder la posesión. Sin embargo, hasta ahora no han sido los equipos que dominaron el partido los que lograron ganarle a la Argentina. Tiene la verticalidad de Francia o Inglaterra, y la agresividad defensiva de Italia o Uruguay, sumada a la calidad técnica de Brasil. Sin embargo, a diferencia de ellos, el entorno cultural del argentino es de crisis constante, lo que aumenta la importancia del fútbol como mecanismo de sublimación de la decadencia social.-¿Cómo es el juego del rival del domingo?-España es como el Barcelona, tiene un estilo activo e intenta dominar el juego desde la posesión. En cambio, la Argentina es una síntesis de estilos, donde lo reactivo tiene el peso que requiere la ocasión. La diferencia entre ambas selecciones es que la Argentina está acostumbrada al estilo europeo, mientras que España no sabemos cómo reaccionará frente a una selección que no le tendrá el temor y juega con un estilo diferente. -¿Tiene un sentido especial el éxito de la selección en el contexto actual del país?-Tiene un significado muy especial en el contexto actual, porque muestra cómo un grupo de argentinos, compitiendo contra selecciones físicamente más potentes, con menor promedio de edad, y que pertenecen a países con economía más estables, logra imponerse a partir de su calidad técnica, el respeto a un marco normativo que se mantiene en el tiempo, y un planteo equilibrado donde lo colectivo y lo individual, lo europeo y lo americano, los jugadores jóvenes y maduros, encuentran una síntesis sustentable en el tiempo, es decir, que consigue buenos resultados de manera sostenida. Si la Argentina logra un liderazgo político y un desempeño económico como el de la selección, seguramente vamos a vivir mucho mejor.Para agendarPablo Cillo presentará Filosofía del fútbol el viernes 21 de agosto a las 19:30 en el Colegio Palermo Sounder (Fray Justo Santa María de Oro 2363).